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viernes, 29 de junio de 2018

martes, 5 de junio de 2018

Anni-Frid Lyngstad: De la locura de la "Lebensborn" de Heinrich Himmler al grupo ABBA

 
Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad.


El 12 de dieicembre de 1935 el líder de las SS nazis, Heinrich Himmler, dio por iniciada la historia de la "Lebensborn" (Fuente de vida), una institución dependiente de la guardia pretoriana de Adolf Hitler, destinada a expandir la "raza aria" primero en Alemania, luego en Europa y más adelante en el mundo entero. La "Lebensborn" y su infame eugenasia (filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos) apuntaba a poblar el planeta con arios que respondieran a los parámetros estipulados por el régimen nazi. Así las cosas, pretendía brindar todo tipo de ayuda, facilidades e incentivos a las parejas alemanas (y luego de otras partes de Europa) para que pudieran concebir la mayor cantidad de hijos posible. Así de tétrica era la situación y así de inhumana la intención de quienes se sentían representantes de una inexistente raza superior. La "Lebensborn" también llegó a funcionar como una institución benéfica y protectora de mujeres de oficiales y soldados de las SS que estuvieran en posición de necesitar ayuda o asistencia.

El primer lugar elegido fuera de Alemania para llevar adelante los nefastos planes de la "Lebensborn" fue Noruega y allí se dio una historia particular ue con el correr de los años daría un vuelco inesperado por involucrar a un personaje que finalmente se ha convertido en celebridad: Anni-Frid Lyngstad, integrante del grupo musical ABBA.

Anni-Frid Lyngstad, nació el 15 de noviembre de 1945 en la localidad de Ballangen, Noruega, y su historia cuenta que apenas dos años después falleció su madre, siendo criada desde entonces por su abuela materna. La madre de Anni, llamada Synni, era una bella noruega y su padre, Alfred Haase, un militar SS alemán apostado en Noruega que tras la rendición alemana dejó el país de manera inesperada. Haase, según relatara años después, nunca supo que dejaba atrás a su "amada" Synni y a una hija engendrada por ambos en su vientre. Cuando Synni falleció, su madre (abuela de Anni) creyó que también Haase había muerto en combate por lo cual decidió comenzar una nueva vida en Suecia. Hacia allí emigró con la pequeña Anni...
Anni-Frid Lyngstad creció, no sin pasar penurias, junto a su abuela en Torshälla y allí por fin pudo comenzar a despegarse del odio visceral contra los alemanes por el mal que le habían causado a su país natal.

Los años pasaron y tras aquella historia de vida increíble, Anni-Frid Lyngstad logró salir adelante y convertirse en una auténtica celebridad, amada y admirada por millones de personas en el mundo entero. Se había convertido en la estrella pop integrante del famoso grupo sueco ABBA. Ya no era más aquella huérfana e indefensa Anni-Frid Lyngstad... el mundo la conocería en adelante como Frida.
Y como todo llega, las casualidades de la vida y vaya uno a saber si la providencia o el destino (si es que existen) hizo que fuera uno de sus compañeros de ABBA, Benny Anderson, quien se pusiera manos a la obra para saber más acerca del pasado de Frida. Benny Anderson era su esposo por aquel entonces y movió cielo y tierra para saber todo acerca de la vida pasada de Frida, logrando unir todas las piezas y finalmente dar con el paradero del "desaparecido" Alfred Haase. Fue Anderson quien promovió y finalmente consiguió el tan "esperado" encuentro entre Haase y Frida: padre e hija juntos más de 30 años después.

“Por poco me caigo de la silla delante del televisor cuando descubrí que Anni-Frid era mi hija. No sólo significaba que tenía otra hija, una chica famosa, sino que también tenía que reconocerle a mi esposa mi relación con la madre de Anni-Frid cuando estuve de soldado en Noruega. Ella me comprendió. Mi relación con Synni, la madre de mi hija Frida, no fue una simple aventura, estábamos muy enamorados”. Hasse había contraído matrimonio antes de la guerra y su mujer alemana tuvo su primer hijo en 1943.

El encuentro de Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad.


Luego, lo previsible. El matrimonio de Haase se fue a pique y también (pero por otros motivos) el de Frida. Aquella cantante que supo ser el centro del mundo de la música pop durante los años '80 y devenida luego miembro de la realeza europea tras casarse con el príncipe italiano Ruzzo Reuss, pasó a ser conocida como Su Alteza Serenísima la Princesa Anni-Frid Reuss von Paulen, con derecho a ser admitida por la realeza sueca. Frida enviudó en 1999 y sobre todo desde entonces se abocó a su participación en diferentes entidades benéficas y en diferentes instituciones en defensa del medio ambiente y la naturaleza.
También desde 1999 es la cara visible y más destacada de una asociación llamada "Krigsbarnforbundet Lebensborn" (http://www.lebensbornnorway.org/velkomm.htm) creada por aquellos niños y niñas de Noruega (hoy hombres y mujeres muy mayores) nacidos bajo las garras del nazismo y la locura de la "Lebensborn" durante la Segunda Guerra Mundial.


 
El encuentro de Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad (izq.) y junto a Benny Anderson, de ABBA (der.).


La Asociación presentó un reclamo de compensaciones por abusos y discriminación ante el gobierno de Noruega, que fue rápidamente desestimado. En 2007, 154 de aquellos niños y niñas llevaron su caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que también lo descartó sin más vueltas por “haber sido presentado demasiado tiempo después del fin de la Segunda Guerra Mundial”. Su padre, Alfred Haase,  falleció a comienzo de 2009 en la residencia de ancianos donde pasó sus últimos años.


ABBA.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

Reseña de "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en blog Perlitas de la Historia




Artículo sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en blog Perlitas de la Historia:
Existió una trama de acuerdos, traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Perón, hubo negocios y operaciones que los vinculaban (documentos desclasificados del archivo Hoover)
Por Ale Dube


Los testimonios lo avalan y los documentos lo confirman, Perón , como es sabido tomó las ideas y acciones de Mussolini en Italia y Hitler en Alemania para levantar y movilizar a las masas en las que basó su poder y figura en los treinta años que presente o desde el exilio fue un factor decisivo en la politica argentina, se ha reconocido también la bienvenida y protección que les dio a jerarcas nazis luego de la segunda guerra mundial.

Ahora con la apertura de los archivos Hoover surgen nuevos documentos desclasificados por el FBI que fueron la llave, aunque por supuesto no han sido un limitante, sino por el contrario, la invalorable oportunidad de acceder a un nuevo abanico de posibilidades que sembraron el proceso investigativo con datos aportados por otras impensadas fuentes de información.

¿Cómo fue que se entrelazaron los caminos de estas tres figuras: Hitler, Hoover y Perón?Responder este interrogante nos lleva a cuestionar —lo que no implica negar totalmente— la historia que se ha contado desde siempre, escribiendo con una perspectiva crítica sobre los hechos y sus protagonistas para dar con sorprendentes revelaciones que hasta hoy no se habían abordado del mismo modo. A medida que avanzaba página tras página, en un archivo de más de setecientas densas carillas desclasificadas, la tarea se transformó en un laberinto de nombres, insospechadas sociedades, arteras traiciones, hábiles movimientos de distracción y monumentales operaciones de engaño, inimaginables hasta hoy", revela "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" ( Sudamericana), escrito por Marcelo García, que en forma análoga a su trabajo en Diario26 y en el blog HistoriasLadoB, revisa, cuestiona, confirma o corrige la historia oficial.

