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domingo, 26 de marzo de 2017

John F. Kennedy: "No hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler"

El ex presidente estadounidense John Kennedy, asesinado en Dallas en 1963, escribió en su diario personal las impresiones que le dejó la visita que hizo al bunker de Adolf Hitler en Berlín, tras un un viaje a Europa en 1945.



John Kennedy, ex primer mandatario de los Estados Unidos, escribió en su propio diario personal, las impresiones que le quedaron tras hacer una visita al destruído bunker de Adolf Hitler en la ciudad alemana de Berlín. El diario pone de manifiesto las dudas (y más que eso) de Kennedy sobre la posibilidad de que el Führer nazi efectivamente hubiese muerto o no. Esas reflexiones quedaron plasmadas en las páginas del diario que el entonces futuro presidente estadounidense escribió durante su viaje por Europa en 1945. Kennedy hizo una visita al bunker de Hitler ubicado debajo de la Cancillería del III Reich y escribió. "La habitación donde se supone que Hitler se encontró con su muerte mostró paredes calcinadas y rastros de fuego. Sin embargo, no hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler. (…) Los rusos dudan de que esté muerto", agregó.


Kennedy estaba fascinado con Hitler.

En esos mismo documentos, quien años más tarde fue presidente estadounidense también había confesado su fascinación por el líder alemán. "Se puede entender fácilmente cómo en pocos años, Hitler emergerá del odio que lo rodea en estos momentos y se convertirá en una de las figuras más valiosas que han existido", escribió Kennedy.
Y también señaló que "la ambición sin límites (de Hitler)" lo llevó a convertirse en una "amenaza para la paz mundial", pero el "misterio que rodea a su vida y su muerte continuará viviendo aún después de él". "[Hitler] cuenta con todos los elementos que conforman una leyenda", aseguró. Ante la polémica que suscitó ese comentario al tomar estado público recientemente, su exasistente, Deirdre Henderson, explicó que al hablar de "leyenda" el político se expresaba sobre el misterio que rodeaba a Hitler y no "del mal que causó al mundo".


NOTA RELACIONADA:
http://historiasladob.blogspot.com.ar/2013/05/john-f-kennedy-y-su-admiracion-por.html

Foto: John Fitzgerald Kennedy, 1962. AFP

domingo, 3 de abril de 2016

Heini, el lanchero nazi del Río Paraná


En 1941 comenzó a sesionar en el ámbito del Congreso Nacional, la "Comisión Investigadora Parlamentaria de Actividades Antiargentinas", integrada por un grupo de valientes legisladores (encabezados por el tan arteramente desacreditado Silvano Santander) que decidieron tomar el toro por las astas en una turbulenta Argentina que -desde mucho tiempo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial- se aferraba a una  neutralidad que era en realidad la efectiva cubierta de una postura decididamente favorable a las políticas e intereses de la Alemania nazi del III Reich en el país.
Muchos fueron los descubrimientos de la mencionada comisión parlamentaria, muchísimas las personas implicadas en actos de traición a la Patria y en acciones de espionaje a favor de las potencias del Eje y tantísimas más las ollas destapadas.
De hecho, gracias a las maratónicas sesiones y los completísimos informes que de su seno salían, fue que pudo saberse sobre insospechados personajes de peso que buscaban hacer de la Argentina de entonces la nueva colonia alemana de ultramar, en tanto que también se encargaban de sacar los trapitos al sol de otros protagonistas de menor jerarquía que -de todos modos- nunca dejaron de ser observados.
Los documentos que hablan sobre los verdaderos peces gordos de la organización nazi que contaba con valiosos cómplices y colaboradores del ámbito local quedarán para otra oportunidad, pero en este caso veremos a un curioso personaje que algunos podían ver navegando como si nada por las tranquilas aguas del Río Paraná.

La imagen pertenece a uno de los tantos informes de la mencionada "Comisión Investigadora Parlamentaria de Actividades Antiargentinas" y muestra a un alemán identificado simplemente con el apellido de Heini que se ganaba la vida (al menos oficialmente) como lanchero, un tipo campechano con cara de bonachón.
Lo curioso es que mientras algunos de sus colegas argentinos lucían orgullosos banderines de alguno de los teams del fútbol local, Heini -en cambio- colgaba en la ventana de su pequeña embarcación de madera a motor uno con la Cruz Esvástica Nazi.
Heini (vaya uno a saber con qué gardo de responsabilidades) era otro de los tantos personajes que muy posiblemente fueran operadores y agentes encubiertos integrantes de la Quinta Columna alemana en el exterior.


