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viernes, 29 de junio de 2018

miércoles, 27 de junio de 2018

"Populismo en América Latina" Episodio 2, La Argentina de Perón, con Marcelo García

"Populismo en América Latina" - Episodio 2: La Argentina de Perón.
Realizado por Emmanuel Amara, Olga de Orellana y Javier García Mata, para La División, México, 2018.
La serie de 5 capítulos, estrenada por Amazon Prime Video el 25 de junio, tiene como objetivo describir el clima político sobre el populismo en toda la región y comparar a los políticos que han usado este discurso. El capítulo dedicado a la Argentina contó con la participación de Marcelo García. Ver todos los capítulos aquí.
Ya disponible en Amazon Prime Video. https://www.primevideo.com/


martes, 20 de marzo de 2018

La misión de Osmar Hellmuth, Perón y los nazis


El gobierno argentino desea saber si Alemania y Japón están preparados para defender con la presencia de U-Boots las costas de Argentina y Chile. (…) Como demostración de la sinceridad con la que se maneja el gobierno argentino, se ha comprometido ante nosotros a tomar medidas represivas únicamente contra agentes de los Aliados”.

Comunicación de Hans Harnisch, agente de la Abwehr en Argentina, 
a Adolf Hitler y Joachim von Ribbentrop. Julio de 1943 
“Consultation among the american Republics with respect to the Argentine situation”
Memorandum of the United States Government Washington, D.C. – Publicado en Febrero de 1946.

Osmar Hellmuth, Siegfried Johannes Becker, Juan Domingo Perón y Walter Schellenberg.


Juan Domingo Perón y la misión secreta para que uno de sus enviados parlamentara en persona con Adolf Hitler.

En enero de 1943 el coronel Juan Domingo Perón sacó provecho de la inesperada muerte del General Agustín P. Justo neutralizando el accionar de oficiales proaliados del Ejército, movida con la que también desalentó un posible foco opositor en ámbitos castrenses que podrían obstruír su camino hacia el poder.
A ese estado de cosas se sumó el inoportuno pedido de renuncia que el presidente Castillo le cursó previamente al Ministro de Guerra Pedro Ramírez, quien se perfilaba como firme candidato de la Unión Cívica Radical de cara a las próximas elecciones que pronto se iban a celebrar, además de ser uno de los hombres fuertes del GOU.
Apremiados por las circunstancias, alemanes y argentinos advirtieron entonces que había llegado la hora de tomar definitivamente el control y colocaron de facto al General Arturo Franklin Rawson en la presidencia de la Nación el 4 de junio de 1943. Según los golpistas, la aparente ventaja que tenía esa movida se sostenía en las gestiones llevadas adelante por el propio Rawson tratando de plegar a la (tradicionalmente proaliada) Marina Argentina al bando “neutralista” del GOU.
Pero si el golpe tuvo un marcado perfil antialiado y conservador, Rawson sin embargo cometió un grave error desde el inicio mismo; ya que desconociendo el terreno por el que transitaba propuso a varios aliadófilos para sus más importantes ministerios. Farrell y Perón estaban en completo desacuerdo con los nombramientos por lo que luego de tres días de inconsistente gestión enviaron un emisario para obligarlo a renunciar sin darle siquiera la más mínima opción. El General Pedro Ramírez formó nuevo gobierno con gente de su confianza, entre ellos el General Edelmiro Farrell como Ministro de Guerra y el Coronel Juan Domingo Perón como su secretario. La oficialidad filonazi finalmente había llegado al poder. (…)

(...) Pero pese a que los lazos entre Alemania y la Argentina parecían ser muy fuertes, nada pudo evitar que las negociaciones para conseguir armamento de los nazis llegaran a un abrupto final (…)

(…) Dada la complicada coyuntura, el presidente Pedro Ramírez informó al embajador alemán sobre su firme decisión de retomar las negociaciones interrumpidas, proponiendo designar como nexo entre las partes al Coronel Servando Santillana (Agregado Militar en la embajada argentina en Berlín) quien ya coordinaba el envío de fondos nazis hacia la Argentina abusando de la inmunidad que le confería su fuero diplomático. Sin embargo, el gobierno argentino abrió de manera incomprensible una vía paralela de negociación a través de Hans Harnisch (agente de la Abwehr y gerente de la firma “Boker & Cía.”), un personaje que tenía entre sus amistades al Almirante Mario Fincati, el Capitán Eduardo A. Aumann y también a Perón, resultando invalorable su experiencia junto a Siegfried Johannes Becker en el Sicherheitsdienst (SD o Servicio de Seguridad), de quien hablaremos a continuación.
Pero Harnisch no estaba solo y contaba con un inesperado colaborador: su nombre era Osmar Alberto Hellmuth. (…)

(…) Hellmuth coordinó una reunión entre Harnisch y el Coronel Enrique P. González (vocero del Presidente Ramírez) a mediados de 1943 con el objetivo de reinicar las negociaciones previamente interrumpidas y conseguir un salvoconducto que liberara un buque retenido en Gotemburgo (cuyo dueño era Aristóteles Onassis que ya tenía nacionalidad argentina), en el cual podrían transportarse las armas en una hábil maniobra difícil de advertir.
El gobierno de Hitler fue informado del encuentro a través de un radiograma en donde se dijo que “…el gobierno argentino cree que la guerra con otros países americanos sería inevitable si no se apega a los acuerdos alcanzados tras la Conferencia de Rio de Janeiro de 1942. El eventual enfrentamiento armado con un Brasil mejor equipado, no tendría posibilidades de éxito de no contarse con el apoyo político, económico y militar de las potencias del Eje. El gobierno argentino desea saber si Alemania y Japón están preparados para defender con la presencia de U-Boots las costas de Argentina y Chile, como así también para la provisión de artillería antiaérea costera, municiones, gasolina, licencias para fabricar elementos indispensables para el esfuerzo bélico y las fórmulas para la manufactura de diferentes materiales también útiles en la guerra. Como demostración de la sinceridad con la que se maneja el gobierno argentino, se ha comprometido ante nosotros a tomar medidas represivas únicamente contra agentes de los Aliados” (1) 
Luego Ramírez mejoró la oferta de alineamiento autorizando a Harnisch a revelar la idea de Perón sobre la conformación de un bloque antinorteamericano continental en coincidencia con el inicio de tratativas paralelas entre el gobierno y los alemanes, de las que participaron el General Alberto Gilbert (Ministro del Interior), Edelmiro Farrell (Ministro de Guerra), Erich Otto Meynen (representante diplomático de Alemania) y el General Fiedrich Wolf  (Agregado Militar en reemplazo del “expulsado” Niebhur), quienes estuvieron de acuerdo en enviar otro emisario a Europa para acordar los detalles finos del plan.

Nota de Siegfried Johannes Becker a Walter Schellenberg en la cual Perón le informa sobre 
la detención de Hellmuth. 12 de noviembre de 1943. (Foto: N.A.R.A.)


