martes, 27 de enero de 2015

Rothschild compró la revista Charlie Hebdo pocos días antes del atentado del 7 de enero en París

Jacob Rothschild y otro paso hacia la dominación mundial.


Los atentados perpetrados el pasado 7 de enero de 2015 en la ciudad de París se parecen cada vez más al 11-S. Sin temor a equivocarse, podría decirse que el "modus operandi" es -definitivamente- el mismo. Vale decir que parece ser que detrás de ambos ha estado la misma mano manchada de sangre.
Lo concreto es que una revista económica holandesa, Quote, reveló el dato de la compra de "Charlie Hebdo" -por el clan Rotschild- el 9 de enero, apenas dos días después de los atentados y el diario alemán NeoPresse se hizo eco de la misma noticia unos diez días después. La familia de banqueros Rothschild compró la revista en diciembre del pasado año 2014 al mismo tiempo que el diario "Libération", otro viejo sobreviviente de mayo del '68 que se ha pasado a las filas reaccionarias desde hace mucho tiempo atrás. Si alguien tenía la duda de los motivos por los cuales los últimos números de Charlie Hebdo se estaban lanzando desde la redacción de "Libération", ahí tiene -finalmente- una buena respuesta: porque el propietario es el mismo. Entre tanto, el proceso de adquisición no ha sido pacífico. Se han producido importantes diferencias dentro de la familia de los poderosos banqueros, según cuenta el Barón Philippe de Rothschild en una entrevista que ha sido recientemente publicada por Quote. Edouard Rotschild  no quería comprarla porque eso les hubiera dado un poder político que no quieren (¡?), dice el sobrino a la revista. "No nos queremos mezclar en política", asegura muy suelto de cuerpo y con su mejor cara de piedra Philippe, "o por lo menos no de una manera tan abierta".

La pregunta entonces resulta  inevitable: ¿ha sido el atentado contra la revista otro negocio redondo por parte de los Rothschild? La compraron casi a precio de saldo, poco menos que como una baratija más, porque antes del 7 de enero la revista no generaba nada más que pérdidas. Pero si sólo generaba pérdidas, ¿qué interés particulares tenían estos "filántropos" banqueros por comprar una publicación que prácticamente estaba en la ruina? Es allí cuando entonces aparece el inevitable -y siempre presente- aspecto político que el Barón Philippe pretende falsamente mantener en un segundo plano: lisa y llanamente para continuar con las muchísimas y reiteradas provocaciones de Charlie Hebdo contra los musulmanes (aunque también ofende a otros). Moraleja: Así se pasa de tener tan sólo 60.000 lectores a  un público calculado actualmente en siete millones de personas. Como si fuera poco, caen dos (o varios) pájaros de un tiro ya que, además de la cuestión geopolítica entremezclada en el asunto, el dinero les llueve del cielo, y no sólo del colaboracionista y cómplice Estado francés, sino también procedente de sus muchos nuevos inversores privados tan interesados en el progreso de los Rotschild.

Siendo un poco paranóicos, podríamos llegar a "mal pensar" que los Rothschild están detrás de los atentados y que -una vez más- corren detrás del dinero y los acomodos políticos sin importarles cuántas vidas se pierdan en el camino. ¿Será así?. ¿Ha sido una curiosa casualidad que los Rotschild hayan comprado Charlie Hebdo justo antes de los atentados tal como sucedió el 11-S en Nueva York, donde se compraron las Torres Gemelas poco antes de que éstas fueran derribadas? Llamémos a ésto una inesperada coincidencia...



Fuentes de información y referencia:
http://paginanoticia.blogspot.mx/2015/01/rothschild-compro-la-revista-charlie.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook&m=1

https://blendle.com/i/quote/mensen-blijven-altijd-jaloers/bnl-quote-20141218-22146_mensen_blijven_altijd_jaloers

http://www.neopresse.com/politik/medienbericht-rothschild-familie-uebernahm-charlie-hebdo/

Nota relacionada:
http://historiasladob.blogspot.com.ar/2013/09/rupert-murdoch-y-lord-rothschild-los.html



jueves, 8 de enero de 2015

Sigmund Freud sugirió que Adolf Hitler fuera tratado de niño por problemas mentales

Según un estudio reciente, en 1895 Sigmund Freud habría recomendado que el futuro Führer, entonces de 6 años, fuera internado en un instituto de salud mental para ser tratado por su conducta patológica.

Sigmund Freud y Adolf Hitler.