Marcelo D. García
Historias Lado B 



Fuente de consulta:

lunes, 3 de noviembre de 2014

La foto indiscreta: Juan Domingo Perón y el SS Otto Skorzeny reunidos en Buenos Aires

 Otto Skorzeny (izquierda) y Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 1954.


El “negacionismo histórico” existe y como tal, siempre intenta que se mire hacia otro lado.
En eso se diferencia, y mucho, del “revisionismo”. No es que se busque una nueva manera de ver las cosas, aportar diferentes herramientas para descubrir el otro lado de la historia o incluso, escuchar la otra campana, dar lugar a otras voces. El que niega, sólo trata de ocultar. La historia argentina está plagada de negacionismo.
En la mayoría de los casos, la tan mentada “Lealtad” -muy mal entendida cuando se trata de cuestiones políticas- ha impedido sistemáticamente que se acepten determinados hechos históricos a los cuales siempre se los ha tildado como meras y simples habladurías. Chapucería barata. Más de uno se ha ganado el mote de “Gorila” en su intento, sin embargo, no se puede tapar el Sol con un dedo.Vale entonces una buena prueba de este peligroso juego de ilusiones, humo y espejos. Ahora lo ves y ahora no.

Otto Skorzeny y Adolf Hitler en la "Wolfschanze", 1943.


De todos modos, aquí lo vemos en la primera foto: Año 1954, Buenos Aires, Argentina,Casa Rosada, sede del Gobierno. El Presidente argentino Teniente General Juan Domingo Perón posa sonriente junto al comando de las SS Nazis, Otto Skorzeny (a la izquierda en la foto).
El SS -que fue uno de los directos responsables, sino el gran protagonista, del rescate de Benito Mussolini del Gran Sasso utilizando planeadores y una avioneta Stork en una arriesgada misión encomendada personalmente por el Führer- vivía plácidamente y amparado por el régimen peronista en Buenos Aires y utilizaba un seudónimo.
Respecto de su paso por la Argentina, es bastante lo que se sabe (a pesar de la “leal negación peronista”): como tantos de sus camaradas llegó al país en 1953, entrenó a efectivos de la Policía Federal (Coordinación Federal), supo ser cabecilla ideológico de los grupos de choque peronsitas que salían a las calles, trabajó para la Krupp Deutschland -gran puntal del régimen de Hitler- vendiendo acería y planchas para tanques, fue Directivo de la Fundación Eva Perón (algunos, incluos, sostienen que fue amante secreto de Eva) y socio de la Financiera Securitas S.A. que estaba en el Edificio "Martens" de Av. Corrientes 311.

 Otto Skorzeny y Benito Mussolini, instantes después del rescate del líder fascista italiano.

Otto Skorzeny durante la Segunda Guerra Mundial y en el final de su vida.


Paró en la casa de Teodoro Malbranc, en la calle Arenales 2460 de la localidad bonaerense de Olivos, residencia, que curiosamente, fue durante mucho tiempo el centro de operaciones de la organización que recibía y ocultaba nazis en la Argentina, conocida como “Spinnewebe” (telaraña), un sitio en el que -entre otros- encontró refugio Joseph Mengele.
Skorzeny luego se mudó a la localidad de Villa Ballester, también en provincia de Buenos Aires, en donde tenía como buen vecino a  Werner Von Oven (Secretario de Joseph Goebbels, que vivió durante 50 años en la Argentina). Años después, se despidió de su amigo Perón y encontró otro buen lugar para terminar sus días. Pasó al otro mundo en la España de Francisco Franco el 7 de julio de 1975.
¿Habrá extrañado mucho a su querida Alemania?





lunes, 20 de enero de 2014

Henry Ford: nazi norteamericano, financista de Hitler y rabioso enemigo de los judíos

 Henry Ford, nazi norteamericano.