El carácter paralelo de las negociaciones y el desconocimiento absoluto de los diplomáticos alemanes sobre los roles de Harnisch y Hellmuth tendrían indeseadas consecuencias poco después, como se verá.
En septiembre de 1943 Hellmuth fue informado de su inminente viaje a Europa esgrimiendo como cubierta su asignación en Barcelona al puesto de Cónsul Auxiliar, tras lo cual fue presentado ante el mencionado Becker quien le informó que su primer contacto en el Viejo Continente sería Walter Schellenberg, Jefe del servicio de información y contraespionaje alemán.
Luego Schellenberg llevaría a Hellmuth ante Himmler y Hitler para informarles en nombre de Perón que la Argentina no rompería relaciones con Alemania de no mediar una insostenible presión de los Aliados, tras lo cual la ruptura llegaría de manera ficticia como pantalla ante la opinión pública internacional.
Cuando la embajada alemana supo de la participación de Harnisch, el escarmiento empezó a tronar. Ludwig Freude se opuso al nombramiento de Hellmuth proponiendo a cambio que la misión fuera asignada al Coronel Carlos Vélez (Agregado Militar en la embajada argentina en España), pese a lo cual el gobierno argentino hizo oídos sordos habilitando a Hellmuth sin advertir que ponían en completo peligro el éxito de la operación. Cuando la orden de posponer la salida de Hellmuth llegó a Buenos Aires desde Berlín, éste ya se había embarcado en su peligrosa misión. (…)

(…) Gracias a informes pasados por los delatores, Hellmuth fue detenido en la isla caribeña de Trinidad por los ingleses (informados por la inteligencia estadounidense desde Buenos Aires) en la madrugada del 29 al 30 de octubre de 1943, siendo trasladado a una prisión en Inglaterra en noviembre donde se vio irremediablemente obligado a confesar.
Entre sus pertenencias, una extraña nota iba a complicarlo aún más: la palabra “baker” (panadero) escrita al final de la misma fue relacionada por los interrogadores británicos con un intento de disimular el apellido de Siegfried Johannes Becker, el jefe del SD en Buenos Aires y cerebro junto a al coronel Juan Domingo Perón del arriesgado plan de los militares filo nazis argentinos para que su enviado mantuviera una entrevista porivada con Adolf Hitler.
La misión de Hellmuth implicó -por otra parte- una abierta violación de la Argentina a su compromiso previo de mantener una política neutral durante la Segunda Guerra Mundial, en consecuencia nuevos inconvenientes no demoraron en llegar. Tal como informó la inteligencia norteamericana, todo se trataba de “un plan premeditado de los gobiernos del Eje para tomar el territorio de la República Argentina como centro de sus actividades ilícitas”. (2) 



Tomado de "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" 
(Marcelo García - Sudamericana - 2017)




(1) Blue book on Argentina - Consultation among the american Republics with respect to the Argentine situation – Memorandum of the United States Government – Washington, D.C. – Febrero de 1946.
(2) “La Argentina ante el Libro Azul” - Argentina. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto - Dirección de información al exterior, 1946.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Reseña de "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en blog Perlitas de la Historia




Artículo sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en blog Perlitas de la Historia:
Existió una trama de acuerdos, traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Perón, hubo negocios y operaciones que los vinculaban (documentos desclasificados del archivo Hoover)
Por Ale Dube


Los testimonios lo avalan y los documentos lo confirman, Perón , como es sabido tomó las ideas y acciones de Mussolini en Italia y Hitler en Alemania para levantar y movilizar a las masas en las que basó su poder y figura en los treinta años que presente o desde el exilio fue un factor decisivo en la politica argentina, se ha reconocido también la bienvenida y protección que les dio a jerarcas nazis luego de la segunda guerra mundial.

Ahora con la apertura de los archivos Hoover surgen nuevos documentos desclasificados por el FBI que fueron la llave, aunque por supuesto no han sido un limitante, sino por el contrario, la invalorable oportunidad de acceder a un nuevo abanico de posibilidades que sembraron el proceso investigativo con datos aportados por otras impensadas fuentes de información.

¿Cómo fue que se entrelazaron los caminos de estas tres figuras: Hitler, Hoover y Perón?Responder este interrogante nos lleva a cuestionar —lo que no implica negar totalmente— la historia que se ha contado desde siempre, escribiendo con una perspectiva crítica sobre los hechos y sus protagonistas para dar con sorprendentes revelaciones que hasta hoy no se habían abordado del mismo modo. A medida que avanzaba página tras página, en un archivo de más de setecientas densas carillas desclasificadas, la tarea se transformó en un laberinto de nombres, insospechadas sociedades, arteras traiciones, hábiles movimientos de distracción y monumentales operaciones de engaño, inimaginables hasta hoy", revela "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" ( Sudamericana), escrito por Marcelo García, que en forma análoga a su trabajo en Diario26 y en el blog HistoriasLadoB, revisa, cuestiona, confirma o corrige la historia oficial.

"Muchos investigadores tocaron el tema basando sus relatos en testimonios verbales y la declaración de testigos (a quienes este trabajo no pretende desestimar) sobre la vida que llevó adelante el Führer después que fuera orquestada su muerte con el propósito de permitirle escapar. Sin embargo, no es mi objetivo hacer un relato pormenorizado de la vida de Hitler en la Argentina, pero sí dar cuenta de la trama oculta y los hechos demostrados en los documentos sobre el perfecto conocimiento previo que tenían las máximas autoridades norteamericanas respecto de los planes, la exitosa concreción de una gigantesca conspiración de engaño mundial y las impensadas consecuencias que muchos de los principales actores involucrados llegaron a enfrentar", asegura su autor.

De lo anterior surgen preguntas inevitables: ¿qué datos tenía Hoover sobre un pacto entre allegados de Hitler y Perón? ¿De qué actividades, negocios y operaciones que relacionaban a la Alemania nazi y la Argentina peronista estaba al tanto la inteligencia norteamericana? ¿Qué descubrió y cómo reaccionó ante la trascendencia de semejante información?.

Surgen luego de la desclasificación de los archivos desclasificados del FBI de Hoover una La trama de acuerdos y traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Juan Domingo Perón Tal como veremos, las respuestas dadas a estos interrogantes son las que marcan la gran diferencia entre otras anteriormente publicadas y esta nueva investigación.

Ya no se trata de sostener la hipótesis, carente de sustento, de que Hoover perseguía a Hitler con irreductibles intenciones de detenerlo, sino de dar otro giro al relato tradicionalmente aceptado demostrando que el director del FBI no pretendía atrapar al Führer en fuga, mientras que sí colaboró para que (con sus particulares métodos investigativos) los Aliados encontraran sobrados motivos que llevaron al posterior derrocamiento del presidente argentino Juan Domingo Perón.

Fue gracias al trabajo de los agentes de Hoover que los Estados Unidos estuvieron en inmejorables condiciones de saber sobre un laberíntico entramado de negociaciones secretas y operaciones encubiertas entre personajes claramente funcionales tanto para el régimen de la Alemania nazi como para el movimiento que se encolumnaba detrás de Perón en la Argentina, con el preciado objetivo de sentar bases firmes y apuntalar el futuro resurgir del nacionalsocialismo desde el exterior.