"Muchos investigadores tocaron el tema basando sus relatos en testimonios verbales y la declaración de testigos (a quienes este trabajo no pretende desestimar) sobre la vida que llevó adelante el Führer después que fuera orquestada su muerte con el propósito de permitirle escapar. Sin embargo, no es mi objetivo hacer un relato pormenorizado de la vida de Hitler en la Argentina, pero sí dar cuenta de la trama oculta y los hechos demostrados en los documentos sobre el perfecto conocimiento previo que tenían las máximas autoridades norteamericanas respecto de los planes, la exitosa concreción de una gigantesca conspiración de engaño mundial y las impensadas consecuencias que muchos de los principales actores involucrados llegaron a enfrentar", asegura su autor.

De lo anterior surgen preguntas inevitables: ¿qué datos tenía Hoover sobre un pacto entre allegados de Hitler y Perón? ¿De qué actividades, negocios y operaciones que relacionaban a la Alemania nazi y la Argentina peronista estaba al tanto la inteligencia norteamericana? ¿Qué descubrió y cómo reaccionó ante la trascendencia de semejante información?.

Surgen luego de la desclasificación de los archivos desclasificados del FBI de Hoover una La trama de acuerdos y traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Juan Domingo Perón Tal como veremos, las respuestas dadas a estos interrogantes son las que marcan la gran diferencia entre otras anteriormente publicadas y esta nueva investigación.

Ya no se trata de sostener la hipótesis, carente de sustento, de que Hoover perseguía a Hitler con irreductibles intenciones de detenerlo, sino de dar otro giro al relato tradicionalmente aceptado demostrando que el director del FBI no pretendía atrapar al Führer en fuga, mientras que sí colaboró para que (con sus particulares métodos investigativos) los Aliados encontraran sobrados motivos que llevaron al posterior derrocamiento del presidente argentino Juan Domingo Perón.

Fue gracias al trabajo de los agentes de Hoover que los Estados Unidos estuvieron en inmejorables condiciones de saber sobre un laberíntico entramado de negociaciones secretas y operaciones encubiertas entre personajes claramente funcionales tanto para el régimen de la Alemania nazi como para el movimiento que se encolumnaba detrás de Perón en la Argentina, con el preciado objetivo de sentar bases firmes y apuntalar el futuro resurgir del nacionalsocialismo desde el exterior.


Con la debacle nazi consumada, esa sociedad dio lugar a un reacomodamiento de las fichas sobre un imaginario tablero en el que un desgastado Hitler comenzó a perder fuerza, influencia e interés, en tanto que Perón —envalentonado por las circunstancias— buscó hacer de la Argentina la nación rectora política, económica y militar en Sudamérica, tomando la posta dejada por la derrotada Alemania e intentando replicar sus políticas expansionistas en la región.

Muy atrás quedaron los supuestos beneficios que el régimen peronista alguna vez había representado para los norteamericanos como un válido freno al avance del comunismo en el sur de América. Hoover fue uno de los máximos responsables de darles a las autoridades gubernamentales norteamericanas los elementos necesarios para que se hicieran una acabada composición de ideas que los llevaron a comprender qué rol jugarían Hitler y Perón durante los complicados días de posguerra que estaban por llegar. El Führer era un hombre acabado, en tanto que no sucedía lo mismo con el “primer trabajador”.

Tal fue el peso del militar argentino y sus cómplices —Eva Duarte entre ellos— en la secreta operación inicialmente destinada a gestar un IV Reich desde el exterior que Hoover dispuso una política investigativa y un despliegue de agentes especialmente concebidos para la Argentina de Perón.


De todos modos, los asombrosos resultados de las operaciones de la inteligencia aliada no se limitaron a la toma de conocimiento sobre los detalles de una peligrosa sociedad que podría poner en jaque los intentos de dominación total de los Estados Unidos sobre el resto de América, sino que permitieron saber que Eva Perón también respondía a pie juntillas las órdenes de una poderosa organización en las sombras, que la tenía como una de sus más destacadas colaboradoras desde 1941, encomendándole poner a salvo  parte del legendario tesoro nazi ante los sorpresivos avances y el artero intento de expolio pretendido por Perón.

Bien vale entonces aceptar el desafío y leer sin preconceptos sobre un reguero de muertos a lo largo del camino, pistas falsas plantadas para despistar, datos fidedignos y el accionar de fabuladores, soplones, aventureros, gente confiable e informantes solitarios cuyos caminos se han cruzado tantas veces sin poder diferenciarse.

Treinta años después de acalladas las bombas que destruyeron los últimos vestigios del III Reich alemán, y pasadas tres décadas desde que los Aliados informaron sobre la nunca demostrada muerte de Hitler en Berlín, aún resonaba el estruendo.

Clarence Kelley —director del FBI entre el 9 de julio de 1973 y el 15 de febrero de 1978—, tercero en la línea de sucesores tras la muerte de Hoover, reclamaba por importantes documentos sobre el Führer, extrañamente faltantes de los archivos del Bureau, según puede leerse en el memorando del 23 de mayo de 1975. Mientras que el 11 de junio aún solicitaba la aparición de dossiers perdidos que le habrían permitido realizar reveladoras pericias caligráficas sobre cartas sospechadas de haber sido escritas por Hitler mucho tiempo después del final de la guerra, dejando suspendido en el aire un insondable y misterioso final.

Mientras una leyenda cuenta que Hitler murió el 13 de febrero de 1962 en la Argentina a los setenta y tres años, y otra dice que habría fallecido en 1971 escondido en un remoto lugar del Paraguay, muchas otras cosas en cambio sí se pueden demostrar.

Hoover supo por anticipado que Hitler encontraría refugio en la Argentina de Perón. El presidente argentino buscó instalarse como árbitro del mundo y posible reemplazo del Führer desde su inaceptable Tercera Posición. Y Evita viajó miles de kilómetros al otro lado del arco iris poniendo a salvo millonarias fortunas de sus jefes nazis, evitando dejarlas en manos de un traicionero Perón.

Con la debacle nazi consumada, el tablero de la política internacional comienza a reacomodarse. Mientras Adolf Hitler, en el exilio, pierde fuerza e influencia, Juan Domingo Perón -alentado por las circunstancias- se propone erigir a la Argentina como una nación rectora de Sudamérica, tomando la posta de la derrotada Alemania e intentando replicar su ímpetu expansionista en la región.

¿Cómo pretende Perón financiar sus planes de dominación? Mediante el expolio de las millonarias fortunas que fueron secuestradas por el nacionalsocialismo alemán y pacientemente trasladadas hasta Buenos Aires. Su mayor obstáculo será nadie menos que su propia esposa, Eva Duarte, quien pondrá en acción sus poderosas conexiones para salvaguardar esos tesoros.

La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler nace del trabajo de investigación y consulta de cientos de documentos desclasificados -entre ellos, los de las pesquisas que mandó a hacer John Edgar Hoover cuando se encontraba al frente del FBI-, sobre los cuales el historiador Marcelo García construye una irresistible tesis destinada a entrelazar la inesperada y atrapante trama internacional de acuerdos y traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Perón.