La pesadilla de Hitler.
INVESTIGACION / El psicoanálisis
Monstruos y abismos invadían cada noche los sueños del pequeño Adolf.

Un muchachito austríaco de seis años y gesto desafiante, el mentón elevado y la mirada firme, las piernas abiertas, los brazos cruzados, algo diferente del resto de sus compañeros de colegio, cambió con el tiempo la historia de Europa.
Hijo de Alois, un funcionario de aduana, y de Klara, una sufrida ama de casa, en 1895 Adolf Hitler no representaba nada, para el poder de Guillermo II en Alemania ni para el de Francisco José I, monarca del imperio austrohúngaro. Después de todo, sólo se trataba de un pequeño escolar que suficientes problemas ya tenía en su casa como para preocupar a tan importantes personajes que en aquellos días continuaban decidiendo el destino de gran parte del mundo, ya que sus guerras y reconciliaciones, sus tratados y sus ambiciones tenían un impacto profundo más allá de las fronteras, hasta ultramar.
Una reciente investigación realizada en Londres por el escritor de televisión Laurence Marks, que tuvo la colaboración de John Forrester, estudioso de Sigmund Freud y su obra, indica que el padre del psicoanálisis recomendó en 1895 que el pequeño Adolf fuese internado a los seis años en un instituto de salud mental para niños de Viena.
Conductas impropias para un chico normal de clase media austríaca y horribles pesadillas nocturnas que se repetían cada noche llevaron al médico de la familia Hitler, el doctor Ernest Bloch, a consultar con un especialista para saber qué hacer con el paciente que soñaba con monstruos malignos, caídas hacia abismos profundos y negros como la noche y persecuciones en las que invariablemente era capturado y azotado hasta desear la muerte. Metódico como la mayoría de sus compatriotas, el doctor Bloch, de origen judío, dejó constancia en varios escritos hallados por Marks, de la consulta realizada a otro judío, el propio Freud, que fue terminante en el diagnóstico: "internación y tratamiento". Pero la inflexibilidad del padre, Alois, fue más fuerte que los desvelos de la madre, Klara, y el destino marcado por voluntad paterna, es decir, que su hijo llegara a ser, como él, un funcionario del Estado, impidió que el niño fuese tratado con resultados que bien podrían haber alterado el curso de la historia mundial.

Adolf Hitler ni fue internado ni recibió tratamiento alguno y años después revelaría, en el reflejo escrito más fiel de su pensamiento político y de la forma en que él interpretaba su propia biografía, Mi lucha (Mein Kampf) : "La camaradería que mantenía con muchachos robustos, que era frecuentemente motivo de hondos cuidados para mi madre, pudo hacer de mí cualquier cosa menos un poltrón".
En los años de más temprana formación, la conducta de Hitler no ocasionaba penurias más que a su familia, especialmente a su madre. Según Allan Bullock, historiador y autor de una importante biografía del Führer , publicada en 1952, la crisis psicológica sólo hizo eclosión en la vida de Hitler entre 1907 y 1908, a la edad de 18 años, cuando fue rechazado dos veces por la Academia de Artes de Viena. El nunca aceptó la justicia de aquella decisión de las autoridades de la academia, algo que quedó también reflejado en Mi lucha : "Aún hoy no me explico -escribió- cómo no me di cuenta antes de que tenía vocación para la pintura. Mi talento para el dibujo se hallaba tan fuera de duda que fue uno de los motivos que indujeron a mi padre a inscribirme en un colegio de enseñanza secundaria, pero jamás con el propósito de permitirme una preparación profesional en ese sentido." El frustrado pintor austríaco siguió intentando desplegar aquel talento que, como muchas otras habilidades tales como la oratoria y la capacidad de liderazgo, él consideraba natural. Y hoy, diversos coleccionistas de Europa mantienen entre marcos los paisajes urbanos pintados por Hitler casi hasta el fin de sus días. La sensación de que existía una suerte de conspiración en su contra, en este caso para impedirle consumar su futuro de artista, era coherente con las viejas y aterradoras pesadillas de la infancia temprana. Las persecuciones nacidas en su mente eran más peligrosas para los otros que para él mismo. Aunque esto sólo se sabría años después.
Sin embargo, el investigador Marks señala el principio del daño psicológico de Hitler mucho antes que Bullock, y ubica su origen en el maltrato que recibía del padre. "Le gustaba humillar a su hijo. En una muestra de rebelión, Adolf, entonces de seis años, trató de escapar de su casa durante la noche, saltando por una ventana. Se desvistió para salir con menos ruido, pero quedó enganchado. Su padre lo oyó y trajo al resto de la familia para que se rieran de él. Adolf lloró durante tres días", relató.