Con la debacle nazi consumada, esa sociedad dio lugar a un reacomodamiento de las fichas sobre un imaginario tablero en el que un desgastado Hitler comenzó a perder fuerza, influencia e interés, en tanto que Perón —envalentonado por las circunstancias— buscó hacer de la Argentina la nación rectora política, económica y militar en Sudamérica, tomando la posta dejada por la derrotada Alemania e intentando replicar sus políticas expansionistas en la región.

Muy atrás quedaron los supuestos beneficios que el régimen peronista alguna vez había representado para los norteamericanos como un válido freno al avance del comunismo en el sur de América. Hoover fue uno de los máximos responsables de darles a las autoridades gubernamentales norteamericanas los elementos necesarios para que se hicieran una acabada composición de ideas que los llevaron a comprender qué rol jugarían Hitler y Perón durante los complicados días de posguerra que estaban por llegar. El Führer era un hombre acabado, en tanto que no sucedía lo mismo con el “primer trabajador”.

Tal fue el peso del militar argentino y sus cómplices —Eva Duarte entre ellos— en la secreta operación inicialmente destinada a gestar un IV Reich desde el exterior que Hoover dispuso una política investigativa y un despliegue de agentes especialmente concebidos para la Argentina de Perón.


De todos modos, los asombrosos resultados de las operaciones de la inteligencia aliada no se limitaron a la toma de conocimiento sobre los detalles de una peligrosa sociedad que podría poner en jaque los intentos de dominación total de los Estados Unidos sobre el resto de América, sino que permitieron saber que Eva Perón también respondía a pie juntillas las órdenes de una poderosa organización en las sombras, que la tenía como una de sus más destacadas colaboradoras desde 1941, encomendándole poner a salvo  parte del legendario tesoro nazi ante los sorpresivos avances y el artero intento de expolio pretendido por Perón.

Bien vale entonces aceptar el desafío y leer sin preconceptos sobre un reguero de muertos a lo largo del camino, pistas falsas plantadas para despistar, datos fidedignos y el accionar de fabuladores, soplones, aventureros, gente confiable e informantes solitarios cuyos caminos se han cruzado tantas veces sin poder diferenciarse.

Treinta años después de acalladas las bombas que destruyeron los últimos vestigios del III Reich alemán, y pasadas tres décadas desde que los Aliados informaron sobre la nunca demostrada muerte de Hitler en Berlín, aún resonaba el estruendo.

Clarence Kelley —director del FBI entre el 9 de julio de 1973 y el 15 de febrero de 1978—, tercero en la línea de sucesores tras la muerte de Hoover, reclamaba por importantes documentos sobre el Führer, extrañamente faltantes de los archivos del Bureau, según puede leerse en el memorando del 23 de mayo de 1975. Mientras que el 11 de junio aún solicitaba la aparición de dossiers perdidos que le habrían permitido realizar reveladoras pericias caligráficas sobre cartas sospechadas de haber sido escritas por Hitler mucho tiempo después del final de la guerra, dejando suspendido en el aire un insondable y misterioso final.

Mientras una leyenda cuenta que Hitler murió el 13 de febrero de 1962 en la Argentina a los setenta y tres años, y otra dice que habría fallecido en 1971 escondido en un remoto lugar del Paraguay, muchas otras cosas en cambio sí se pueden demostrar.

Hoover supo por anticipado que Hitler encontraría refugio en la Argentina de Perón. El presidente argentino buscó instalarse como árbitro del mundo y posible reemplazo del Führer desde su inaceptable Tercera Posición. Y Evita viajó miles de kilómetros al otro lado del arco iris poniendo a salvo millonarias fortunas de sus jefes nazis, evitando dejarlas en manos de un traicionero Perón.

Con la debacle nazi consumada, el tablero de la política internacional comienza a reacomodarse. Mientras Adolf Hitler, en el exilio, pierde fuerza e influencia, Juan Domingo Perón -alentado por las circunstancias- se propone erigir a la Argentina como una nación rectora de Sudamérica, tomando la posta de la derrotada Alemania e intentando replicar su ímpetu expansionista en la región.

¿Cómo pretende Perón financiar sus planes de dominación? Mediante el expolio de las millonarias fortunas que fueron secuestradas por el nacionalsocialismo alemán y pacientemente trasladadas hasta Buenos Aires. Su mayor obstáculo será nadie menos que su propia esposa, Eva Duarte, quien pondrá en acción sus poderosas conexiones para salvaguardar esos tesoros.

La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler nace del trabajo de investigación y consulta de cientos de documentos desclasificados -entre ellos, los de las pesquisas que mandó a hacer John Edgar Hoover cuando se encontraba al frente del FBI-, sobre los cuales el historiador Marcelo García construye una irresistible tesis destinada a entrelazar la inesperada y atrapante trama internacional de acuerdos y traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Perón.

El resultado de este enorme trabajo es un libro que revisa uno de los misterios más magnéticos del peronismo desde una perspectiva nueva: la de los conflictos de intereses entre sus dos más grandes figuras.



Fuente:
García, Marcelo. La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler, Sudamericana, Buenos Aires, 2017.
http://www.megustaleer.com.ar/libro/la-agente-nazi-eva-peron-y-el-tesoro-de-hitler/AR18875

Publicado por Ale Dube en https://perlitasdelahistoria.blogspot.com.ar/2017/09/existio-una-trama-de-acuerdos.html?showComment=1511400533585#c8075201012654456476





lunes, 16 de octubre de 2017

Las mentiras del 17 de octubre

“Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos”.
Artículo de Arnaldo Cortesi, 
“New York Times”, 11 de octubre de 1945.

Perón da inicio a una de las más grandes farsas de la historia argentina: el 17 de Octubre de 1945.


Por más de 70 años, un aura romántica y misteriosa envolvió a hechos y protagonistas del histórico 17 de Octubre de 1945. Presionada, y en un claro intento de presentar los hechos como una espontánea demostración popular en favor del supuestamente detenido coronel Juan Domingo Perón, la dictadura fascista filo nazi argentina, se verá obligada a reinventarse mediante una insospechada movida destinada a simular un cambio para que nada cambie en realidad. Desde las sombras, y con el aporte de millones ingresados clandestinamente al país por los nazis, el "Día de la Lealtad" peronista fue pacientemente orquestado y se transformó en una de las más grandes farsas de la historia argentina. Todos los detalles, en este fragmento de uno de los capítulos de mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017).