El resultado de este enorme trabajo es un libro que revisa uno de los misterios más magnéticos del peronismo desde una perspectiva nueva: la de los conflictos de intereses entre sus dos más grandes figuras.



Fuente:
García, Marcelo. La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler, Sudamericana, Buenos Aires, 2017.
http://www.megustaleer.com.ar/libro/la-agente-nazi-eva-peron-y-el-tesoro-de-hitler/AR18875

Publicado por Ale Dube en https://perlitasdelahistoria.blogspot.com.ar/2017/09/existio-una-trama-de-acuerdos.html?showComment=1511400533585#c8075201012654456476





viernes, 27 de octubre de 2017

El viejo hotel abandonado y una curiosa leyenda sobre Perón


Durante décadas, la relación de Juan Domingo Perón con los alemanes -muy en especial, los nazis- ha sido un tema tabú. Insistentemente negado por sus propios seguidores y la historia oficial, sin embargo, hay sobrada documentación que demuestra que los lazos entre el militar que llegó a ser tres veces Presidente de la Argentina y los nacionalsocialistas establecidos en el país, han sido más fuertes de lo que muchos pudieron llegar a pensar. Hasta que llegó la traición. 
En mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017), hablo sobre este tema tan sensible para muchos argentinos, basando la información en papers desclasificados de diferentes fuentes y orígenes. En este artículo, en cambio, cuento sobre un curioso testimonio verbal conseguido en el mismísimo lugar al que fue asignado Perón tras su regreso de Europa en 1940.


Llegando a las ruinas del "Hotel Termas El Sosneado".


Hace algunos años mientras visitaba la bella provincia de Mendoza, en la zona de Cuyo en Argentina, creí que valdría la pena recorrer el impresionante valle de El Sosneado. Nunca antes había estado allí y tras contactar con vaqueanos que conocían el mejor modo de transitar los complicados caminos de ripio y pedreguyo, luego de unas horas de largo e interesante viaje nos fuimos adentrando en un paisaje que parecía ser de otro planeta.
Los golpes de las enormes piedras a la vera del camino se hacían sentir en el piso de la vieja 4x4 Land Rover alquilada para llegar hasta allí, confirmando que hasta ese lugar no podía acceder cualquiera, de cualquier modo, circulando por serpenteantes caminos no exentos de algún peligro. Las horas de viaje se acortaron dramáticamente ante la belleza del entorno y casi hacia el final de la jornada comenzamos a divisar la derruída silueta de una extraña construcción en la lejanía.
Cuando nuestra 4x4 se fue acercando pudimos ver los fantasmales restos de un viejo hotel que casi invadía la ruta. Una hermosa construcción de piedra lugareña, de tres plantas, escaleras que antaño lucirían majestuosas, termas naturales y los techos derrumbados eran los mudos testigos de otros tiempos, de días dorados en un paraje al que no muchos se atreverían a llegar.


"El Hotel de los alemanes y Perón", según la leyenda local, en el valle de El Sosneado.


Levantado a orillas del río Atuel, en el Departamento mendocino de San Rafael, el "Hotel Termas El Sosneado" había sido construído durante el año 1938 por la Compañía de Hoteles Sud Sudamericanos Ltda. - una subsidiaria de la empresa ferroviaria B.A.P.- e inaugurado en diciembre de aquel mismo año, contando con la presencia -inusual en tan remotos parajes- de muchas personalidades internacionales de entonces.
La extraña y particular  vida del hotel de El Sosneado culminó súbitamente en 1953, cuando por razones desconocidas, sus puertas cerraron definitivamente y muchos de los secretos de tantas historias interesantes durmieron para siempre en la soledad de alguna de sus habitaciones. Pero como tantas veces sucede, alguno de esos secretos indescifrables, encriptados en la soledad del lugar, salieron a la luz y durante aquella jornada de asombroso recorrido por un valle excepcional, pude finalmente enterarme de qué se trataba, por casualidad.

Parte de la fachada del Hotel.

 El viejo Hotel en la inmensidad del Valle de El Sosneado, circa 1938.


Frente a la destruída construcción, el chofer soltó su mano derecha del volante y como quien no quiere la cosa, señalando al hotel lanzó un comentario que no caería en saco roto:
"Acá es donde los alemanes le pagaban a Perón" - dijo como sin querer decirlo, al pasar, casi como se estuviera simplemente recordando las actividades habituales de viejos buenos vecinos del lugar.

Pocos metros más recorrimos de aquel pedregoso camino y cuando la 4x4 Land Rover se detuvo a un costado, una vez que el gentil conductor lograba "estirar" las entumecidas piernas, me acerqué para saber más...
"Hombre, ¿cómo es eso de que aquí le pagaban los alemanes a Perón?" - le dije.
"Y sí... cuando Perón volvió de Europa, mientras estaba destinado al regimiento de montaña en Mendoza, lo traían acá y le daban lo suyo" - sentenció sin anestecia el vaqueano, sin dudar.
"Eso es lo que siempre se supo por aquí" - remató con total seguridad.


Atravesando el valle hacia "el Hotel de los alemanes y Perón".

Las termas naturales del Hotel en El Sosneado.


La historia de Juan Domingo Perón, su más que notoria simpatía filo nazi y la afirmación de su ideario tras su regreso de Europa en 1940, es bien conocida. Tampoco es un secreto que una vez instalado en Mendoza, supo rodearse de instructores "alemanes" -traídos y recomendados por él mismo- y que la inteligencia clandestina nazi, bien organizada en la Argentina de entonces, lo había contactado con el legendario nazi Ludwig Freude, el representante de Hitler en Sudamérica, según profusa documentación. Todo era historia, más o menos conocida, pero historia al fin.
Sin embargo, una cosa me llamó poderosamente la atención aquella tarde en El Sosneado, mientras yo apoyaba la bota en el costado del neumático de la 4x4 y oteaba a la lejanía la belleza incomparable e imponente del lugar.

Juan Domingo Perón en Mendoza.


Para ese hombre, descendiente de viejos vecinos de la zona, inocente y ajeno de todas las conspiraciones y maquinaciones de la historia, aquel "secreto a voces" de los alemanes que le pagaban a Perón en el hotel, no era novedad, ni llamaba la atención para un indiferente habitante de la zona. No había por qué no decirlo, según su modo de ver.
Para mí, en cambio, aquel comentario dicho al pasar, era casi una confirmación, un relato desinteresado que se había transmitido de boca en boca durante más de 70 años, una espeluznante historia lado B, con inusitadas e insospechadas consecuencias que llegan, incluso, hasta nuestros días.


Marcelo García
Historias Lado B

Podés encontrar más sobre esta historia en:
"La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link:
http://www.megustaleer.com.ar/libro/la-agente-nazi-eva-peron-y-el-tesoro-de-hitler/AR18875

Fotografías (excepto la de 1938): Marcelo García / Historias Lado B



lunes, 16 de octubre de 2017

Las mentiras del 17 de octubre

“Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos”.
Artículo de Arnaldo Cortesi, 
“New York Times”, 11 de octubre de 1945.

Perón da inicio a una de las más grandes farsas de la historia argentina: el 17 de Octubre de 1945.