Sigmund Freud y Adolf Hitler.



Marks está convencido de que Alois se negó a seguir el consejo dado por Freud, esto es, internar a Adolf para un tratamiento psiquiátrico, sólo para evitar que cualquier examen médico pudiese delatar el maltrato, que también era físico. Fue una decisión que cambiaría el futuro.
Como es de suponer, dada la profesión de Marks, toda esta investigación será la base de una obra de teatro en el West End de Londres, y ya hay quienes hablan de una película. Pasado más de medio siglo desde el fin del horror hitleriano, ya no son los hechos -indubitables- sino sus causas lo que se trata de dilucidar. Esa búsqueda también se manifestó hace pocos meses en Buenos Aires, cuando especialistas de todo el planeta reunidos en el Congreso Mundial de Neurología intentaron analizar posibles razones neurológicas en la patología de Hitler, que se daba por descontada.
El historiador Bullock, de todas maneras, dice que las teorías sobre los orígenes de la insania mental, e incluso la existencia cierta de esa enfermedad, aún lo intrigan. Se pregunta: ¿fue Hitler realmente un enfermo mental, y en caso de que lo haya sido, qué lo hizo capaz de acumular semejante poder, a pesar de ello?

"Vaya a cualquier asilo para locos y seguramente encontrará a alguien que cree tener una misión especial de conquistar el mundo. Esas personas no llevan adelante esa supuesta misión. La pregunta por responder es: ¿cómo hizo Hitler para ponerla en práctica?", dice, sin que hasta el momento alguien haya aventurado una respuesta irrefutable.

Las investigaciones realizadas por Laurence Marks pusieron al desnudo ciertas curiosidades. Por ejemplo, que Adolf Hitler nunca olvidó al médico de su familia. Cuando, en 1938, Alemania invadió y anexó Austria, Martin Bormann recibió instrucciones precisas del máximo jerarca nazi: preservar a Ernest Bloch, otorgándole un salvoconducto para huir a Suiza.
En definitiva, Hitler le salvó la vida a un judío, a pesar de que el judaísmo era el centro de su teoría fantástica acerca de las razas, y el blanco principal de la furia homicida que desató en Europa. Precisamente él, un enemigo demencial de los judíos, estuvo a punto de no quedar en la memoria como el autor intelectual y material del mayor genocidio en la historia europea, y haber sido un anónimo pintor de brocha gorda, o bien un oscuro funcionario del Estado austríaco, merced a la intervención bien intencionada de dos judíos: Ernest Bloch y Sigmund Freud.

Pero no fue así. El mundo lo sabe.

Por Leonardo Freidemberg
(c) La Nacion



Artículo original:  
http://www.lanacion.com.ar/209311-la-pesadilla-de-hitler


domingo, 4 de enero de 2015

La perfecta niña nazi que era judía

Portada de la mayor revista familiar nazi 'Sonne ins Haus' con Hessy Taft.


Hessy Taft, una profesora estadounidense de origen judío de 80 años de edad, finalmente ha contado su increíble historia en recientes declaraciones al diario alemán 'Bild'. Cuando Hessy nació, pasó a ser una bebé modelo del III Reich: su foto, por entonces, ganó un concurso y  fue elegida para ser la imagen perfecta de lo que debería ser un bebé "ario" por el mismísimo ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels.
Al relatar su historia, Hessy Taft dijo entre el asombro y el terror: "Ahora puedo reírme de ello. Pero si los nazis hubieran sabido quién era en realidad, no estaría viva".
Sus padres, Jacob and Polin Levinson, se mudaron a Berlin desde su originaria Letonia en el año 1928 intentando encontrar un mejor destino como cantantes de música clásica, pero, una vez llegados al poder los nazis ya no pudieron seguir cantando, sencillamente por ser judíos.

Hessy nació en 1934, y con apenas 6 meses de vida, su madre la llevó a lo de un fotógrafo de moda, llamado Hans Ballin, para que le hiciera unas buenas fotografías. Fue ese mismo fotógrafo quien decidió finalmente enviar la foto de la niña al concurso de las niñas arias más lindas, aún a sabiendas de que ella era judía. Su posterior confesión, no podía heber sido más elocuente de sus intenciones y propósitos: "Quise ridiculizar a los nazis", diría Ballin un tiempo después. Y vaya si lo hizo.
La foto de Hessy apareció en la portada de la mayor revista familiar nazi 'Sonne ins Haus' en su edición del 24 de enero  de 1935, difundiénose luego en forma de postales que intentaban ilustrar a la población sobre cómo debería ser una "perfecta niña aria". Los padres de la niña quedaron tan aterrados que dejaron de salir con ella a la calle para que nadie la reconociera y, lógicamente, protegerla.

