viernes, 29 de junio de 2018

miércoles, 27 de junio de 2018

"Populismo en América Latina" Episodio 2, La Argentina de Perón, con Marcelo García

"Populismo en América Latina" - Episodio 2: La Argentina de Perón.
Realizado por Emmanuel Amara, Olga de Orellana y Javier García Mata, para La División, México, 2018.
La serie de 5 capítulos, estrenada por Amazon Prime Video el 25 de junio, tiene como objetivo describir el clima político sobre el populismo en toda la región y comparar a los políticos que han usado este discurso. El capítulo dedicado a la Argentina contó con la participación de Marcelo García. Ver todos los capítulos aquí.
Ya disponible en Amazon Prime Video. https://www.primevideo.com/


domingo, 10 de junio de 2018

Juan José Valle: el ícono de la "resistencia peronista" al que poco le importaba Perón...

 General Juan José Valle, el ícono de la Resistencia Peronista al que poco le importaba Perón...


Cuando todavía se escuchaba el eco de los feroces bombaredos a la Plaza de Mayo del 16 de Junio de 1955, cuando aún no se había terminado de secar la sangre derramada entre argentinos durante aquella fatídica jornada que dejó un luctuoso saldo de unos 200 muertos, cuando aún se levantaban los escombros de las calles y se apagaba el fuego en las Iglesias incendiadas, ya asomaban aquellos que no habían acusado recibo de los golpes propinados y que, lejos de escarmentar, planificaban los siguientes movimientos. Cuando el ruído de las botas retumbaba en los pasillos de la Casa Rosada, un Juan Domingo Perón acorralado y sin plan B para afrontar el vendaval que se venía, encomendó al General Juan José Valle la complicada tarea de negociar con los golpistas de la mal llamada "Revolución Libertadora" para que las consecuencias (para Perón) fueran lo más livianas posibles. 

Aquel "soldado" que al redactar las proclamas de la logia fascista G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) se despachaba diciendo que un gobierno era cosa de militares y que los civiles no estaban preparados para tales responsabilidades, aquel militar que tras los bombardeos rebeldes y criminales a Plaza de Mayo ordenó a la población civil que se retire y que deje pelear a los militares (que para eso estaban) se "olvidó" de luchar y mandó a unos cuantos subordinados (sin muchas convicciones de defenderlo) a pactar con el "enemigo". Eso mismo habían traído a la Argentina: una guerra. 

El 16 de Septiembre de 1955 cuando Perón envió a pactar a Valle con la vanguardia de la sublevación comandada por el General Eduardo Lonardi, se daba inicio no sólo a una nueva (y también lamentable) era en la Argentina. Valle, lejos de lo que podía llegar a pensar Perón, dio por sentado algo: según su particular manera de leer aquella situación, Perón estaba entregando el poder y entonces en lugar de "negociar" (vaya uno a saber qué cosa) con el enemigo, hizo saber que Perón se había rendido incondicionalmente. Dicho de otra forma: Valle se acababa de transformar de buenas a primeras en el máximo traidor de la causa peronista y su líder.

Luego, inmediatamente, la llegada de Lonardi al poder como primer presidente de la "Revolución Libertadora" y sin respiro una patada en su propio trasero tras haber deslizado públicamente que en la Argentina de entonces no habría "ni vencedores ni vencidos". Los más radicales militares que lo secundaban entendieron aquellas palabras como un débil gesto de comprensión y un vano e inútil intento de acercamiento y apaciguamiento entre argentinos y, por supuesto, no lo podían permitir. Tras el patadón a Lonardi, llegó de facto a la presidencia el General Pedro Eugenio Aramburu y entonces sí, la sangre llegaría al río y los peronistas sentirían el escarmiento...

Se prohibieron los símbolos peronistas y se declaró ilegal el movimiento fundado por el huidizo Perón, que en ese momento estaba exiliado escapado (los soldados no se exilian, huyen) hacia el Paraguay y el Peronismo desaparecía del mapa. Valle fue pasado a retiro y encarcelado junto a otros camaradas. Su detención se pasó luego a arresto domiciliario desde donde el 7 de Marzo de 1956 logró escapar extrañamente para planificar una nueva intentona "golpista contra los golpistas".
El golpe se daría el 9 de Junio de 1956 y tras una serie de copamientos y movimientos bastante ajustados, Valle leería su proclama en las radios, tras tomar diferentes emisoras radiales.
La proclama del General Juan José Valle decía lo siguiente:

Al pueblo de la Nación

Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes.

Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven-, declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.

Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente…

¡Viva la patria!

Movimiento de Recuperación Nacional
General de División Juan José Valle
General de División Raúl Tanco
Buenos Aires, 9 de junio de 1956.

Todo indica que Valle "se había olvidado" del Peronismo y de Perón. No había en su proclama ni una sola referencia al líder del Movimiento y mucho menos al Partido Peronista. Valle se autoproclamaba cabecilla del Movimiento de Recuperación Nacional. 
Por diferentes motivos, el golpe ideado por Valle fracasó y, el icónico General símbolo fraudulento de la resistencia peronista, traicionó una vez más. Anteriormente a Perón y en esta oportunidad a sus compañeros sublevados. Muchos militares fueron encarcelados por la mano dura de las fuerzas que respondían a Aramburu y a partir de entonces Valle "se mandó a guardar", desapareciendo de la escena mientras comenzaba la larga lista de fusilamientos. Aramburu se cargó más de una veintena de militares a quienes pasó por las armas en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires y en algunos destacamentos del Ejército, pero para Valle eso no significaba nada y seguía prófugo... Así demostraba sus convicciones, su sentido del compañerismo y su lealtad.
Sea como sea, el gobierno de Aramburu le hizo saber que los fusilamientos se detendrían una vez que Valle deje de profugarse y entonces Aramburu (que viajaba a Rosario) dejó firmados los decretos 10.362 y 10.363 por medio de los cuales autorizaba la Ley Marcial (en el primero de los decretos) y su efectiva implementación sin miramientos (en el segundo decreto). La suerte de Valle estaba sellada...

Valle hizo lo mínimo que podía hacer (entregarse) y fue nuevamente encarcelado. Tras un frío anuncio a su familia advirtiéndoles que sería ejecutado y pasaran a despedirse en la prisión, las balas pegaron en su pecho el 12 de Junio de 1956. Desde entonces la Resistencia Peronista enarboló la bandera de Valle, adoptándolo como su más indiscutido emblema, pero... muy lejos de allí Juan Domingo Perón le enviaba una carta a John William Cooke en la que le dejaba muy en claro su postura frente a aquel Valle (sin más vueltas) traidor. 

Decía Perón de puño y letra:

"Esos mismos militares que hoy se sienten azotados por la injusticia y la arbitrariedad de la canallada dictatorial, no tenían la misma decisión el 16 de Septiembre de 1955, cuando los ví titubear ante toda orden y toda medida de represión a sus camaradas que hoy los pasan por las armas. Si ellos  hacen ahora algo es porque están enconados con sus excamaradas que los expulsaron del Ejército, cosa que ellos no esperaban. Si yo no me  hubiera dado cuenta de la traición, y hubiera permanecido en Buenos Aires, ellos mismos me habrían asesinado, aunque sólo fuera para hacer mérito con los vencedores".

Pero claro, esta carta nunca fue considerada por las siguientes generaciones peronistas y Valle fue elevado a los altares de la lealtad eterna al líder del Justicialismo como mártir y emblema de la resistencia, aunque fuera el mismísimo Perón quien opinara todo lo contrario...







martes, 5 de junio de 2018

Anni-Frid Lyngstad: De la locura de la "Lebensborn" de Heinrich Himmler al grupo ABBA

 
Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad.


El 12 de dieicembre de 1935 el líder de las SS nazis, Heinrich Himmler, dio por iniciada la historia de la "Lebensborn" (Fuente de vida), una institución dependiente de la guardia pretoriana de Adolf Hitler, destinada a expandir la "raza aria" primero en Alemania, luego en Europa y más adelante en el mundo entero. La "Lebensborn" y su infame eugenasia (filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos) apuntaba a poblar el planeta con arios que respondieran a los parámetros estipulados por el régimen nazi. Así las cosas, pretendía brindar todo tipo de ayuda, facilidades e incentivos a las parejas alemanas (y luego de otras partes de Europa) para que pudieran concebir la mayor cantidad de hijos posible. Así de tétrica era la situación y así de inhumana la intención de quienes se sentían representantes de una inexistente raza superior. La "Lebensborn" también llegó a funcionar como una institución benéfica y protectora de mujeres de oficiales y soldados de las SS que estuvieran en posición de necesitar ayuda o asistencia.