Por más de 70 años, un aura romántica y misteriosa envolvió a hechos y protagonistas del histórico 17 de Octubre de 1945. Presionada, y en un claro intento de presentar los hechos como una espontánea demostración popular en favor del supuestamente detenido coronel Juan Domingo Perón, la dictadura fascista filo nazi argentina, se verá obligada a reinventarse mediante una insospechada movida destinada a simular un cambio para que nada cambie en realidad. Desde las sombras, y con el aporte de millones ingresados clandestinamente al país por los nazis, el "Día de la Lealtad" peronista fue pacientemente orquestado y se transformó en una de las más grandes farsas de la historia argentina. Todos los detalles, en este fragmento de uno de los capítulos de mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017).


(...) Apenas había pasado un día desde el quincuagésimo cumpleaños de Perón, cuando el 9 de octubre un grupo de camaradas de la guarnición de Campo de Mayo exigió su renuncia ante Farrell, dando inicio una de las mayores operaciones de engaño de la historia argentina con una movida magistral que pretendió simular un cambio para que nada cambiara en realidad. En la designación de Oscar Nicolini al frente del Ministerio de Correo y Telecomunicaciones (llegado por recomendación de Eva Duarte), cierto sector del ejército creyó ver el primer intento de Perón por lograrlo.
La idea era simple: desde su puesto Nicolini podía manipular el recuento de votos de un futuro proceso electoral que Perón ya comenzaba a planear en su propio beneficio, siendo ese el detonante para que oficiales del ejército representados por el General Eduardo Ávalos presionara a Farrell pidiendo la dimisión del cuestionado vicepresidente y super ministro de la Nación.
Claro que detrás de la movida había un plan perfectamente orquestado, ya que -pese a verse obligado a renunciar- el 10 de octubre Perón pudo despedirse de “sus” trabajadores frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión no sin antes anunciar un masivo aumento de sueldos y la implementación del salario mínimo vital y móvil, operación extrañamente coronada con el discurso del “renunciante” transmitido a través de la radio por el propio Nicolini en cadena a toda la Nación; para luego pasar por la Jefatura de la Policía Federal despidiéndose figuradamente del Coronel Filomeno Velazco y retirándose poco después con la más maravillosa música que hasta entonces habían escuchado sus oídos: no era la voz del pueblo argentino; sino la de los adictos agentes policiales que lo despidieron al grito de ¡viva Perón!.
Acto seguido, emisarios antiperonistas visitaron a Hortensio Quijano (Ministro del Interior) presionándolo para que relevara de la jefatura policial al filo nazi Velazco; sin advertir que –en otra hábil maniobra- se designaba en su reemplazo al Coronel Aristóbulo Mittelbach, otro fiel ladero de Perón.


Perón y Farrell activan la conspiración. Fieles seguidores de Perón.


Mientras el 11 de octubre el pueblo tomaba las calles reclamando por el mantenimiento de las conquistas sociales a punto de ser arrebatadas bajo la consigna de “fuera los nazis del gobierno” con el firme propósito de exigir la entrega del mismo a la Corte Suprema de Justicia; también había quienes estaban debidamente advertidos de la movida, entre ellos Arnaldo Cortesi (corresponsal del “New York Times” en Buenos Aires) encargado de hacer una acertada lectura de la situación al escribir “que el remedio -su forzada partida en manos del grupo de oficiales del ejército de quienes había derivado su poder- sea mejor o peor que la enfermedad peronista que él ha infligido al pueblo argentino, queda por verse. Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos” [1].
Su descripción de los hechos iba en perfecta  sintonía con lo expresado en un documento enviado por el Departamento de Estado norteamericano a funcionarios de la embajada y agentes del FBI apostados en Buenos Aires en el cual se informaba que “el fracaso en eliminar intereses e influencia de las potencias del Eje y una actitud benigna y simpatizante para con un reestablecimiento de la organización alemana y su influencia en las repúblicas americanas, son factores importantes en este análisis” –agregando que- “organizaciones argentinas y ciudadanos a título personal han expresado su condena a los abusos en contra de los derechos constitucionales y las libertades civiles. A importantes agentes nazis, de los cuales el Departamento (de Estado) posee abundante evidencia incriminatoria, se les ha permitido permanecer libres a pesar de las repetidas protestas hechas por este gobierno para que sean arrestados”.


¿Premonición? "Mañana llega Perón", avisan los simpatizantes peronistas durante el 16 de Octubre.


En esas complicadas circunstancias, el 12 de octubre nada pudo evitar la masiva protesta popular congregada frente al Círculo Militar; un hecho que inflamó los ánimos amalgamando a las Fuerzas Armadas contra los manifestantes mientras el variopinto espectro político se reunía con los representantes del régimen en busca de una salida consensuada tratando de evitar situaciones que luego se pudieran lamentar.
Mientras Vernego Lima vociferaba desde los balcones del Círculo Militar que “Todos los culpables de este estado de cosas serán castigados, empezando por Perón” y la jornada culminaba con refriegas generalizadas, heridos, detenidos y la muerte del Dr. Eugenio Ottolenghi a manos de la policía properonista; Perón y Eva encontraban refugio en una isla del Tigre, retirándose del centro mismo de la escena para mantener estratégicos encuentros con dirigentes gremiales con quienes acordaron la organización de un gran movimiento de agitación.
La casa [2] era propiedad de Rodolfo Freude, hijo de Ludwig Freude y cuñado del agente nazi Werner Koennecke (muy relacionado al Banco Germánico y testaferro de Himmler en la Argentina), integrantes de un tándem conocido por los más allegados como la “clique Freude-Perón”, cuyo principal objetivo en esa coyuntura fue el de construír la nueva imagen del militar y hacerlo más agradable para los votantes civiles” en una hábil jugada que estaban más que dispuestos a concretar.
Las primeras consecuencias de esas reuniones fueron el anuncio de la detención de Perón en la prisión militar de la Isla Martín García y la llegada de Juan Fentanes a la Secretaría de Trabajo y Previsión, cuyas posibles medidas presagiaban la pérdida de todas las conquistas sociales hasta entonces alcanzadas y la idea oculta de “hacer sentir la ausencia de Perón”, situación que llevó a que los dirigentes de la CGT (Confederación General del Trabajo) se reunieran determinando los próximos pasos a seguir dejando expuestas dos posturas claramente diferenciadas.
Si bien todos coincidían en la necesidad de reclamar por el mantenimiento de las conquistas sociales, la gran diferencia entre los sectores radicaba en que la postura oficial representada por el secretario general Silverio Pontieri no mencionaba -en ningún punto del documento- a Perón reclamando su regreso, mientras que los únicos que apoyaban al militar “desplazado” eran los sindicatos identificados como “autónomos” liderados por Cipriano Reyes; situación sanjada con el triunfo de la posición oficialista que convocó a un paro general para el día 18. Sin embargo Perón y sus adeptos en la central obrera acordaron por su lado una movilización para la jornada del 17.
El 16 de octubre se inició el “operativo retorno” cuando grupos organizados del gremio de la carne encabezados por Reyes marcharon desde Berisso y Ensenada a Buenos Aires pidiendo por el regreso del “detenido” Perón, mientras por su lado el gobierno orquestaba otra movida asegurando su presencia en el mismísimo lugar de los candentes acontecimientos trasladándolo entre gallos y medianoche desde el presidio de Martín García al Hospital Militar en la Capital Federal.