Hessy Taft: Hoy y ayer.


Tres años después, en 1938, Jacob Levinson fue detenido, pero afortunadamente, luego fue liberado y junto a su familia se trasladó a Letonia, recalando finalmente en París. Tras la ocupación nazi de Francia, lograron escapar a Cuba para llegar, tras tantas penurias, a los Estados Unidos en 1949. Hessy Taft reside allí actualmente y trabaja dando clases de química en la Universidad de San Juan, en Nueva York.
La perfecta niña nazi que -en realidad- era judía, es la viva imagen de uno de los más grandes engaños perpetrados contra el III Reich. Y nadie los obligó -como tantas otras cosas- a hacerlo.



domingo, 28 de diciembre de 2014

Historias Lado B y el deseo de un Felíz Año 2015

Siempre podemos encontrar coincidencias. En 2015 hagamos historia más unidos que nunca. Felíz año nuevo, es el sincero deseo de Historias Lado B.






jueves, 25 de diciembre de 2014

Horst Paulmann, dueño de Cencosud con pasado nazi

Horst Paulmann: detrás suyo, las sombras de su padre Karl Werner Paulmann, las SS y Buchenwald.


La sombra de los nazis.
El empresario Horst Paulmann, es uno de los hombres más ricos y potentados del mundo y el segundo más rico de Chile, pero el secreto detrás de su inmensa e incalculable fortuna -de 9.700 millones de dólares-, no sólo se debe a sus innegables (que las tiene) capacidades para hacer buenos negocios en la actualidad.
Paulmann -desde hace mucho tiempo- decidió jamás revelar las verdaderas razones por las cuales, junto a su madre y hermanos, abandonó Alemania tras la finalización de la segunda guerra mundial. La aparición de documentos muy reveladores -a los accedió inicialmente el portal El Mostrador- ayudan a comprender precisamente el secreto oculto detrás del poderoso clan de su familia, cuya cabeza -Karl Werner Paulmann, padre del empresario "chileno"- llegó a convertirse en juez de las SS en Kassel, la ciudad natal del exitoso hombre de negocios. Karl Werner Paulmann fue intensamente buscado por la justicia internacional desde los años '50, pero salvó su pellejo y evitó los cargos en su contra tan sólo porque falleció poco antes de que -finalmente- pudieran encontralo.
Horst Paulmann, su madre, Hilde Kemna, y sus seis hermanos salieron de Alemania en 1948 siguiendo los pasos de su padre, el juez Karl Werner Paulmann, quien en octubre del año 1946 había partido rumbo a la "amigable" Argentina Peronista en donde encontró refugio salvador y amparo mientras era buscado por la Justicia. Llevaba consigo parte de una incipiente fortuna que luego uno de sus descendientes haría crecer de una manera inimiaginable. La verdadera historia del clan Paulmann, de todos modos,es muy distinta a la versión "oficial" difundida y dada a conocer por el Congreso de Chile en 2006, oportunidad en la que se le concedió finalmente la nacionalidad chilena al poderoso dueño de la firma Cencosud, operador de cadenas de supermercados, centros comerciales y tarjetas de crédito, expandido por Chile, Colombia, Argentina, Perú y Brasil. La concesión de la nacionalidad chilena fue firmemente impulsada por el entonces presidente de la Nación, Ricardo Lagos. El hermano de Hosrt Paulmann, Jürgen, poco después también recibiría el beneficio de ser formalmente ciudaddano chileno.
Según los informes oficiales del Parlamaneto chileno, Werner Paulmann era un destacado doctor en leyes y soldado de la Wermarcht -Fuerzas Armadas alemanas- que "fue hecho prisionero de guerra", sin dar mayores explicaciones sobre el tema. Por esta misma razón, explica el documento elaborado por la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara baja, la familia Paulmann  se vio obligada a refugiarse en Italia. Sin embargo, la realidad era muy diferente: Karl Werner Paulmann fue una pieza clave en el régimen nazi de Hitler, conocedor y responsable de crímenes de la maquinaria de las SS.


Karl Werner Paulmann y las atrocidades de Buchenwald.