El primer lugar elegido fuera de Alemania para llevar adelante los nefastos planes de la "Lebensborn" fue Noruega y allí se dio una historia particular ue con el correr de los años daría un vuelco inesperado por involucrar a un personaje que finalmente se ha convertido en celebridad: Anni-Frid Lyngstad, integrante del grupo musical ABBA.

Anni-Frid Lyngstad, nació el 15 de noviembre de 1945 en la localidad de Ballangen, Noruega, y su historia cuenta que apenas dos años después falleció su madre, siendo criada desde entonces por su abuela materna. La madre de Anni, llamada Synni, era una bella noruega y su padre, Alfred Haase, un militar SS alemán apostado en Noruega que tras la rendición alemana dejó el país de manera inesperada. Haase, según relatara años después, nunca supo que dejaba atrás a su "amada" Synni y a una hija engendrada por ambos en su vientre. Cuando Synni falleció, su madre (abuela de Anni) creyó que también Haase había muerto en combate por lo cual decidió comenzar una nueva vida en Suecia. Hacia allí emigró con la pequeña Anni...
Anni-Frid Lyngstad creció, no sin pasar penurias, junto a su abuela en Torshälla y allí por fin pudo comenzar a despegarse del odio visceral contra los alemanes por el mal que le habían causado a su país natal.

Los años pasaron y tras aquella historia de vida increíble, Anni-Frid Lyngstad logró salir adelante y convertirse en una auténtica celebridad, amada y admirada por millones de personas en el mundo entero. Se había convertido en la estrella pop integrante del famoso grupo sueco ABBA. Ya no era más aquella huérfana e indefensa Anni-Frid Lyngstad... el mundo la conocería en adelante como Frida.
Y como todo llega, las casualidades de la vida y vaya uno a saber si la providencia o el destino (si es que existen) hizo que fuera uno de sus compañeros de ABBA, Benny Anderson, quien se pusiera manos a la obra para saber más acerca del pasado de Frida. Benny Anderson era su esposo por aquel entonces y movió cielo y tierra para saber todo acerca de la vida pasada de Frida, logrando unir todas las piezas y finalmente dar con el paradero del "desaparecido" Alfred Haase. Fue Anderson quien promovió y finalmente consiguió el tan "esperado" encuentro entre Haase y Frida: padre e hija juntos más de 30 años después.

“Por poco me caigo de la silla delante del televisor cuando descubrí que Anni-Frid era mi hija. No sólo significaba que tenía otra hija, una chica famosa, sino que también tenía que reconocerle a mi esposa mi relación con la madre de Anni-Frid cuando estuve de soldado en Noruega. Ella me comprendió. Mi relación con Synni, la madre de mi hija Frida, no fue una simple aventura, estábamos muy enamorados”. Hasse había contraído matrimonio antes de la guerra y su mujer alemana tuvo su primer hijo en 1943.

El encuentro de Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad.


Luego, lo previsible. El matrimonio de Haase se fue a pique y también (pero por otros motivos) el de Frida. Aquella cantante que supo ser el centro del mundo de la música pop durante los años '80 y devenida luego miembro de la realeza europea tras casarse con el príncipe italiano Ruzzo Reuss, pasó a ser conocida como Su Alteza Serenísima la Princesa Anni-Frid Reuss von Paulen, con derecho a ser admitida por la realeza sueca. Frida enviudó en 1999 y sobre todo desde entonces se abocó a su participación en diferentes entidades benéficas y en diferentes instituciones en defensa del medio ambiente y la naturaleza.
También desde 1999 es la cara visible y más destacada de una asociación llamada "Krigsbarnforbundet Lebensborn" (http://www.lebensbornnorway.org/velkomm.htm) creada por aquellos niños y niñas de Noruega (hoy hombres y mujeres muy mayores) nacidos bajo las garras del nazismo y la locura de la "Lebensborn" durante la Segunda Guerra Mundial.