Primeras horas de la tarde del histórico 17 de Octubre de 1945.


A primera hora del 17 de octubre, el diario “Crítica” denunció desde su portada que “grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”[3] anticipando los primeros ataques violentos perpetrados por peronistas tal como luego fue replicado en las páginas del “New York Times” dejando claro que “el Coronel Perón, quien hace sólo ocho días fue echado del gobierno argentino por el ejército y fue enviado como prisionero a la Isla Martín García, protagonizó un sensacional regreso hoy y confirmó quién es el “hombre fuerte” en Argentina. (…) Un gran grupo atacó al Diario Crítica, cuyas sirenas se hicieron oír en toda la ciudad en un infructuoso esfuerzo por atraer la atención hacia sí y conseguir ayuda. La policía, sin embargo, no se veía por ningún lugar”.[3] 
Poco después fue Arnaldo Cortesi (corresponsal del diario norteamericano) quien hizo otra acertada pintura de los acontecimientos al asegurar que el avance de los grupos armados peronistas le hizo recordar la “Marcha sobre Roma” de los “Camisa Negra” de Benito Mussolini.
Como fuera, el momento tantas veces esperado, finalmente había llegado.
Arreglos de última hora y febriles reuniones llevaron a Farrell a salir al balcón de la sede de Gobierno para anunciar el glorioso regreso de Juan Domingo Perón. Cuando faltaban cinco minutos para que terminara la noche del 17 de octubre de 1945, el abrazo sentido entre el Presidente de facto y el “regresado” Coronel le puso broche de oro a la monumental farsa para tomar el control y perpetuarse solapadamente en lo más alto del poder.
Claro que si algo faltaba para dejar expuesto lo ingenioso del plan, allí estaban -por supuesto- las palabras del propio militar. “Ya para entonces” -dijo Perón-  teníamos preparada a la juventud. No podíamos perder ninguna elección, eso estaba clarísimo. Cuando la noche del 17 de octubre llegué a la Casa de Gobierno, le dije a Farrell: ¡Vamos, llame de una vez a elecciones, hombre! ¿O quiere que nos arruínen la revolución?” [4] 


La dictadura y sus "nuevas formas". Perón asume la Presidencia de La Nación en 1946.


La histórica jornada culminó –figuradamente- cinco días después cuando Perón y Eva Duarte estamparon su firma en un modesto registro civil de la ciudad de Junín convirtiéndose en matrimonio que selló su “lealtad” frente a Dios en la ciudad de La Plata pocos días después.


Fragmento del capítulo 9 "Lealtad a Perón", del libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link del libro:




[1]  Artículo publicado en “New York Times” – Arnaldo Cortesi – 11 de octubre de 1945.
[2]  El mismo lugar en donde previamente los agentes del FBI descubrieron una de las estaciones de radio clandestinas.
[3]  Diario Crítica  - 16 de Octubre de 1945.
[4] Las memorias del General” – Tomás Eloy Martínez – Planeta – Argentina – 1996.

martes, 20 de junio de 2017

Herman Guntherberg, el hombre que asegura ser Adolf Hitler


Herman Guntherberg es un inmigrante alemán de 128 años. El hombre asegura que en 1945 llegó al noroeste de Argentina y que su pasaporte fue falsificado por la Gestapo. Afirma ser Adolf Hitler. Toda la verdad sobre el curioso caso presentado originalmente por el sitio World News Daily Report.


Herman Guntherberg asegura que es el mismísimo Adolf Hitler. Su esposa lo desacredita.


Adolf Hitler, ha sido sin lugar a dudas uno de los personajes que configuró la segunda mitad del Siglo XX. Tras su fraguada  muerte en 1945, comenzaron a circular una serie de teorías conspirativas, muchas de ellas alimentadas por el hecho que nunca se pudo encontrar su cuerpo luego que se suicidara en su búnker de Berlín y muchas otras, sostenidas en datos fidedignos de su supervivencia en base a la desclasificación de reveladores documentos a manos de los Aliados que resultaron victoriosos en la Segunda Guerra Mundial.

Hasta el día de hoy no son pocos quienes afirman con sustento de claras evidencias que Hitler -definitivamente- no murió en su búnker en Berlín y también -incluso- hay muchos que creen que Hitler todavía sigue con vida; teoría ésta última, altamente discutible (sólo por no decir, imposible).

Herman Guntherberg, un inmigrante alemán de 128 años asegura que es el mismísimo Adolf Hitler. Dice que llegó a Salta, al noroeste de Argentina en 1945 y que su pasaporte fue falsificado por la Gestapo cerca del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Agrega que ha estado 70 años ocultándose y que ahora ha decidido revelar su identidad luego que, según él, los servicios secretos israelíes dejaran de perseguir a los nazis que se esconden alrededor del mundo.

Asegura que está pronto a publicar su autobiografía, como una forma de restaurar su tan dañada imagen pública. La publicará bajo el nombre de Adolf Hitler y espera que esté disponible en septiembre de este año.

A pesar del convencimiento de Guntherberg de que realmente es Hitler, muchas personas en su pueblo, incluida su esposa Angela Martínez, no creen que sea realmente el líder alemán.

Martínez, de 55 años, cree que todo este delirio se debe a que Herman sufre demencia debido al Alzheimer que lo afecta hace algunos años. Según señala su esposa, el anciano nunca había hablado sobre Hitler hasta aproximadamente dos años atrás, cuando comenzó con los primeros signos de la enfermedad degenerativa, según señala el sitio World News Daily Report.



Fuente original: http://worldnewsdailyreport.com/argentina-128-year-old-man-claims-he-is-adolf-hitler/

viernes, 12 de mayo de 2017

Participación de Marcelo D. García en documental "Mengele: the hunt for a Nazi criminal"


"Mengele: the hunt for a Nazi criminal", es un nuevo documental dirigido por Emmanuel Ammara y producido por Arnaud Hamelin para Sunset Presse, que habla sobre el escape de Josef Mengele, el "Angel de la Muerte" del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau", hacia la Argentina y otras partes de Sudamérica en 1949. Marcelo D. García, de Historias Lado B, tuvo participación como invitado en este trabajo.
Producido en Francia en conjunto con RMC, YLE y Channel 8, 52 minutos de duración, 2017.

Para ver el documental completo (generando usuario y contraseña) hacer CLICK AQUÍ.

Visitar: http://www.javafilms.fr/






miércoles, 26 de abril de 2017

26 de Abril 1937-2017: a 80 años del bombardeo nazi sobre Guernica


El 26 de abril de 2017, se recordó -con gran dolor en el País Vasco- el dramático bombardeo nazi con los aviones de la Legión Cóndor, sobre la ciudad de Guernica. El drama de la guerra que, luego, se transformó en una obra de arte para que nadie olvide una atrocidad semejante.


Bombas nazis sobre Guernica.