(...) Apenas había pasado un día desde el quincuagésimo cumpleaños de Perón, cuando el 9 de octubre un grupo de camaradas de la guarnición de Campo de Mayo exigió su renuncia ante Farrell, dando inicio una de las mayores operaciones de engaño de la historia argentina con una movida magistral que pretendió simular un cambio para que nada cambiara en realidad. En la designación de Oscar Nicolini al frente del Ministerio de Correo y Telecomunicaciones (llegado por recomendación de Eva Duarte), cierto sector del ejército creyó ver el primer intento de Perón por lograrlo.
La idea era simple: desde su puesto Nicolini podía manipular el recuento de votos de un futuro proceso electoral que Perón ya comenzaba a planear en su propio beneficio, siendo ese el detonante para que oficiales del ejército representados por el General Eduardo Ávalos presionara a Farrell pidiendo la dimisión del cuestionado vicepresidente y super ministro de la Nación.
Claro que detrás de la movida había un plan perfectamente orquestado, ya que -pese a verse obligado a renunciar- el 10 de octubre Perón pudo despedirse de “sus” trabajadores frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión no sin antes anunciar un masivo aumento de sueldos y la implementación del salario mínimo vital y móvil, operación extrañamente coronada con el discurso del “renunciante” transmitido a través de la radio por el propio Nicolini en cadena a toda la Nación; para luego pasar por la Jefatura de la Policía Federal despidiéndose figuradamente del Coronel Filomeno Velazco y retirándose poco después con la más maravillosa música que hasta entonces habían escuchado sus oídos: no era la voz del pueblo argentino; sino la de los adictos agentes policiales que lo despidieron al grito de ¡viva Perón!.
Acto seguido, emisarios antiperonistas visitaron a Hortensio Quijano (Ministro del Interior) presionándolo para que relevara de la jefatura policial al filo nazi Velazco; sin advertir que –en otra hábil maniobra- se designaba en su reemplazo al Coronel Aristóbulo Mittelbach, otro fiel ladero de Perón.


Perón y Farrell activan la conspiración. Fieles seguidores de Perón.


Mientras el 11 de octubre el pueblo tomaba las calles reclamando por el mantenimiento de las conquistas sociales a punto de ser arrebatadas bajo la consigna de “fuera los nazis del gobierno” con el firme propósito de exigir la entrega del mismo a la Corte Suprema de Justicia; también había quienes estaban debidamente advertidos de la movida, entre ellos Arnaldo Cortesi (corresponsal del “New York Times” en Buenos Aires) encargado de hacer una acertada lectura de la situación al escribir “que el remedio -su forzada partida en manos del grupo de oficiales del ejército de quienes había derivado su poder- sea mejor o peor que la enfermedad peronista que él ha infligido al pueblo argentino, queda por verse. Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos” [1].
Su descripción de los hechos iba en perfecta  sintonía con lo expresado en un documento enviado por el Departamento de Estado norteamericano a funcionarios de la embajada y agentes del FBI apostados en Buenos Aires en el cual se informaba que “el fracaso en eliminar intereses e influencia de las potencias del Eje y una actitud benigna y simpatizante para con un reestablecimiento de la organización alemana y su influencia en las repúblicas americanas, son factores importantes en este análisis” –agregando que- “organizaciones argentinas y ciudadanos a título personal han expresado su condena a los abusos en contra de los derechos constitucionales y las libertades civiles. A importantes agentes nazis, de los cuales el Departamento (de Estado) posee abundante evidencia incriminatoria, se les ha permitido permanecer libres a pesar de las repetidas protestas hechas por este gobierno para que sean arrestados”.


¿Premonición? "Mañana llega Perón", avisan los simpatizantes peronistas durante el 16 de Octubre.


En esas complicadas circunstancias, el 12 de octubre nada pudo evitar la masiva protesta popular congregada frente al Círculo Militar; un hecho que inflamó los ánimos amalgamando a las Fuerzas Armadas contra los manifestantes mientras el variopinto espectro político se reunía con los representantes del régimen en busca de una salida consensuada tratando de evitar situaciones que luego se pudieran lamentar.
Mientras Vernego Lima vociferaba desde los balcones del Círculo Militar que “Todos los culpables de este estado de cosas serán castigados, empezando por Perón” y la jornada culminaba con refriegas generalizadas, heridos, detenidos y la muerte del Dr. Eugenio Ottolenghi a manos de la policía properonista; Perón y Eva encontraban refugio en una isla del Tigre, retirándose del centro mismo de la escena para mantener estratégicos encuentros con dirigentes gremiales con quienes acordaron la organización de un gran movimiento de agitación.
La casa [2] era propiedad de Rodolfo Freude, hijo de Ludwig Freude y cuñado del agente nazi Werner Koennecke (muy relacionado al Banco Germánico y testaferro de Himmler en la Argentina), integrantes de un tándem conocido por los más allegados como la “clique Freude-Perón”, cuyo principal objetivo en esa coyuntura fue el de construír la nueva imagen del militar y hacerlo más agradable para los votantes civiles” en una hábil jugada que estaban más que dispuestos a concretar.
Las primeras consecuencias de esas reuniones fueron el anuncio de la detención de Perón en la prisión militar de la Isla Martín García y la llegada de Juan Fentanes a la Secretaría de Trabajo y Previsión, cuyas posibles medidas presagiaban la pérdida de todas las conquistas sociales hasta entonces alcanzadas y la idea oculta de “hacer sentir la ausencia de Perón”, situación que llevó a que los dirigentes de la CGT (Confederación General del Trabajo) se reunieran determinando los próximos pasos a seguir dejando expuestas dos posturas claramente diferenciadas.
Si bien todos coincidían en la necesidad de reclamar por el mantenimiento de las conquistas sociales, la gran diferencia entre los sectores radicaba en que la postura oficial representada por el secretario general Silverio Pontieri no mencionaba -en ningún punto del documento- a Perón reclamando su regreso, mientras que los únicos que apoyaban al militar “desplazado” eran los sindicatos identificados como “autónomos” liderados por Cipriano Reyes; situación sanjada con el triunfo de la posición oficialista que convocó a un paro general para el día 18. Sin embargo Perón y sus adeptos en la central obrera acordaron por su lado una movilización para la jornada del 17.
El 16 de octubre se inició el “operativo retorno” cuando grupos organizados del gremio de la carne encabezados por Reyes marcharon desde Berisso y Ensenada a Buenos Aires pidiendo por el regreso del “detenido” Perón, mientras por su lado el gobierno orquestaba otra movida asegurando su presencia en el mismísimo lugar de los candentes acontecimientos trasladándolo entre gallos y medianoche desde el presidio de Martín García al Hospital Militar en la Capital Federal.


Primeras horas de la tarde del histórico 17 de Octubre de 1945.