Pensar en la barbarie nazi desatada y sin control, en el antisemitismo rabioso e irracional, en la intolerancia elevada a su máxima expresión, en la persecución y el exterminio de millones de seres humanos, inevitablemente (y por designios prefijados por la historia oficial, aunque no sin motivos) significa pensar en Adolf Hitler. Desde su irrupción a principios de los años '20 Hitler fue sistemáticamente sindicado como el generador de las más radicales y extremas políticas que derivaron luego en el terror vomitado por el sanguinario Tercer Reich alemán. No carecen de fundamentos, por supuesto, las acusaciones sobre Adolf Hitler, de hecho el Führer nazi ha sido el rostro visible del mal durante mucho tiempo, pero en realidad Hitler no había "inventado" nada. Absolutamente nada. No estaba solo y, a nadie ha sorprendido. El surgimiento de Hitler y su ascenso vertiginoso y letal hasta la cumbre del poder fue la triste y lamentable resultante de un pensamiento y un sentimiento (no sólo alemán) que llevaba en gestación mucho tiempo. Muchos pensadores, filósofos e ideólogos habían venido sembrando el camino del antisemitismo y unas otras cuantas teorías de más que dudosa validez en Europa mucho antes de que Hitler hubiera nacido. Las falsas ideas de una superioridad racial, de una humanidad "pura", de gente superior a otra y los postulados que sindicaban al pueblo judío como causante de todos los males de la humanidad estaban más que instauradas y bien aceptadas. Hasta la "inesperada" irrupción de Hitler en las veladas de debates de una vieja cervecería de Munich con sus arengas violentas, nadie se había "animado" a llevar adelante aquellas ideas extremistas y, finalmente, ponerlas en práctica.
El "poder" real que siempre se oculta en las sombras necesitaba y venía buscando desde hacía tiempo a un enceguecido que se pueda hacer cargo de aquella inmunda tarea de lograr un mundo para pocos y que además, llegado el caso, quedara en la historia como el único responsable de las más grandes atrocidades. Había llegado Hitler, pero... había quienes lo habían fogoneado.

Símbolo inequívoco de la pujanza, la mentalidad y el poder (en muchos sentidos) de los Estados Unidos de América, Henry Ford supo estar desde la pimera hora entre aquellos que se encargaron, sistemáticamente, de esgrimir sus más que discutibles argumentos antisemitas a diestra y siniestra y, como si fuera poco, dejarlo todo escrito para la posteridad y la memoria siempre tan selectiva de los poderosos y los vencedores en las guerras. La mentalidad sectaria de Henry Ford encontró inspiración en todos aquellos pensamientos discriminatorios y violentos que insistían en la superioridad de unos sobre otros, pero además supo ser además debida inspiración para otros que vienieron después.
Ford no sólo fue orgulloso portador de la "Gran Cruz del Águila Alemana" en su solapa desde el 30 de julio de 1938, no sólo supo hacer pingües negocios con la Alemania nazi a costa de la provechosa venta de vehículos que movilizaban a la Wermacht hitleriana durante la segunda guerra mundial, sino que desde mucho tiempo antes, fue un auténtico y más que válido inspirador (uno más entre tantos) de Adolf Hitler, ese mismo Hitler que enagenado como estaba, nada había inventado. Hitler era una "cartero". Llevaba un mensaje que otros, ya mucho antes, se habían encargado de escribir...
Dice la leyenda que en uno de los despachos de Hitler había una fotografía del Führer nazi con, precisiamente, Henry Ford. La admiración de Hitler por Ford tenía su explicación, y es que estando encarcelado el Führer nazi entre 1923 y 1925, y en momentos de escribir su panfletario "Mein Kampf" pudo volcar en sus páginas algunas ideas que ya previamente, en 1920, el mismísimo Ford había planteado en su ofensivo libro "El Judío internacional".

"Der Internationale Jude" escrito por Henry Ford.


En su libro profundamente sectario, discriminador y violento, Ford comenzaba su primera parte colocando la vara muy alta y haciendo suyo un texto de la Nueva Enciclpedia Intrernacional, Ford comenzaba su agresión diciendo lo siguiente:
 
"Entre las más destacadas características de la raza hebrea, es preciso citar: acentuada aversión
por toda labor física que implique fatiga; muy pronunciado espíritu de familia; instinto religioso
innato y concepto en extremo elevado de la hermandad de tribu; ánimo esforzado, propio de
profetas y de mártires, más bien que de adalides cultu ales y belicosos; extraordinaria aptitud para
afrontar adversidades; excelente predisposición para el comercio; astucia y perspicacia para la
especulación, particularmente en asuntos de dinero; una pasión de oriental por el lujo, el íntimo
goce del poderío y de los placeres que ofrece una posición social elevada; bien equilibradas
facultades intelectuales".