Cientos de personas homenajearon el miércoles en Guernica, en el País Vasco, a las víctimas del bombardeo nazi ocurrido en esta ciudad hace exactamente ochenta años, durante la Guerra Civil española (1936-1939). La conmemoración tuvo lugar a las cuatro y media de la tarde (14h30 GMT), la hora en la que los aviones de la Legión Cóndor empezaron a bombardear esta pequeña localidad del norte de España. Representantes de asociaciones e instituciones depositaron flores en el cementerio de Zollo para recordar la tragedia, inmortalizada por Pablo Picasso en su famoso cuadro "Guernica", protagonista estos días de una exposición excepcional en el museo Reina Sofía de Madrid.
"Nos cayó una lluvia de fuego, sangre y muerte", recordó un sobreviviente del bombardeo, Luis Iriondo, que tiene ahora 94 años y se expresó delante de 200 personas en el cementerio, donde destaca un monumento a las víctimas de este ataque.
Iriondo hizo un alegato por el fin de las guerras en el mundo, mencionando la actual contienda en Siria y las tensiones con Corea del Norte.
"Si hubieran sufrido como yo, no harían cosas así", dijo Sabino Iza Badiola, refiriéndose a algunos dirigentes mundiales. Tenía ocho años cuando el bombardeo de Guernica, adonde había ido a hacer compras con su madre. Poco antes, a la misma hora en que los primeros aviones sobrevolaron la ciudad, las sirenas antiaéreas ulularon y las campanas repicaron, como hicieron el 26 de abril de 1937 para alertar a la población. Según los historiadores, murieron entre 150 y 300 personas en este ataque de los nazis, aliados del general Francisco Franco y su bando.
"Fue horrible, sólo puedo decir" eso, dijo Rosi Nebreda, de 88 años, y que ese día se escondió en un refugio con sus hermanas y su madre.
"Sólo se oía el ruido de las bombas. Cuando salimos estaba todo Guernica ardiendo", recuerda esta mujer, durante una comida organizada junto con otros supervivientes e incluso dos descendientes de integrantes alemanes de la Legión Cóndor, invitados en nombre de la reconciliación.
Y es que los supervivientes "no expresan un sentimiento ni de amargura ni de odio hacia la gente alemana, sino más bien de entender, aprender, comprender lo que ha pasado", explica Andreas Schäfter, coordinador de la fundación Gernika Gogoratuz (Recuerdo de Guernica en lengua vasca).
"Me parece que es un deber para quien viva aquí" el hecho de venir a la conmemoración, declaró Nieves Onaindia, una profesora de 63 años que llegó desde un pueblo vecino, Mendata.
"Es importante recordarlos para las generaciones siguientes, para que no vuelva a ocurrir una cosa igual", añadió.
En otros lugares de la ciudad se reunió gente para recordar el ataque, uno de los primeros contra la población civil durante la contienda española. La alcaldía de Guernica, que cuenta con 17.000 habitantes, organizó una semana de actividades vinculadas a la efeméride, con conferencias y debates o eventos artísticos en torno al tema de la paz y las migraciones forzosas.
Por la mañana, la ciudad entregó un premio de la paz al presidente colombiano Juan Manuel Santos y al líder de las FARC, Rodrigo Londoño alias "Timochenko" (que no estuvieron presentes), por el acuerdo del año pasado, que puso fin a medio siglo de conflicto en ese país.


El Guernica, por Pablo Picasso, 1937.

Fuente: AFP-NA


martes, 11 de abril de 2017

La misteriosa visita de Adolf Hitler al "Edén Hotel"


Una vieja fotografía pone en el tapete y da nuevo impulso a la discusión sobre la sobrevida de Adolf Hitler tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial. De las leyendas inventadas, historias infundadas y sospechas, se da paso a la certeza de los documentos que hablan sobre el escape del Führer y, ahora, sale a la luz una imagen que parece confirmar la teoría. ¿Estuvo realmente Adolf Hitler en el "Edén Hotel" de La Falda en la provincia argentina de Córdoba? Algunos indicios, a continuación.

POR MARCELO GARCIA / HISTORIAS LADO B

Walter Eichhorn y el extraño visitante del "Edén Hotel" a sus espaldas. (Foto: archivo "Edén Hotel")


Como observador crítico de la historia, siempre, indefectiblemente en todos y cada uno de los casos, tomo, someto a análisis y pongo a consideración la concreta posibilidad de que los hechos hayan tenido -muy posiblemente- una resolución y hayan seguido un curso muy diferente al relatado por la -siempre interesada y dirigida- historia oficial. No se trata de ser negacionista -o si se quiere revisionista- pero sí de dar lugar a un juicio que -incluso- podría llegar a jaquear nuestras propias convicciones previas sobre determinados acontecimientos. El de Adolf Hitler y su supervivencia después de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial es uno de esos casos en que se abre ante nosotros un interminable abanico de variopintas posibilidades que van desde su nunca jamás probado y demostrado suicidio en el búnker de Berlín hasta su escape y "segunda vida" en la Argentina. En el medio, de todo.
El tema es por demás atrapante y puede llevar a fantásticas leyendas (de hecho, ha sucedido) como así también a investigaciones responsables, originales, creativas y serias intentando correr el velo que pretenden imponer quienes buscan que -dóciles y mansos- miremos hacia otro lado en un curioso y engañador mundo de humo y espejos.

El salón de la reunión antes de su restauración (Izq.) y en la actualidad (der.)


Dejando de lado legendarias historias, rumores infundados, dimes, diretes y testimonios no siempre bien intencionados y chismes de nula credibilidad, desde hace mucho tiempo busco las puntas del ovillo de esta enmarañada madeja que es la supervivencia del Führer nazi y, así las cosas (al margen de estar sumergido desde hace ya casi tres años en una investigación plagada de documentos y descubrimientos que próximamente verá la luz en forma de un libro) puse la mirada en una extraña fotografía que pertenece a la colección del "Edén Hotel" de la localidad de La Falda, en la mediterránea provincia argentina de Córdoba. La imagen (que encabeza este artículo) muestra a Walter Eichhorn, propietario del hotel en las serranías cordobesas, reconocido simpatizante y afiliado nazi desde antes de la llegada de Adolf Hitler al poder y gran sostenedor económico del rápido ascenso del Führer dentro de las filas del NSDAP, apoyo que -entre otras cosas- le valió llegar a lo más alto del poder en Alemania en 1933. A Eichhorn se lo ve relajado y sentado junto a uno de los enormes y bellos ventanales en tanto que, al fondo, se advierten las figuras de unos visitantes departiendo con quien parece ser una empleada del lugar. Entre esas personas, se advierte una figura masculina que -al ser observada con sumo detenimiento- muestra un asombroso parecido físico con Hitler.
Muchos, con no tan sostenibles fundamentos, han creído que esa imagen fue captada en alguna de las tantas visitas que el matrimonio de Walter e Ida Eichhorn hacían regularmente a Berlin; sin embargo Historias Lado B aporta una prueba que va en sentido contrario: el fotomontaje en el que se ve claramente que la foto de Eichhorn (¿y Hitler?) ha sido captada en uno de los amplios y coquetos salones del "Edén Hotel" en La Falda.

Los fantasmas de Eichhorn y Hitler en el "Edén Hotel". (Fotomontaje: Marcelo Gacía / Historias Lado B)

El impactante y misterioso Edén Hotel en La Falda.