A primera hora del 17 de octubre, el diario “Crítica” denunció desde su portada que “grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”[3] anticipando los primeros ataques violentos perpetrados por peronistas tal como luego fue replicado en las páginas del “New York Times” dejando claro que “el Coronel Perón, quien hace sólo ocho días fue echado del gobierno argentino por el ejército y fue enviado como prisionero a la Isla Martín García, protagonizó un sensacional regreso hoy y confirmó quién es el “hombre fuerte” en Argentina. (…) Un gran grupo atacó al Diario Crítica, cuyas sirenas se hicieron oír en toda la ciudad en un infructuoso esfuerzo por atraer la atención hacia sí y conseguir ayuda. La policía, sin embargo, no se veía por ningún lugar”.[3] 
Poco después fue Arnaldo Cortesi (corresponsal del diario norteamericano) quien hizo otra acertada pintura de los acontecimientos al asegurar que el avance de los grupos armados peronistas le hizo recordar la “Marcha sobre Roma” de los “Camisa Negra” de Benito Mussolini.
Como fuera, el momento tantas veces esperado, finalmente había llegado.
Arreglos de última hora y febriles reuniones llevaron a Farrell a salir al balcón de la sede de Gobierno para anunciar el glorioso regreso de Juan Domingo Perón. Cuando faltaban cinco minutos para que terminara la noche del 17 de octubre de 1945, el abrazo sentido entre el Presidente de facto y el “regresado” Coronel le puso broche de oro a la monumental farsa para tomar el control y perpetuarse solapadamente en lo más alto del poder.
Claro que si algo faltaba para dejar expuesto lo ingenioso del plan, allí estaban -por supuesto- las palabras del propio militar. “Ya para entonces” -dijo Perón-  teníamos preparada a la juventud. No podíamos perder ninguna elección, eso estaba clarísimo. Cuando la noche del 17 de octubre llegué a la Casa de Gobierno, le dije a Farrell: ¡Vamos, llame de una vez a elecciones, hombre! ¿O quiere que nos arruínen la revolución?” [4] 


La dictadura y sus "nuevas formas". Perón asume la Presidencia de La Nación en 1946.


La histórica jornada culminó –figuradamente- cinco días después cuando Perón y Eva Duarte estamparon su firma en un modesto registro civil de la ciudad de Junín convirtiéndose en matrimonio que selló su “lealtad” frente a Dios en la ciudad de La Plata pocos días después.


Fragmento del capítulo 9 "Lealtad a Perón", del libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link del libro:




[1]  Artículo publicado en “New York Times” – Arnaldo Cortesi – 11 de octubre de 1945.
[2]  El mismo lugar en donde previamente los agentes del FBI descubrieron una de las estaciones de radio clandestinas.
[3]  Diario Crítica  - 16 de Octubre de 1945.
[4] Las memorias del General” – Tomás Eloy Martínez – Planeta – Argentina – 1996.

viernes, 6 de octubre de 2017

El lado B de la historia peronista: nota sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en TVShow.com.uy

El portal de noticias de Uruguay, tvshow.com.uy (Sección del diario El País), publicó un breve e interesante comentario sobre el libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017).




El lado B de la historia peronista.

Tiene un subtítulo tan ganchero como su título: “Los archivos desclasificados de Hoover. La trama de los acuerdos y traiciones de la Alemania nazi y la Argentina de Juan Domingo Perón”. El periodista Marcelo García debuta con un libro que, como es su costumbre, intenta revelar el lado B de la historia. A sabiendas del material con el que cuenta, García deja que los documentos hablen por él.

Link:
https://www.tvshow.com.uy/libros/libros-andan-redaccion-8.html

martes, 26 de septiembre de 2017

sábado, 9 de septiembre de 2017

Artículo sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en el Blog de la Historia


Publicado bajo el título "Eva Perón, considerada una agente nazi", el jueves 7 de septiembre de 2017 en El blog de la Historia. http://www.elblogdelahistoria.com




Eva Perón, considerada una agente nazi.

Bajo el título de “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler”, Marcelo García nos ofrece un libro que no tiene desperdicio.
Aunque el libro es bastante fuerte y directo, y también hay que tener presente que toca dos de los temas más icónicos de la historia del siglo XX. Por un lado, el mayor ícono femenino de Argentina y por otro, el nazismo y la figura de Hitler. Ofreciéndonos una interesante tesis, aunque también arriesgada. No obstante, este libro tiene más que fundamentos. El autor a recogido cientos de documentos desclasificados del FBI para poner en pie su teoría.

Tampoco hay que olvidar que en esta ocasión la temática de Eva Perón podría desconcertar incluso a sus más fieles seguidores. Tal como anuncia el autor, quizás debido fundamentalmente a la ambición desmedida hacia los tesoros nazis. También debemos mencionar que no es la primera vez que se habla de la perfecta connivencia del gobierno nazi y el peronista. Recordemos también, tal como menciona el autor en “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” que la formación académica militar de Perón era simpatizante del nacionalismo y de sus constantes viajes a ciudades europeas.

Resumen de la agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler.
El autor nos habla del supuesto encuentro entre Evita y Hitler, en un viaje donde la protagonista también aprovecho para visitar varias entidades bancarias suizas. Gracias a Marcelo García podremos vivir un momento histórico plagado de luces y sombras, con muchos intereses políticos entre medio. Este escritor nacido en 1970, también es ilustrador y diseñador. Actualmente trabaja en Diario26, un portal periodístico pero además puedes visitar su blog HistoriasLadoB.blogspot.com.ar.

Fundamentos de la alianza Argentina-nazi.
Conocida como Evita, Eva Perón había realizado su viaje a Europa, supuestamente para fortalecer lazos diplomáticos y empresariales. Según los registros de muchos de los archivos suizos y las investigaciones de los considerados cazadores nazis, Evita estaba en realidad coordinando una red para ayudar a nazis a trasladarse a Argentina.

Por ello este libro que habla sobre la leyenda de las relaciones entre ambos personajes puede estar más que probada, aunque todavía existe interrogantes que deben contestarse. No hay que olvidar que los archivos suizos también indican que Suiza tampoco hizo nada por parar a los secuaces de Hitler o ayudar a colapsar al Tercer Reich. Y que esa antigua conexión suizo-argentino-nazi llegaría incluso hasta el presente. No hay que olvidar que el juez español Baltasar Garzón también saco a la luz la existencia de cuentas bancarias controladas por oficiales militares argentinos que dirigieron la llamada “Guerra sucia” que mato a miles de argentinos entre1976-83. En 1946, la primera oleada de fascistas derrotados se instalaba en la nueva Argentina y empezaron a saltar los rumores que los agradecidos nazis pagarían a Perón en agradecimiento, la campaña presidencial.

La figura de Evita con el nazismo.
Nacida en 1919 como hija ilegítima, Evita tuvo que prostituirse para sobrevivir pero quizás nunca pensara que llegaría tan alto gracias a sus amantes que sin duda le ayudaron a subir la escalera social. Pronto entraría en su vida el apuesto militar Juan Perón con el que se caso en 1945. Evita como segunda esposa, se convirtió en la "reina de los pobres", y la protectora de los descamisados, creando una fundación para ayudar a los más pobres. Pero los intereses inesperados que empezaron a llenar también su vida, le hizo también empezar a ayudar a los nazis. Sobre todo, por apoyar a su marido. El propósito secreto de su gran viaje a Europa apunta a la reubicación nazi.

Se sabe que la primera parada de Evita en su gira europea fue España, donde el Generalísimo Francisco la recibió con los brazos abiertos. La España de Franco fue una importante tapa temprana para los nazis que necesitaban un lugar para quedarse provisionalmente antes de continuar su viaje permanente hacia a América Latina o Oriente Medio. Para saber más te animamos a que leas el maravilloso “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” de  Marcelo García.