Y continuaba:

"Vivimos nuevamente en una época en que el judaísmo atrae la atención crítica del mundo entero.
Su ingreso durante la Gran Guerra en lo más escogido de las esferas financieras, políticas y sociales
fue tan general y evidente, que su posición, su poderío y sus fines fueron recibidos con acerba
crítica, y en la mayoría de los casos causaron repulsión. No constituyen las persecuciones una
novedad para el judío. En cambio, para su ética racial, es nueva esta exaltación. Cierto es que este
pueblo sufre hace 2000 años los efectos de un instintivo antisemitismo de las demás razas, pero
semejante aversión nunca llegó a ser consciente, ni pudo expresarse concreta ni claramente. Hoy,
por el contrario, digámoslo así, esta sometido al microscopio de la observación científica, que nos
hace conocer y comprender los verdaderos orígenes de su poderío, de su aislamiento y hasta de
sus amarguras.
En Rusia se le responsabiliza del bolcheviquismo, acusación que, según de donde provenga, podrá
considerarse fundada o infundada. Los norteamericanos, que fuimos testigos de la fanática
elocuencia de los jóvenes judíos, apóstoles de una revolución social y económica, estamos en
excelente posición para poder formar un claro juicio de lo que existiera real y verdadero en tales
acusaciones. En Alemania se achaca al judío la derrota experimentada, y una amplísima literatura
con innumerables pruebas detalladas impele, en verdad, a muy serias cavilaciones. En Gran
Bretaña, se dice que el judío es el amo verdadero del mundo, que la raza hebrea constituye una
supranacionalidad que vive entre y sobre los pueblos, los domina por el poder del oro, y acicatea
fríamente un pueblo contra otro, en tanto se oculta cautelosamente entre bastidores. Por último, en
Estados Unidos llama la atención la insistencia con que los judíos - los viejos por apego al dinero,
por ambición los jóvenes - se infiltran en todas las organizaciones militares, y particularmente en
los rubros dedicados a los negocios industriales y mercantiles derivados de la guerra, criticándose
en especial el cinismo con que dichos judíos explotan en provecho propio los innúmeros
conocimientos que lograron en su calidad de funcionarios del Estado".


"La cuestión judaica, en una palabra, ha hecho su aparición en escena. Más, como ocurre en casos
parecidos, en los que cuestiones de ventaja personal desempeñan cierto papel, aparecen también
determinados esfuerzos para acallarla, insinuando la inconveniencia de exponerla en público. En
cambio, la infalible experiencia prueba que todo problema escamoteado así, tarde o temprano
torna a abrirse paso, y entonces en formas inconvenientes y hasta muchas veces peligrosas.
El judío constituye un enigma mundial. No obstante ser su masa pobre en absoluto, domina,
empero, el mercado económico y financiero del mundo entero. Viviendo sin patria, ni gobierno, es
decir, en la dispersión, demuestra, empero, una unidad nacional y una tenacidad no alcanzada por
pueblo alguno. En la mayoría de los países, salvo restricciones, supo convertirse en el soberano
efectivo, al amparo a veces de los patronos. Dicen antiguas profecías, que los judíos retornarán a
su vieja patria, desde cuyo centro geográfico dominarán a la totalidad de los pueblos, no sin antes
haber resistido el combinado al mundo de las naciones del mundo entero".


"Der Internationale Jude" escrito por Henry Ford.


En su libro de más de 220 páginas plagadas de filosos puñales disfrazados de palabras, Henry Ford daba rienda suelta a su más agrio antisemitismo racial sin el más mínimo reparo y pudor. Su escrito y sus pensamientos han sido,en parte, la lamentable inspiración que Hitler había encontrado para darle forma a su arenga en "Mi lucha". Palabras como las que son expresadas a continuación no dejan dudas sobre la clase de persona y dirigente que era Ford. Decía el creador del genial Ford "T":