 
El encuentro de Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad (izq.) y junto a Benny Anderson, de ABBA (der.).


La Asociación presentó un reclamo de compensaciones por abusos y discriminación ante el gobierno de Noruega, que fue rápidamente desestimado. En 2007, 154 de aquellos niños y niñas llevaron su caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que también lo descartó sin más vueltas por “haber sido presentado demasiado tiempo después del fin de la Segunda Guerra Mundial”. Su padre, Alfred Haase,  falleció a comienzo de 2009 en la residencia de ancianos donde pasó sus últimos años.


ABBA.



jueves, 22 de marzo de 2018

El misterioso Alejandro Schicorra: un doble de Adolf Hitler en la Patagonia para despistar

 Alejandro Schicorra ¿un doble de Adolf Hitler en la Patagonia? El objetivo era despistar.


En la década de 1930, Alejandro Schicorra era un ignoto empleado de la petrolera Astra, con asiento en la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la patagónica provincia de Chubut, al sur de la Argentina. Sus rutinarias ocupaciones no daban la sensación de depararle grandes emociones, sin embargo, a mediados de la década de los año '40, su vida cobró relativa notoriedad entre los vecinos del lugar.
Con el final de la segunda guerra mundial y ante la incómoda y más que evidente imposibilidad de encontrar el cuerpo de Adolf Hitler y, en consecuencia, constatar su fallecimiento; los rumores estuvieron a la orden del día. ¿Se había suicidado Hitler o es que en realidad todo había sido una farsa para alentar y posibilitar su escape -monitoreado y asistido- hacia la Argentina?
La siempre incompleta y dirigida historia oficial se ha encargado sistemáticamente de defenestrar esa postura, sin embargo, centenares de documentos indican que el Führer nazi no cometió suicidio y tantísimos otros indican claramente que escapo, sin emabrgo, esa es otra historia, un pasaje sobre el que no pretendo discutir en esta ocasión.
Para cuando los que estaban de un lado y del otro apenas si comenzaban a enrredarse en interminables discusiones, Alejandro Schicorra fue uno de los habitantes del sur argentino que más consitó la atención, sea de los inocentes lugareños ajenos a toda conspiración o de aquellos que pretendieron "demostrar" -tal vez guiados por poderosos intereses- que la mal llamada leyenda de un Hitler vivo en la Patagonia era poco menos que una patraña insostenible. Lo que se dice, Schicorra fue -en gran medida- una buena manera de distraer una vez más la atención con espejitos de colores.

Algunos investigadores, decididamente contrarios a la teoría que abona por la supervivencia de Hitler tras el final de la guerra y su paso por la Patagonia, se han empecinado en reafirmar la postura que insitía -tal vez interesadamente, quien sabe- en que aquel misterioso hombre, tantas veces confundido por lugareños con el mismísimo Führer, era una extraña curiosidad de la naturaleza, un ser con un asombroso parecido al exlíder alemán y nada más. Se ha dicho que Alejandro Schicorra ha tenido más de un inconveniente en sus lugares de trabajo y que incluso fue detenido en reiteradas oportunidades en las ciudades de El Bolsón y Bariloche, lugares que -curiosamente- solía frecuentar.

Lo cierto es que Schicorra era permanentemente utilizado como "carnada" para hacer creer que quienes veían a Hitler vivo por la Patagonia argentina, lo confundían con él.

Mientras los historiadores oficiales y los revisionistas, siguen entrecruzando opiniones y argumentos en un sentido y en otro, dice la leyenda que hay un sencillo banco de madera que, en una zona costera de la tranquila Comodoro Rivadavia, sobre una pequeña elevación, mira hacia el mar. Allí, según algunos incrédulos testigos ocasionales llegaron a contar, solía sentarse un hombre que -solitario y melancólico- se tomaba largos instantes para contemplar la inconmensurable inmensidad del mar. Su mirada, también solían decir, apuntaba en dirección a la lejana Europa, aunque eso nunca nadie lo haya podido comprobar.
Muchos decían que ese hombre era el misterioso Alejandro Schicorra. Otros, en cambio, afirman que el hombre del banco de madera era en realidad, Adolf Hitler.


martes, 20 de marzo de 2018

La misión de Osmar Hellmuth, Perón y los nazis


El gobierno argentino desea saber si Alemania y Japón están preparados para defender con la presencia de U-Boots las costas de Argentina y Chile. (…) Como demostración de la sinceridad con la que se maneja el gobierno argentino, se ha comprometido ante nosotros a tomar medidas represivas únicamente contra agentes de los Aliados”.