Link a artículo original:
http://www.elblogdelahistoria.com/2017/09/eva-peron-libros-considerada-una-agente.html


jueves, 10 de agosto de 2017

Artículo sobre el libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en Culturamas.es

Artículo sobre el libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017) en www.culturamas.es.
Por Juliano Ortíz. 8 de Agosto de 2017.



El título del libro es fuerte y directo. Proponer sin remilgos que la “Abanderada de los humildes”, quizás el mayor ícono femenino de la Argentina haya sido agente del nazismo es, en principio, temerario y muy categórico. Marcelo García, nos explica mediante un trabajo de investigación arduo, sobre cientos de documentos desclasificados del FBI, el posible accionar de Eva Perón y construye una arriesgada tesis en procura de comprender una parte de la historia que todavía tiene consecuencias en nuestros días.

También, por si no fuera poco, el autor, va más allá y propugna una idea que desconcertaría a muchos peronistas. La ambición desmedida de Juan Domingo Perón se dirigió hacia los tesoros del nacionalismo alemán que pretendían escapar a la victoria aliada. García nos dice que Eva podría haber sido la causante de que Perón no pudiera hacerse de esas enormes riquezas.

Bien es sabido, que hubo una gran connivencia entre el gobierno peronista y el régimen nazi, habiéndose encontrado miles de documentos que avalan los testimonios de muchos personajes que estuvieron implicados en la relación Buenos Aires-Berlín. La formación académica militar de Perón dentro de una institución en la que había mayoría de simpatizantes del nacionalismo, sus estadía en Italia y sus viajes por diversas ciudades de Europa, son ejemplos de una construcción lenta pero sin pausa de una relación constante con quienes serían, por un tiempo, dueños del mundo. En Argentina, fueron varios los empresarios y dirigentes alemanes que intentaron hacer negocios con el Estado argentino previendo una supremacía del nazismo en el mundo, y previendo además una hegemonía de Perón en toda Sudamérica.

En un capítulo muy polémico, García da cuenta de un supuesto encuentro entre Evita con Martin Bormann en Europa, sin la autorización de Perón, con el objetivo de negociar que parte del “tesoro nazi” que el presidente Perón había nacionalizado en Argentina, vuelva a manos del delfín del Führer. Es necesario aclarar que la historia oficial habla de la muerte de Bormann en 1945, con cadáver encontrado inclusive. A los fanáticos de la historia paralela o no oficial, esta explicación les resulta insuficiente abonando la idea de un escape de Bormann para terminar sus días en Argentina o Paraguay.

En ese viaje, Evita habría visitado también las entidades bancarias suizas en medio de un secreto que obvio ese detalle, dejando para la “comunicación verdadera”, una visita protocolar por Italia, el Vaticano, España y Francia. ¿Visitó realmente Suiza?, para Marcelo García hay documentación evidente que fue así. Queda en el lector cotejar datos, analizar esta historia, y hurgar en las otras historias que buscan dar una visión fehaciente de lo ocurrido con las más altas figuras del peronismo y los jerarcas nazis.

Con una buena dinámica y exactitud cronología, Marcelo García nos permite vivir un momento histórico que está plagado de luces y sombras, con muchos intereses políticos alrededor que todavía pretenden inclinar el relato según su conveniencia y que rondan como un fantasma los archivos que, de a poco, van dejando de estar vedados al conocimiento público.

Marcelo García nació en Buenos Aires en 1970. Dibujante, ilustrador y diseñador. Actualmente se desempeña como redactor periodístico en el portal Diario26. Volcado a la investigación histórica, dirige y edita HistoriasLadoB.blogspot.com.ar, donde revisa -cuestiona, confirma o corrige- la historia oficial. La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler es su primer libro.

Juliano Ortíz


Artículo original:
http://www.culturamas.es/blog/2017/08/08/la-agente-nazi-eva-peron-y-el-tesoro-de-hitler-de-marcelo-garcia/#.WYowiUpgUN4.twitter


miércoles, 9 de agosto de 2017

Marcelo García: "Evita fue agente al servicio de los nazis de posguerra traicionados por Perón"


Marcelo García, autor de "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017) 
(Foto del autor: Copyright, María Sol García)


La historia argentina está mal contada. Fueron décadas de recortes parciales hábilmente dirigidos (tal vez) de manera intencional, con los que se pretendió relatar una película mostrando tan sólo algunos inconexos fotogramas; un modo que -a la luz de los hechos- no ha sido definitivamente el mejor para comprender qué cosas nos sucedieron en realidad.
Durante años se pobló el gigantesco panteón de los argentinos ilustres, elevados en inconducente e insana postura a lo más alto del altar de los próceres, a quienes se transformó en impolutas celebridades de mármol y bronce, a los que nadie debería -siquiera- atreverse a tocar.
Sin embargo, esos personajes -lejos de ser etéreas figuras rayanas con la inalcanzable perfección- fueron de carne y hueso, con virtudes y defectos, grandezas y flaquezas que -pese a todo- en nada disminuyó o invalidó todo lo bueno que también pueda llegar a decirse de ellos.

En 2012 decidí hurgar en los inconmensurables misterios que encierra la cercana -y ciertamente laberíntica- relación del peronismo con los nazis, un tema que, pese a la impresionante proliferación de pruebas, muchos aún pretenden ocultar.
El libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017), es fruto de un minucioso trabajo de investigación, consulta y lectura de miles de páginas de documentos desclasificados y otras impensadas fuentes de confiable información que llevó a una inédita conclusión: Juan Domingo Perón y su esposa, Eva Duarte, mantuvieron un urticante conflicto de intereses, motivado principalmente por el manejo de los millonarios bienes de los nazis, llevados hacia Buenos Aires (desde antes y durante la Segunda Guerra Mundial), con el preciado objetivo de levantar un IV Reich desde el exterior y que -luego- fueron oscuro objeto de deseo a modo de expolio de parte del mismísimo Presidente de la Nación.

¿Cómo ingresó Evita al mundillo de relaciones y actividades filonazis? Todo será revelado a lo largo de las 336 páginas que se leen como una atrapante novela de misterio, pero encierran las más sorprendentes revelaciones sobre uno de los costados más oscuros de la vida de la "Abanderada de los humildes" y su relación con "·el primer trabajador".

La activa participación de Evita, primero como colaboradora y luego como jefa de uno de los grupos de agentes nazis femeninas reunidas por Gerda von Arenstorff, influyente funcionaria de la embajada alemana en Buenos Aires, no sólo quedó sobradamente documentada (como se cuenta en el libro), sino que le valió captar la atención y estima de los principales jefes de la inteligencia y la clandestinidad nazi en el país, cuyo cabecilla fue el Capitán Dietrich Niebuhr, agregado naval de la representación diplomática germana, pero antes que nada, encubierto jefe de la Ettapendienst, además de ganarse el aprecio y reconocimiento de otros importantes personajes de la estructura nazi, tal el caso del financista Ludwig Freude (custodio de los inetereses de Adolf Hitler en Argentina y otras partes de Sudamérica y, posteriormente, asesor de Perón), como así también quienes desde Europa no dejaron de destacar su esmerado accionar, entre ellos Wilhelm von Faupel (jefe del Instituto Iberoamericano de Berlín) y el notable Wilhelm Canaris (largamente relacionado con la Argentina y jefe de la Abwehr).