¿Quién era Karl Werner Paulmann?
Karl Werner Paulmann ingresó en las filas de la organización militar nazi el 1º de julio de 1937 y trabajó en la Oficina para la Raza y la Colonización hasta el año de 1939. Dos años después, fue promovido a Obersturmbannführer dentro de la organización de las SS, un cargo equivalente al de teniente coronel.
En 1942, llegó a ser juez principal -con todo lo que ello implicaba en el régimen nazi- y fue jefe de la oficina central de los tribunales de la SS y de la Policía en la ciudad alemana de Kassel.
Como juez principal de las SS, Paulmann investigó durante 1943, irregularidades en el campo de concentración de Buchenwald. Pero, sus investigaciones no se centraban en los graves crímenes y  las atrocidades perpetradas contra los prisioneros, sino sobre la red de corrupción montada por jefes de alto rango de las SS, quienes terminaron saqueando las arcas de la organización. La preocupación de Karl Werner Paulmann no pasaba, entonces, por impedir la eliminación y mal trato de los prisioneros de Buchenwald -cosas que para él estaban más que justificadas- sino por evitar el robo de la caja chica de las SS.
Hijo de uno de los fundadores del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), el Partido Nazi, en Kassel  -llamado Wilhelm Paulmann- el padre del actual segundo hombre más rico de Chile y número 75 del mundo según la revista Forbes, estuvo irremediablemente ligado a la cosmovisión del partido nazi. "Desde joven, -decía con sus propias palabras en su Currículum presentado al Partido en 1937- mi padre fue derechista políticamente y así fui criado". Si Karl Werner Paulmann hubiera permanecido en Alemania, se habría enfrentado a un juicio de parte de la Fiscalía de Frankfurt en el que se lo acusaba de asesinatos masivos en Buchenwald. En agosto de 1960, la Justicia alemana contactó a una de sus hijas, hermana de Horst, Ursula Paulmann, que residía por entonces en Alemania. Ella diría que su padre había fallecido en noviembre de 1958 en Santiago de Chile. Por ese moptivo, el proceso en su contra fue sobreseído en el año 1961. Por su parte, el historiador y exprofesor de la Universidad de Osnabrük, Joerg Kammler, dijo en su momento que en virtud de todos los antecedentes y datos históricos con los que se cuenta, "desde luego Paulmann sabía de los asesinatos en masa de judíos y tenía una idea clara de la situación en los campos de concentración". También supo expresarse sobre el caso Tobías Herrman, del Archivo Federal alemán, al decir que "sobre la base de datos del Instituto de Historia, únicamente se puede determinar que Karl Werner Paulmann, Juez y Obersturmbannführer de la SS, fue uno de los 725 acusados en las diligencias preliminares de la Fiscalía de Frankfurt/Meno, precediendo al llamado 'Proceso de Auschwitz'".
Según la fiscalía alemana, todos quienes han sido  imputados en ese caso -el SS Paulmann entre ellos- fueron "parte de la maquinaria de exterminio de Auschwitz, en la cual y con la cual llevaron a cabo la matanza planificada de los prisioneros".

Desde la empresa Cencosud, un ensordecedor y sepulcral silencio.
El empresario Horst Paulmann, no hablará jamás de esta historia.



Artículos de referencia:
http://www.infobae.com/2012/02/22/1044851-el-secreto-nazi-del-dueno-cencosud
http://www.cooperativa.cl/noticias/economia/empresas/grupos-economicos/investigacion-niega-version-oficial-y-asegura-que-padre-de-horst-paulmann-fue-un-nazi/2012-02-22/203351.html
http://www.elmostrador.cl/pais/2012/02/22/la-desconocida-historia-nazi-del-padre-de-horst-paulmann/

martes, 23 de diciembre de 2014

Felices Fiestas, es el deseo de Historias Lado B

Que la Navidad y el Año Nuevo nos sigan encontrando y reuniendo en torno a este espacio apasionado por la historia revisada. Felices Fiestas, es el deseo de Historias Lado B.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Un recordatorio especial a 75 años de la muerte de Hans Langsdorff en Buenos Aires

EXCLUSIVO. En un emotivo e histórico acto recordatorio, se conmemoraron los 75 años de la heróica muerte del Capitán de Navío Hans Langsdorff, comandante del acorazado de bolsillo alemán "Admiral Graf Spee". El homenaje se llevó a cabo en el Cementerio Alemán de la ciudad de Buenos Aires el domingo 21 de diciembre de 2014. 
"Historias Lado B" estuvo allí.

Homenaje al Capitán Hans Langsdorff en el Cementerio Alemán de Buenos Aires.