Comunicación de Hans Harnisch, agente de la Abwehr en Argentina, 
a Adolf Hitler y Joachim von Ribbentrop. Julio de 1943 
“Consultation among the american Republics with respect to the Argentine situation”
Memorandum of the United States Government Washington, D.C. – Publicado en Febrero de 1946.

Osmar Hellmuth, Siegfried Johannes Becker, Juan Domingo Perón y Walter Schellenberg.


Juan Domingo Perón y la misión secreta para que uno de sus enviados parlamentara en persona con Adolf Hitler.

En enero de 1943 el coronel Juan Domingo Perón sacó provecho de la inesperada muerte del General Agustín P. Justo neutralizando el accionar de oficiales proaliados del Ejército, movida con la que también desalentó un posible foco opositor en ámbitos castrenses que podrían obstruír su camino hacia el poder.
A ese estado de cosas se sumó el inoportuno pedido de renuncia que el presidente Castillo le cursó previamente al Ministro de Guerra Pedro Ramírez, quien se perfilaba como firme candidato de la Unión Cívica Radical de cara a las próximas elecciones que pronto se iban a celebrar, además de ser uno de los hombres fuertes del GOU.
Apremiados por las circunstancias, alemanes y argentinos advirtieron entonces que había llegado la hora de tomar definitivamente el control y colocaron de facto al General Arturo Franklin Rawson en la presidencia de la Nación el 4 de junio de 1943. Según los golpistas, la aparente ventaja que tenía esa movida se sostenía en las gestiones llevadas adelante por el propio Rawson tratando de plegar a la (tradicionalmente proaliada) Marina Argentina al bando “neutralista” del GOU.
Pero si el golpe tuvo un marcado perfil antialiado y conservador, Rawson sin embargo cometió un grave error desde el inicio mismo; ya que desconociendo el terreno por el que transitaba propuso a varios aliadófilos para sus más importantes ministerios. Farrell y Perón estaban en completo desacuerdo con los nombramientos por lo que luego de tres días de inconsistente gestión enviaron un emisario para obligarlo a renunciar sin darle siquiera la más mínima opción. El General Pedro Ramírez formó nuevo gobierno con gente de su confianza, entre ellos el General Edelmiro Farrell como Ministro de Guerra y el Coronel Juan Domingo Perón como su secretario. La oficialidad filonazi finalmente había llegado al poder. (…)

(...) Pero pese a que los lazos entre Alemania y la Argentina parecían ser muy fuertes, nada pudo evitar que las negociaciones para conseguir armamento de los nazis llegaran a un abrupto final (…)

(…) Dada la complicada coyuntura, el presidente Pedro Ramírez informó al embajador alemán sobre su firme decisión de retomar las negociaciones interrumpidas, proponiendo designar como nexo entre las partes al Coronel Servando Santillana (Agregado Militar en la embajada argentina en Berlín) quien ya coordinaba el envío de fondos nazis hacia la Argentina abusando de la inmunidad que le confería su fuero diplomático. Sin embargo, el gobierno argentino abrió de manera incomprensible una vía paralela de negociación a través de Hans Harnisch (agente de la Abwehr y gerente de la firma “Boker & Cía.”), un personaje que tenía entre sus amistades al Almirante Mario Fincati, el Capitán Eduardo A. Aumann y también a Perón, resultando invalorable su experiencia junto a Siegfried Johannes Becker en el Sicherheitsdienst (SD o Servicio de Seguridad), de quien hablaremos a continuación.
Pero Harnisch no estaba solo y contaba con un inesperado colaborador: su nombre era Osmar Alberto Hellmuth. (…)