Sin embargo, eso no es todo. Tras más de cuatro años de investigación y escritura, "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" plantea por primera vez, de un modo sorprendente y original, el insospechado choque de intereses entre las dos máximas figuras del peronismo y demuestra cómo Eva Perón se convirtió en una de las más eficaces agentes del nazismo cuando viajó a Europa en 1947 para cumplir una doble y secreta misión: ser funcional a su marido acordando una impresionante oleada de nazis hacia la Argentina (a cambio de ingentes sumas millonarias que iban a las cuentas del matrimonio presidencial) y -al mismo tiempo- orquestar una jugada maestra para llevar de regreso al Viejo Continente (con destino final en Suiza, donde hizo arreglos con banqueros que manejaban y protegían las fortunas de los nacionalsocialistas), parte del tesoro nazi a punto de ser expoliado por su esposo, el mismísimo Presidente de la Nación.

La insospechada conclusión a la que se llega, gracias a contundente documentación, es que Evita fue agente al servicio de los nazis de posguerra traicionados por Perón.


Marcelo García

Sinopsis:

Con la debacle nazi consumada, el tablero de la política internacional comienza a reacomodarse. Mientras Adolf Hitler, en el exilio, pierde fuerza e influencia, Juan Domingo Perón -alentado por las circunstancias- se propone erigir a la Argentina como una nación rectora de Sudamérica, tomando la posta de la derrotada Alemania e intentando replicar su ímpetu expansionista en la región.

¿Cómo pretende Perón financiar sus planes de dominación? Mediante el expolio de las millonarias fortunas que fueron secuestradas por el nacionalsocialismo alemán y pacientemente trasladadas hasta Buenos Aires. Su mayor obstáculo será nadie menos que su propia esposa, Eva Duarte, quien pondrá en acción sus poderosas conexiones para salvaguardar esos tesoros.

La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler nace del trabajo de investigación y consulta de cientos de documentos desclasificados -entre ellos, los de las pesquisas que mandó a hacer John Edgar Hoover cuando se encontraba al frente del FBI-, sobre los cuales el historiador Marcelo García construye una irresistible tesis destinada a entrelazar la inesperada y atrapante trama internacional de acuerdos y traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Perón.

El resultado de este enorme trabajo es un libro que revisa uno de los misterios más magnéticos del peronismo desde una perspectiva nueva: la de los conflictos de intereses entre sus dos más grandes figuras.


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domingo, 30 de julio de 2017

"La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler", libro de Marcelo García (Sudamericana, 2017)

Un recorrido por las relaciones entre Juan Domingo Perón, Eva Duarte y el nazismo alemán tras la derrota, avalado por las investigaciones que mandó a realizar Hoover al frente del FBI. El resultado de este trabajo de Marcelo García, es un libro que revisa uno de los enigmas más magnéticos del peronismo desde una perspectiva nueva e inesperada: el de los conflictos de intereses entre sus dos más grandes figuras. 
Fecha de publicación: 1 de Agosto de 2017.



Con la debacle nazi consumada, el tablero de la política internacional comienza a reacomodarse.
Mientras Adolf Hitler, en el exilio, pierde fuerza e influencia, Juan Domingo Perón -alentado por las circunstancias- se propone erigir a la Argentina como una nación rectora de Sudamérica, tomando la posta de la derrotada Alemania e intentando replicar su ímpetu expansionista en la región.

¿Cómo pretende Perón financiar sus planes de dominación? Mediante el expolio de las millonarias fortunas que fueron secuestradas por el nacionalsocialismo alemán y pacientemente trasladadas hasta Buenos Aires. Su mayor obstáculo será nadie menos que su esposa, Eva Duarte, quien pondrá en acción sus poderosas conexiones para salvaguardar esos tesoros.

La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler nace del trabajo de investigación y consulta de cientos de documentos desclasificados -entre ellos, los de las pesquisas que mandó a hacer John  Edgar Hoover cuando se encontraba al frente del FBI-, sobre los cuales el historiador Marcelo García construye una irresistible tesis destinada a entrelazar la inesperada y atrapante trama internacional de acuerdos y traiciones entre la Alemania nazi y la Argentina de Perón.

El resultado de este enorme trabajo es un libro que revisa uno de los enigmas más magnéticos del peronismo desde una perspectiva nueva e inesperada: el de los conflictos de intereses entre sus dos más grandes figuras.

"La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017).
Versión E-Book y edición rústica.


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Marcelo García. Editorial Sudamericana (Penguin Random House Grupo Editorial), Buenos Aires, Argentina, 1 de Agosto de 2017.


jueves, 29 de junio de 2017

Marcelo García en Informe Especial de Canal 26 sobre escape de Hitler hacia la Argentina



Marcelo García, de Historias Lado B, invitado en Informe Especial 26 sobre el escape de Hitler hacia la Argentina. Producción de Canal 26 (Buenos Aires, Argentina), con la locución de Manuel Castro y edición de Darío Anrique.
Muchas gracias a Canal 26 por la invitación cursada para participar del informe especial.

jueves, 22 de junio de 2017

Heinrich Bethe: de marinero en el Panzerschiff "Graf Spee" a custodio de Adolf Hitler en Argentina


En mayo de 1940 escapó misteriosamente del Arsenal Naval de Buenos Aires. Era tripulante del Panzerschiff Admiral "Graf Spee". Llegó a la Patagonia argentina y, con los años, se estableció en Caleta Olivia. Esta es la historia de quien ha sido uno de los últimos custodios del mismísimo Adolf Hitler en la Argentina. 


Heinrich Bethe (Enrique Berthe o Juan Paulovsky. Planillas prontuariales. (En archivo personal del autor)


Cuando el Panzerschiff Admiral "Graf Spee" yacía inerte en el fondo más profundo del Río de la Plata y los restos mortales del legendario Capitán "Zur See" Hans Langsdorff descansaban por toda la eternidad bajo tierra en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, en diciembre de 1939 comenzó la variopinta diáspora de los tripulantes del magnífico acorazado de bolsillo alemán.

Muchos de esos marinos procuraron regresar al servicio activo por la causa de la Alemania nazi y fueron asistidos por una extendida y oculta red que contó con la ayuda dispensada por agentes de la Abwehr, funcionarios diplomáticos de la embajada germana en la capital argentina, espías del SD (Sicherheitsdienst ó Servicio de Seguridad dependiente de las SS), la Gestapo y -por supuesto- secretos colaboradores civiles y militares del ámbito local; algo que posteriormente involucró la necesaria participación de prominentes figuras del Gobierno Nacional.