Mientras los fantasmas de la duda siguen revoloteando por el Edén de la confusión general a la que pretende llevarnos la historia oficial, los del escurridizo Führer nazi comienzan a corporizarse dejándose ver -para quien esté dispuesto a hacerlo- casi por casualidad.


Marcelo García
Historias Lado B

domingo, 26 de marzo de 2017

John F. Kennedy: "No hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler"

El ex presidente estadounidense John Kennedy, asesinado en Dallas en 1963, escribió en su diario personal las impresiones que le dejó la visita que hizo al bunker de Adolf Hitler en Berlín, tras un un viaje a Europa en 1945.



John Kennedy, ex primer mandatario de los Estados Unidos, escribió en su propio diario personal, las impresiones que le quedaron tras hacer una visita al destruído bunker de Adolf Hitler en la ciudad alemana de Berlín. El diario pone de manifiesto las dudas (y más que eso) de Kennedy sobre la posibilidad de que el Führer nazi efectivamente hubiese muerto o no. Esas reflexiones quedaron plasmadas en las páginas del diario que el entonces futuro presidente estadounidense escribió durante su viaje por Europa en 1945. Kennedy hizo una visita al bunker de Hitler ubicado debajo de la Cancillería del III Reich y escribió. "La habitación donde se supone que Hitler se encontró con su muerte mostró paredes calcinadas y rastros de fuego. Sin embargo, no hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler. (…) Los rusos dudan de que esté muerto", agregó.


Kennedy estaba fascinado con Hitler.

En esos mismo documentos, quien años más tarde fue presidente estadounidense también había confesado su fascinación por el líder alemán. "Se puede entender fácilmente cómo en pocos años, Hitler emergerá del odio que lo rodea en estos momentos y se convertirá en una de las figuras más valiosas que han existido", escribió Kennedy.
Y también señaló que "la ambición sin límites (de Hitler)" lo llevó a convertirse en una "amenaza para la paz mundial", pero el "misterio que rodea a su vida y su muerte continuará viviendo aún después de él". "[Hitler] cuenta con todos los elementos que conforman una leyenda", aseguró. Ante la polémica que suscitó ese comentario al tomar estado público recientemente, su exasistente, Deirdre Henderson, explicó que al hablar de "leyenda" el político se expresaba sobre el misterio que rodeaba a Hitler y no "del mal que causó al mundo".


NOTA RELACIONADA:
http://historiasladob.blogspot.com.ar/2013/05/john-f-kennedy-y-su-admiracion-por.html

Foto: John Fitzgerald Kennedy, 1962. AFP

viernes, 17 de febrero de 2017

Cuidar la tumba de Richard Seaman ¿la última órden de Hitler que aún se sigue cumpliendo?

Richard "Dick" Seaman, piloto británico de competición del equipo Mercedes-Benz de los años '30, murió tras un impresionante accidente el 25 de Junio de 1939. Desde hace décadas ya no quedan familiares, parientes o amigos que lo hayan conocido, sin embargo su tumba es pacientemente cuidada. ¿Quién se encarga de hacerlo y por qué? La leyenda cuenta que se trata de la última órden de las dadas por Adolf Hitler que aún se sigue cumpliendo. ¿Era Seaman un "agente" que ayudaría al Führer a mantener la paz con Gran Bretaña?
Entre mito y realidad, las respuestas a continuación.


La tumba -muy cuidada- de Richard Seaman en el cementerio de Putney Vale, Londres, Inglaterra.


Es una sencilla lápida en el cementerio de Putney Vale, en Londres, sin embargo, pese al tiempo transcurrido y a no quedar familiares directos con vida, la tumba sigue extrañamente cuidada.
Es el lugar de reposo de los restos de Richard John Beattie Seaman.

“Dick”, tal el apodo con el que se lo conocía, pertenecía a una familia adinerada y desde su niñez el fenomenal Daimler familiar logró captar todo su interés.
Los coches eran su pasión y lo serían durante toda su vida. Si bien sus padres no eran partidarios de alimentar dicho interés, en 1934, a sus 21 años de edad, dejó sus estudios en Cambridge para dedicarse de pleno a las carreras.

En 1937, un telegrama lo cambió todo.
Era de Mercedes-Benz, citando a Seaman para la tradicional competencia del mes de Noviembre en el peligroso y bellísimo circuíto de Nürburgring, el “Infierno Verde” alemán, con miras a encontrar jóvenes talentos para el equipo junior de la marca de Stuttgart.


Richard "Dick" Seaman al volante de su Mercedes-Benz en el Nürburgring.


La madre de Dick se opuso a que su hijo pilotara una máquina que, en definitiva, representaba al nazismo; pero pese a las connotaciones políticas y tras meditarlo largamente, Seaman decidió hacerlo, pensando que pilotar para Mercedes no era cosa de todos los días. 

Se fue a Alemania y entre los treinta pilotos llamados a los test impresionó de manera especial a Alfred Neubauer, director de carreras de la marca de la estrella, quien lo eligió para el equipo para hacer dupla junto al alemán Christian Kautz. 
El contrato provisional se firmó en diciembre, a la espera de la aprobación personal de Adolf Hitler, que la concedió. 
El plan del Führer era simple: demostrarle a los ingleses las “virtudes” de la tecnología del III Reich y, de paso, tratar de generar un acercamiento con los británicos para evitar tenerlos en el bando contrario en una futura guerra mundial. Dicho, de otro modo: propaganda.

Arriba: Seaman en un podio en la Alemania nazi. Abajo: Hitler encantado con el poderío del Mercedes.


Los resultados deportivos de Seaman fueron más que aceptables al volante del legendario Mercedes W125, siendo la mejor actuación la de la Copa Vanderbilt, en Nueva York, al conseguir el segundo puesto tras el Auto Union de Bernd Rosemeyer.

Pese a ser extranjero, “Der Engländer” (como también lo llamaban los alemanes) era uno más de la familia Mercedes, y tanto fue así que decidió establecer su residencia en la Alemania nazi.

En 1938 conoció a Erika Popp, hija del presidente de BMW y el flechazo fue mutuo e instantáneo; tras lo cual recibió la noticia de que en Julio tomaría parte en el Grand Prix de Alemania, la carrera más importante del año para su equipo.

Allí estaba, en su Mercedes W154 marcado con el número 16, recorriendo las curvas del archiconocido circuito de Nürburgring, templando su ímpetu y su afán por sobresalir para no cometer un error que pudiera hacerle caer en desgracia. Pero a la vez, exprimiendo la oportunidad, tratando de demostrar que estaba sobradamente capacitado para competir a primer nivel.

Seaman se convirtió de inmediato en símbolo de la casa Mercedes-Benz y sus Flechas de Plata de competición. Los primeros meses de 1939 -sin embargo-  fueron de dudas, de disgusto con el cariz que estaban tomando las decisiones políticas, y aunque no apreciaba casi nada a Hitler, este sí que lo hacía, hasta el punto de que Seaman fue pieza fundamental en un documental sobre las flechas de plata (Mercedes y Auto Union) que el régimen filmó para su propaganda.


Arriba: el fatídico accidente de Seaman. Abajo: funeral de Seaman, con Alfred Neubauer (segundo desde la izquierda) hablando con diplomáticos británicos. Hitler envió una corona de flores a su nombre.