(…) Hellmuth coordinó una reunión entre Harnisch y el Coronel Enrique P. González (vocero del Presidente Ramírez) a mediados de 1943 con el objetivo de reinicar las negociaciones previamente interrumpidas y conseguir un salvoconducto que liberara un buque retenido en Gotemburgo (cuyo dueño era Aristóteles Onassis que ya tenía nacionalidad argentina), en el cual podrían transportarse las armas en una hábil maniobra difícil de advertir.
El gobierno de Hitler fue informado del encuentro a través de un radiograma en donde se dijo que “…el gobierno argentino cree que la guerra con otros países americanos sería inevitable si no se apega a los acuerdos alcanzados tras la Conferencia de Rio de Janeiro de 1942. El eventual enfrentamiento armado con un Brasil mejor equipado, no tendría posibilidades de éxito de no contarse con el apoyo político, económico y militar de las potencias del Eje. El gobierno argentino desea saber si Alemania y Japón están preparados para defender con la presencia de U-Boots las costas de Argentina y Chile, como así también para la provisión de artillería antiaérea costera, municiones, gasolina, licencias para fabricar elementos indispensables para el esfuerzo bélico y las fórmulas para la manufactura de diferentes materiales también útiles en la guerra. Como demostración de la sinceridad con la que se maneja el gobierno argentino, se ha comprometido ante nosotros a tomar medidas represivas únicamente contra agentes de los Aliados” (1) 
Luego Ramírez mejoró la oferta de alineamiento autorizando a Harnisch a revelar la idea de Perón sobre la conformación de un bloque antinorteamericano continental en coincidencia con el inicio de tratativas paralelas entre el gobierno y los alemanes, de las que participaron el General Alberto Gilbert (Ministro del Interior), Edelmiro Farrell (Ministro de Guerra), Erich Otto Meynen (representante diplomático de Alemania) y el General Fiedrich Wolf  (Agregado Militar en reemplazo del “expulsado” Niebhur), quienes estuvieron de acuerdo en enviar otro emisario a Europa para acordar los detalles finos del plan.

Nota de Siegfried Johannes Becker a Walter Schellenberg en la cual Perón le informa sobre 
la detención de Hellmuth. 12 de noviembre de 1943. (Foto: N.A.R.A.)


El carácter paralelo de las negociaciones y el desconocimiento absoluto de los diplomáticos alemanes sobre los roles de Harnisch y Hellmuth tendrían indeseadas consecuencias poco después, como se verá.
En septiembre de 1943 Hellmuth fue informado de su inminente viaje a Europa esgrimiendo como cubierta su asignación en Barcelona al puesto de Cónsul Auxiliar, tras lo cual fue presentado ante el mencionado Becker quien le informó que su primer contacto en el Viejo Continente sería Walter Schellenberg, Jefe del servicio de información y contraespionaje alemán.
Luego Schellenberg llevaría a Hellmuth ante Himmler y Hitler para informarles en nombre de Perón que la Argentina no rompería relaciones con Alemania de no mediar una insostenible presión de los Aliados, tras lo cual la ruptura llegaría de manera ficticia como pantalla ante la opinión pública internacional.
Cuando la embajada alemana supo de la participación de Harnisch, el escarmiento empezó a tronar. Ludwig Freude se opuso al nombramiento de Hellmuth proponiendo a cambio que la misión fuera asignada al Coronel Carlos Vélez (Agregado Militar en la embajada argentina en España), pese a lo cual el gobierno argentino hizo oídos sordos habilitando a Hellmuth sin advertir que ponían en completo peligro el éxito de la operación. Cuando la orden de posponer la salida de Hellmuth llegó a Buenos Aires desde Berlín, éste ya se había embarcado en su peligrosa misión. (…)

(…) Gracias a informes pasados por los delatores, Hellmuth fue detenido en la isla caribeña de Trinidad por los ingleses (informados por la inteligencia estadounidense desde Buenos Aires) en la madrugada del 29 al 30 de octubre de 1943, siendo trasladado a una prisión en Inglaterra en noviembre donde se vio irremediablemente obligado a confesar.
Entre sus pertenencias, una extraña nota iba a complicarlo aún más: la palabra “baker” (panadero) escrita al final de la misma fue relacionada por los interrogadores británicos con un intento de disimular el apellido de Siegfried Johannes Becker, el jefe del SD en Buenos Aires y cerebro junto a al coronel Juan Domingo Perón del arriesgado plan de los militares filo nazis argentinos para que su enviado mantuviera una entrevista porivada con Adolf Hitler.
La misión de Hellmuth implicó -por otra parte- una abierta violación de la Argentina a su compromiso previo de mantener una política neutral durante la Segunda Guerra Mundial, en consecuencia nuevos inconvenientes no demoraron en llegar. Tal como informó la inteligencia norteamericana, todo se trataba de “un plan premeditado de los gobiernos del Eje para tomar el territorio de la República Argentina como centro de sus actividades ilícitas”. (2) 