"La facilidad de los hebreos para negociar con los gobiernos halla también su explicación en las
antiguas persecuciones, en cuyos dolorosos momentos el judío comprendió el inmenso poder del
oro sobre los caracteres venales. Allí donde se dirigía, le perseguía como una maldición la creciente
antipatía popular. Los judíos, como raza, no se hicieron jamás simpáticos, hecho que el más
ferviente hebreo no negará, aunque se esfuerce por ofrecer una explicación satisfactoria. Tal vez
alguno que otro judío, como particular, goce de nuestra estima, y hasta es posible que
determinados rasgos del carácter judío, detenidamente estudiados, nos resulten simpáticos. Sin
embargo, una de las cargas que soportan los judíos como raza, radica en la antipatía colectiva de
los otros pueblos. Existe esta antipatía en nuestra eran moderna, en países civilizados y en
condiciones que, al parecer, tornan imposible toda persecución.
El judío, en cambio, parece preocuparse muy poco de la amistad o enemistad de los demás
pueblos, acaso por los fracasos de épocas pretéritas, o también, y con mayor verosimilitud, por
suponerse hijos de una raza superior a todas las otras. Pero sea cual fuere el verdadero motivo,
existe el hecho de que su tendencia principal se dirigió siempre a conquistar para sí reyes y
nobleza. ¿Qué les importaba a los hebreos que los pueblos murmuraran contra ellos, en tanto los
reyes y su corte fueran sus amigos? Así vimos existir siempre, hasta en las épocas más duras para
ellos, un "judío de corte", que mediante sus préstamos y los grillos de la deuda, pudo penetrar a
cada instante en la antecámara real. Fue siempre táctica judaica aquella del "camino recto al
cuartel general". Jamás trato el judío de conciliarse con el pueblo ruso; buscó, en cambio, las
simpatías de la corte imperial. Tampoco quiso nunca envolver en sus redes al Zar y a su Gobierno.
En Inglaterra se reía el hebreo del pronunciado antisemitismo del pueblo inglés. ¿No tenía acaso,
detrás suyo a toda la nobleza? ¿No apretaba en sus manos todos los hilos de la bolsa londinense?
Dicha táctica de ir "derecho al cuartel general" explica perfectamente la omnipotente influencia que
tiene el judaísmo sobre tantos gobiernos y la política de los pueblos. Semejante táctica pudo desarrollarse con facilidad por la habilidad del judío de poder ofrecer en cualquier momento aquello
que los Gobiernos precisaban. Cuando se trataba de un empréstito, intervenía al punto el judío de
corte, facilitándolo con ayuda de hebreos de otras capitales o centros financieros. Si un gobierno
quería saldar una deuda vencida, pero sin confiar el precioso metal a un convoy a través de
terrenos peligrosos, también aparecía el judío, que se hacía cargo del asunto; extendía
sencillamente un papel, y cualquier institución bancaria establecida en la otra capital pagaba el
importe. Cuando por primera vez se proveía un ejército con pertrechos modernos, igualmente se
encargaba de ello un judío que poseía el dinero suficiente y disponía también del sistema
adecuado. Lograba, además, la satisfacción de convertirse en acreedor de toda una nación".


Protestas en Estados Unidos contra Ford.


La admiración no iba en un solo sentido. Lo mismo que Hitler sentía por Ford, Ford lo sentía por Hitler. Ese emblema de la industria norteamericana, ese estandarte de la concreción de las "oportunidades" en la tierra de la libertad y el respeto, se encargó también de ser uno de los más fieles y contínuos sostenedores económicos del Führer nazi. Ford hizo todo lo posible para lograr que Adolf Hitler llegara al poder en Alemania y, de paso, intentara dominar al mundo. Y cuando Hitler estuvo en la cima, Ford se encargó de sostenerlo. Después de todo ¿por qué no financiar a alguien que pensaba igual que él?
Los medios periodísticos y no pocos ciudadanos comunes (Sobre todo y fundamentalmente en los Estados Unidos) no permanecieron ajenos a todo eso.
Hubo manifestaciones en las calles, hubo multitudinarias protestas contra Ford, en quien la gente no sólo veía a un socio inpensado de su propio supuesto "enemigo", sino que por sobre todas las cosas, advertía a un intolerante autoritario que lejos estaba de traer bienestar a sus semejantes.
Los medios periodísticos, por su parte, también tenían lio suyo para decir.


El financiamiento de Hitler de parte de Ford en la prensa. 28 de diciembre de 1922 "Fort Wayne News Sentinel".