Y finalmente llegó el primer Grand Prix valedero para el campeonato, el de Bélgica en el circuito de Spa, a celebrarse el 25 de Junio. Spa era peligroso, muy rápido, rodeado de árboles pegados a la pista; aunque sin embargo la ambición de “Dick” no se fijaba en esas cosas.
Al llegar al final de la vuelta 22, en la rápida curva previa a La Source, perdió el control del coche y fue a parar a un árbol en la parte derecha, que golpeó directamente a la altura de la cabina, retorciendo el chasis y dejando a Richard atrapado. El coche comenzó a arder, pero Seaman pudo ser sacado del coche por los comisarios. La noticia del accidente llegó hasta los boxes y el médico del equipo, Peter Gläser, corrió hasta esa misma curva para asistir a su piloto, ya que ambulancias no llegaron al lugar.
Erika, sin reacción bajo la lluvia, recibió –incrédula- la noticia del terrible accidente.
En el hospital de Spa, Richard despertó, le pidió perdón a Erika por no poder llevarla al cine esa tarde y explicó le a Alfred Neubauer que la culpa había sido suya por ir demasiado rápido.
Las muchas y graves quemaduras sufridas en todo su cuerpo, provocaron la muerte de Seaman apenas pasada la medianoche.

Para Mercedes, era su primera víctima mortal y para Hitler, la confirmación de que uno de sus posibles "agentes" encargado de demostrar que ingleses y alemanes podían llegar a convivir y tener éxitos de manera conjunta, se acababa de esfumar en el aire.

Dice la leyenda, aunque desde Stuttgart lo niegan, que es Mercedes-Benz quien todos los años paga un pequeño canon al cementerio de Putney Vale para que la tumba de Richard “Dick” Seaman se mantenga cuidada y con flores frescas, para que nadie olvide que allí reposa uno de los pilotos que dieron brillo a una estrella.
La misma leyenda cuenta que se trata del cumplimiento efectivo de una directiva impartida por Hitler en el preciso momento de la muerte de un piloto genial.
Es la última órden dada por el Führer que, aún hoy, se sigue cumpliendo con la más absoluta fidelidad.



Marcelo García
Historias Lado B



Fuente de consulta: https://scarfandgoggles.wordpress.com/2013/03/05/the-mystery-of-seamans-grave/

lunes, 30 de enero de 2017

Brunhilde Pomsel, secretaria del nazi Joseph Goebbels, falleció el "Día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto"

Las paradojas y vueltas de la vida: Brunhilde Pomsel fue la fiel secretaria de Joseph Goebbels, jefe de Propaganda del régimen nazi, y murió el 27 de enero de 2017, fecha del "Día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto".

Brunhilde Pomsel y Joseph Goebbels.


Brunhilde Pomsel, la secretaria del jefe de propaganda del régimen nazi Joseph Goebbels, murió en Alemania a la edad de 106 años, dijo el lunes 30 de enero de 2017 a la AFP el director de un reciente documental sobre la anciana, Christian Kroenes.
 
Precisó que Brunhilde Pomsel "falleció el 27 de enero", día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto.
 
Desde 1942 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, Pomsel trabajó, como secretaria y estenógrafa de Joseph Goebbels, uno de los jefes más temidos e influyentes del régimen nazi de Adolf Hitler.
 
Pomsel era el último testigo aún en vida de los círculos del poder nazi y su testimonio dio lugar en 2016 al documental titulado "A German Life" (Una Vida Alemana).
 
En ese documental, al igual que muchos alemanes de su generación, Pomsel afirmaba que no había sabido nada de los crímenes nazis, en particular de los campos de concentración y de
exterminio, claves en genocidio judío.
 
"¿Debo reprocharme no haberme interesado por la política?", preguntaba Pomsel en el documental.
 
"No sabíamos nada" de los campos de exterminio. "Nosotros mismos estábamos en un gigantesco campo de concentración", decía refiriéndose a la represión de cualquier oposición al régimen nazi y a la omnipotencia de la policía política. "No podía resistir, formaba parte de los cobardes", agregaba.


(Fuente: Reuters)

miércoles, 11 de enero de 2017

Revelación: El nazi Alois Brunner falleció en Damasco en 2001

Fue la mano derecha de Adolf Eichmann en el diseño de la trágica "Solución Final". Muchos lo dieron por muerto después de la guerra, sin embargo un informe reciente revela que el nazi Alois Brunner murió encerrado en una celda de Damasco, Siria, en 2001.

Un Alois Brunner entrado en años en Damasco.


El criminal de guerra nazi Alois Brunner, juzgado responsable del asesinato de 130.000 judíos de
Europa, murió en un calabozo en Damasco en diciembre de 2001 a los 89 años, según una nueva investigación publicada el miércoles 11 de enero de 2017.
 
La fecha y las circunstancias de su muerte han estado envueltas de misterio. El SS de origen austriaco, nacido en 1912, fue dado por muerto en 1992, especialmente por el historiador Serge
Klarsfeld.
 
Pero en diciembre de 2014, el Centro Simon-Wiesenthal afirmó que el exnazi había muerto en Damasco en 2010.
 
La nueva investigación publicada por la revista francesa XXI está basada en tres testigos, presentados como antiguos miembros de los servicios de seguridad sirios a cargo de la protección del antiguo nazi. Uno de ellos, Abu Yaman, hoy refugiado en Jordania, aceptó dar su verdadero nombre.
 
Según sus testimonios, el exadjunto de Adolf Eichmann y antiguo responsable del campo de Drancy, cerca de París, pasó sus últimos años encerrado en un calabozo en el sótano de una residencia habitada por civiles.
 

Alois Brunner durante la Segunda Guerra Mundial.


Al morir, en diciembre de 2001, su cuerpo, lavado según el rito musulmán, fue inhumado en "total discreción", en el cementerio de Al Affif, en Damasco.
 
Brunner, que siguió siendo nazi hasta su último suspiro y se hacía llamar Abu Hosein, vivió sus últimos años de forma miserable. "Estaba muy cansado, muy enfermo. Sufría y gritaba mucho, todo el mundo le oía", explicó uno de sus guardias bajo el pseudónimo de Omar.
 
Para comer, "tenía derecho a una ración minúscula, algo infame, un huevo o una patata, tenía que elegir". "No podía ni lavarse".

"Nos satisface saber que vivió mal", reaccionó a la AFP Serge Klarsfeld.

Klarsfeld, cuyo padre asesinado en Auschwitz, fue detenido en 1943 en Niza por un comando dirigido por Alois Brunner, viajó a Damasco en 1982 con su madre Beate para reclamar la expulsión del jefe nazi. En vano.

"La investigación de XXI es perfectamente verosímil. Han interrogado a alguien que lo conoció muy de cerca", estimó Klarsfeld, que lamentó no obstante que Brunner fuera juzgado en rebeldía en París, en 1954 y de nuevo en 2001.
 
Según la investigación de XXI, a partir de 1989, el criminal de guerra pasó prácticamente bajo arresto domiciliario en su apartamento situado en el barrio de las embajadas de Damasco. A fines de los años 1990, Brunner fue trasladado por "motivos de seguridad" al sótano de un inmueble del que ya no volvió a salir.



Fuente: Noticias Argentinas (NA)