Tomado de "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" 
(Marcelo García - Sudamericana - 2017)




(1) Blue book on Argentina - Consultation among the american Republics with respect to the Argentine situation – Memorandum of the United States Government – Washington, D.C. – Febrero de 1946.
(2) “La Argentina ante el Libro Azul” - Argentina. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto - Dirección de información al exterior, 1946.

martes, 30 de enero de 2018

La carta que Gran Bretaña impidió que Gandhi le enviara a Adolf Hitler para evitar la guerra


Los ingleses. Flemáticos y acartonados pero con esa doble cara que (a veces) puede ser letal y casi siempre tuvo como intención dejar a los otros "mal parados" y seguir haciéndoles hacer (a los ingleses) el papel de víctimas incomprendidas de la humanidad.
¿Cuánto han hecho los ingleses por la paz en los oscuros días previos a la segunda guerra mundial? o mejor dicho... ¿cuánto han hecho para evitar uno de los conflictos más tremendos de la historia de la humanidad?
Muchos aseguran que fue Winston Churchill, primer ministro de Inglaterra desde mayo de 1940, quien más buscó la guerra con un único objetivo en mente: destruír a Adolf Hitler.
El enfrentamiento entre Churchill y Hitler (lejos de lo que muchos piensan) estaba dado principalmente por una cuestión relativa a logias o sociedades secretas a las que pertenecían. El británico era un declarado masón, mientras que Hitler estaba en la otra vereda. Esas cuestiones de logias enfrentadas, eran la primordial causa de enfrentamiento. Pero a pesar de haber quedado Churchill como el hombre que menos hizo por evitar la guerra (ésto no es así en los libros de historia "tradicionales" y mucho menos en sus incompletas memorias), fue durante el gobierno de Neville Chamberlain, su predecesor como Primer Ministro británico, momento en el cual se produjo (o se evitó...) un hecho que es prácticamente desconocido pero que podría haber llegado a cambiar el curso de la historia y del mundo. Vaya uno a saber.

Corría 1939 y todo hacía prever que Hitler finalmente invadiría Polonia, dando así comienzo a la segunda guerra mundial. Lejos de Berlín, más precisamente en la localidad de Wardha (la India), el Mahatma Gandhi se decidía a escribirle el 23 de julio de 1939 al Führer alemán pidiéndole, no con pocas dudas,  que reconsidere sus intenciones de iniciar la contienda.
La famosa y extraña carta de Gandhi a Hitler (foto de este post) decía lo siguiente:


Querido amigo,
Amigos míos me han estado pidiendo que le escriba por el bien de la humanidad. Pero me había negado a sus peticiones porque tengo el sentimiento de que cualquier carta de mi parte sería una impertinencia. Algo me dice que no debo calcular y que debo hacer mi petición, valga lo que valga.
Es bastante claro que usted es la persona en el mundo que puede evitar una guerra que puede reducir a la humanidad a un estado salvaje. ¿Debe usted pagar ese precio por un objeto, sin importar que tan valioso le pueda parecer? ¿Escuchará la petición de alguien que deliberadamente rechazó el método de la guerra con un éxito considerable? Aún así anticipo su perdón si erré al escribirle.
Quedo a sus órdenes,
su sincero amigo
M.K. Gandhi

Por una razón o por otra, esta carta nunca salió de la India y vaya uno a saber por qué, alguien (¿Neville Chamberlain o Winston Churchill?) evitó que Hitler la reciba. ¿Qué efecto podría haber tenido esta esquela en manos de Hitler? ¿qué peso podría haber llegado a tener la carta del pacifista en manos del generador de la más bestial máquina de guerra? eso nunca lo sabremos, los ingleses lo han impedido.