El domingo 21 de diciembre de 2014 tuvo lugar el recordatorio por el 75º aniversario de la muerte del Capitán Hans Wilhelm Langsdorff, llevado a cabo en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, donde reposan los restos del marino alemán protagonista excluyente de la legendaria Batalla del Río de la Plata. Pasaron 75 años desde que Langsdorff -aquel lejano diciembre de 1939- se quitara la vida cumpliendo al pie de la letra con los viejos códigos navales y las leyes no escritas de la guerra, vale decir, esgrimiendo caballerescas cuestiones de honor. Tras una larga batalla que culminó frente a las costas de Montevideo, el acorazado de bolsillo "Admiral Graf Spee" sería autohundido por Langsdorff, evitando no sólo entregar su buque al enemigo británico, sino -fundamentalmente- impidiendo la pérdida de miles de vidas humanas de su propia tripulación y de las naves inglesas - los HMS Ajax, Achilles y Exeter- que lo enfrentaban y lo rodeaban. Ese es el gran legado de Langsdorff en esta historia y ésto no debe confundirse con posturas políticas o incluso con simpatía o antipatías por determinadas ideologías que -incluso el Capitán y sus enemigos- pudieran profesar. La grandeza de Langsdorff se centra en la preservación de las vidas humanas, las propias y -también- las del enemigo. Es que -aunque resulte extraño sostenerelo- se tenían códigos de guerra, convenidos y aceptados por los bandos beligerantes, que definitivamente son propios de otros tiempos.

Discurso inicial de homenaje al Capitán Hans Langsdorff en el Cementerio Alemán de Buenos Aires.

Un exaviador de la Royal Air Force y el Agregado Naval británico, dejan una ofrenda 
en la tumba del Capitán Hans Langsdorff en el Cementerio Alemán de Buenos Aires.


La ceremonia llevada a cabo en Buenos Aires fue -en cierta medida- un regreso a esos tiempos pasados, una romántica vuelta atrás. Allí, en el "Deutscher Friedhof" de Buenos Aires, no sólo se encontraban presentes familiares y descendientes de Langsdorff -entre ellos, su propia hija, la señora Inge Nedden- sino que además se acercaron al mausoleo a rendirle honores, quienes en 1939 fueron sus propios oponentes en la batalla. No se trata aquí de hacer apologías -nada más lejos de mi intención-, ni plantear cecanía con determinadas ideologías de un bando o del otro. Se trata de rescatar la caballerosidad, los códigos que hoy se han perdido dadas las características de la guerra moderna, el respeto a pesar de las diferencias, la camaradería expresada entre caballeros que tan sólo -ocasionalmente- se encontraban en bandos enfrentados defendiendo un ideal. No sólo alemanes se acercaron a rendir emotivo homenaje a Hans Langsdorff, viejos camaradas de batallas marinas, quienes escaparon de aquella tragedia, como por ejemplo el último sobreviviente de la batalla en la Argentina, Walter Heinz Berger.

Marcelo García, de Historias Lado B, junto a Walter Heinz Berger, marinero sobreviviente del Graf Spee.

Foto principal: Inge Nedden, hija de Hans Langsdorff, deja una ofrenda en la tumba de su padre
Foto pequeña: Marcelo García, de Historias Lado B, junto a Inge Nedden en el homenaje a Hans Langsdorff.


Lo fuerte y emocionante del acto llevado a cabo en Buenos Aires, es que se contó con la bienvenida presencia de un exaviador de la Royal Air Force y un marino neocelandés que también cumplía funciones a bordo de uno de los navíos ingleses durante la épica batalla naval. A ellos se unió un representante de la marina francesa y un conjunto de gaiteros escoceses. Así, los viejos enemigos, dejaron de serlo. Al sonar el toque de clarín para dar lugar a un respetuoso minuto de silencio, todos demostraron -dando forma a una memorable historia lado b- que la guerra también puede derivar en un indestructible acto de respeto y amor, sincero y fraterno que sea capaz de perdurar en el tiempo.
Tras una cruenta batalla, la guerra se transformó -este 21 de diciembre de 2014- en silencio, memoria, un puente hacia el futuro, deseos de reconciliación, plegarias por todos los muesrtos de la guerra y las víctimas del Holocausto, miradas con ojos humedecidos, apretones de manos y un abrazo que terminó de sellar la tan ansiada y buscada paz.

Marcelo D. García
Historias Lado B



Nota relacionada:

Un agradecimiento especial a Carlos Engels.