Muchos otros, en cambio, decidieron quedarse en Buenos Aires, mientras que varios de sus camaradas optaron por comenzar una nueva vida en diferentes localidades del interior del país.
Entre tantos, se destacó el caso de Heinrich Bethe, un técnico electro mecánico del "Graf Spee", asentado por agentes argentinos en la ficha prontuarial como Enrique Berthe (tradujeron su nombre pero inscribieron mal el apellido), con foja Nº 65-570.
Con el paso de los años, este marinero llegó a la Patagonia. Estuvo en varios lugares, entre ellos Bariloche, puerto Santa Cruz y -finalmente- Caleta Olivia, sobre las desoladas y gélidas costas de la provincia argentina de Santa Cruz, bañadas por el océano Atlántico Sur; algo que no sólo le daría la protección y seguridad que tanto buscaba, sino también la invalorable cercanía de influyentes contactos estrechamente relacionados a fuertes intereses alemanes largamente establecidos en zonas cercanas como Comodoro Rivadavia -entre otras localidades- en donde firmas como la poderosa Lahusen y Astra, eran poco menos que dueñas de facto del lugar.

No hay datos precisos que acrediten el momento exacto en que se produjo la "transformación", pero -como fuera- Heinrich Bethe (o Enrique Berthe) luego sería conocido por los vecinos como Juan Paulovsky, el "alemán mecánico" de Caleta Olivia.
Su vida transcurrió con cierta calma y relativa normalidad hasta que, dada la previsible derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial, alguien le encomendó su más difícil y preciada misión. Una tarea que podría poner su vida en peligro y lo convertía en insospechado protagonista de una historia que involucró dosis iguales de intriga, conspiración y alto riesgo: en adelante, sería, uno de los celosos custodios del mismísimo Adolf Hitler, cuando el Führer llegara a la Argentina.

En torno a Bethe/Berthe/ Paulovsky, hay algo que no deja de ser sugestivo y verdaderamente curioso.
Todo comenzó hace ya varios años y -de acuerdo a datos conseguidos por Historias Lado B de parte de Jorge Pedro Bordón-, "lo que llamó la atención era el alto valor pagado por dos viejos Volkswagen con doble tracción, de engranaje manual, únicos en el mundo; por lo que se deduce que tenían una caja extra que acoplaba con la transmisión para dar tracción en las cuatro ruedas, posiblemente dando vuelta el motor de un "Schwimmwagen" -el escarabajo anfibio usado por las fuerzas del III Reich en Europa- lo cual permitiría que el engranaje de la hélice se posicionara hacia adelante y llevara la fuerza a las otras ruedas.

Hitler y Himmler observando un SchwimmWagen.


Allí, en Caleta Olivia, nadie lograba explicarse la extraña presencia de esos dos rarísimos Volkswagen que, durante muchos años el "alemám mecánico" conservó arrumbados en un viejo gallinero y que -de buenas a primeras- un día, decidió vender.

Es posible que esos dos viejos Volkswagen de doble tracción, hayan sido llevados por Bethe/Berthe/ Paulovsky hasta Caleta Olivia para hacerlos desaparecer del lugar en donde habían funcionado y cumplido con su cometido: la Estancia "La Clara", ubicada en cercanías de la residencia "Inalco" (en Villa La Angostura), en donde se habría de refugiar momentáneamente Hitler apenas llegado a la Patagonia de Argentina.
En este punto, otra curiosidad: el nombre de la estancia era el mismo que el de la madre del Führer.
Caben, entonces, varias preguntas sobre esos vehículos alemanes aparecidos en el sur argentino: ¿quién los trajo? ¿dónde se re armaron?¿por qué estaban en manos de un personaje ignoto?

Tal vez el ex marinero electro mecánico del "Graf Spee" hubiese podido responder estos interrogantes. Sin embargo, tras ocultar los Volkswagen con los que habría trasladado por la Patagonia a Hitler, Bethe/Berthe/ Paulovsky falleció en 1977 y se llevó su más valioso secreto a la tumba.

Entrada al cementerio de Caleta Olivia, donde reposan los restos de Heinrich Bethe.


Los restos del marinero del acorazado alemán, devenido en custodio en la Argentina del Führer nazi, descansan en el Cementerio de Caleta Olivia.


Una mención especial y agradecimiento a Jorge Pedro Bordón.


martes, 20 de junio de 2017

Herman Guntherberg, el hombre que asegura ser Adolf Hitler


Herman Guntherberg es un inmigrante alemán de 128 años. El hombre asegura que en 1945 llegó al noroeste de Argentina y que su pasaporte fue falsificado por la Gestapo. Afirma ser Adolf Hitler. Toda la verdad sobre el curioso caso presentado originalmente por el sitio World News Daily Report.


Herman Guntherberg asegura que es el mismísimo Adolf Hitler. Su esposa lo desacredita.


Adolf Hitler, ha sido sin lugar a dudas uno de los personajes que configuró la segunda mitad del Siglo XX. Tras su fraguada  muerte en 1945, comenzaron a circular una serie de teorías conspirativas, muchas de ellas alimentadas por el hecho que nunca se pudo encontrar su cuerpo luego que se suicidara en su búnker de Berlín y muchas otras, sostenidas en datos fidedignos de su supervivencia en base a la desclasificación de reveladores documentos a manos de los Aliados que resultaron victoriosos en la Segunda Guerra Mundial.

Hasta el día de hoy no son pocos quienes afirman con sustento de claras evidencias que Hitler -definitivamente- no murió en su búnker en Berlín y también -incluso- hay muchos que creen que Hitler todavía sigue con vida; teoría ésta última, altamente discutible (sólo por no decir, imposible).

Herman Guntherberg, un inmigrante alemán de 128 años asegura que es el mismísimo Adolf Hitler. Dice que llegó a Salta, al noroeste de Argentina en 1945 y que su pasaporte fue falsificado por la Gestapo cerca del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Agrega que ha estado 70 años ocultándose y que ahora ha decidido revelar su identidad luego que, según él, los servicios secretos israelíes dejaran de perseguir a los nazis que se esconden alrededor del mundo.

Asegura que está pronto a publicar su autobiografía, como una forma de restaurar su tan dañada imagen pública. La publicará bajo el nombre de Adolf Hitler y espera que esté disponible en septiembre de este año.

A pesar del convencimiento de Guntherberg de que realmente es Hitler, muchas personas en su pueblo, incluida su esposa Angela Martínez, no creen que sea realmente el líder alemán.

Martínez, de 55 años, cree que todo este delirio se debe a que Herman sufre demencia debido al Alzheimer que lo afecta hace algunos años. Según señala su esposa, el anciano nunca había hablado sobre Hitler hasta aproximadamente dos años atrás, cuando comenzó con los primeros signos de la enfermedad degenerativa, según señala el sitio World News Daily Report.



Fuente original: http://worldnewsdailyreport.com/argentina-128-year-old-man-claims-he-is-adolf-hitler/