Para remate, a modo de "tiro de gracia", entre tantas cosas que decía Henry Ford en las páginas del ofensivo libro "El Judío internacional", se preguntaba ¿Cómo se defiende Alemania contra los hebreos?. Así lo respondía:

 "El judío, en Alemania, es considerado solo como un huésped que, abusando de la tolerancia, pecó
con su inclinación hasta el dominio. En efecto; no hay en el mundo mayor contraste que el
existente entre la raza germana pura y la hebrea. Por esta razón no existe, ni puede existir
mancomunidad entre ambas. El alemán no ve en el judío más que al huésped. En cambio, el judío,
indignado por que no se le conceden todas las prerrogativas del indígena, alimenta un odio injusto
contra el pueblo que le aloja. En otros países logro el judío mezclarse mas fácilmente con el pueblo
indígena y acrecentar su poderío con menos trabas, mas en Alemania no le fue posible. El judío
odia por esto al pueblo alemán y, precisamente, por esta misma razón, aquellos pueblos en que la
influencia judía predominaba en mayor grado, demostraron durante la lamentable guerra mundial
el más exacerbado odio contra Alemania. Fueron judíos los que predominaron casi exclusivamente
en el enorme engranaje informativo mundial, que fabricó la "opinión pública" con respecto a
Alemania. Los únicos que resultaron beneficiados con la Gran Guerra fueron en realidad los judíos".


El libro fue publicado originalmente en 1920 bajo el título completo de "The international jew: the world's foremost problem" (El judío internacional: el primer problema del mundo), por The Dearborn Independent, un semanario antisemita de derecha dirigido por el secretario privado de Ford, Ernest G. Liebold. El periódico había publicado también, y difundido ampliamente en los Estados Unidos, "Los protocolos de los sabios de Sion" una publicación marcadamente antisemita y decididamente mentirosa."El judío internacional" se ha publicado en cuatro volúmenes y se ha traducido a seis idiomas, entre ellos el alemán. Conservado tristemente para la posteridad, este libro es la más clara y contundente prueba de que la barbarie, la intolerancia, la denigración y la violencia, también pueden camuflarse detrás de una nación supuestamente democrática, rectora de la conducta mundial.


Marcelo García
Historias Lado B


Referencias:
- Ford, Henry (2003). The International Jew: The World's Foremost Problem. Kessinger Publishing. ISBN 0-7661-7829-3, p. 61.
- Farber, David R. (2002). Sloan Rules: Alfred P. Sloan and the Triumph of General Motors. University of Chicago Press, ISBN 0-226-23804-0, p. 228.
- Lewis, David I. (1976). The Public Image of Henry Ford: An American Folk Hero and His Company. Wayne State University Press., pp. 146–154.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Conmemoran aniversario de la "La Noche de los Cristales Rotos"

"La noche de los Cristales Rotos", 1938.


Conmemoran aniversario de la "La Noche de los Cristales Rotos"
Por Kirsten Grieshaber / Associated Press

BERLIN -- Los alemanes en todo el país conmemoraron el sábado el 75º aniversario de la Kristallnacht —La Noche de los Cristales Rotos-, en la que los nazis lanzaron una ola de ataques contra judíos en Alemania y Austria. El 9 de noviembre de 1938, centenares de sinagogas fueron incendiadas, numerosas viviendas y negocios de judíos saqueados, unas 1.000 personas fueron asesinadas y más de 30.000 judíos enviados a campos de concentración. Los ataques marcaron el comienzo formal de una violenta persecución estatal contra los judíos, que terminó con la muerte de seis millones de judíos europeos para cuando el Tercer Reich cayó en 1945. Alemanes en muchas ciudades y pueblos realizaron vigilias con velas, escucharon a judíos sobrevivientes del Holocausto narrar recuerdos y se congregaron en cementerios judíos para honrar a las víctimas de la Kristallnacht. La canciller Angela Merkel dijo que la Noche de los Cristales Rotos fue "un evento que humilló a los judíos de una forma inconcebible... se había alcanzado un punto realmente bajo en la historia alemana". "Desafortunadamente, más adelante la historia alemana se desarrolló en una forma aún peor que llevó eventualmente al Shoah (Holocausto)", afirmó. La jefa del gobierno exhortó a los alemanes a jamás olvidar el pasado. En Berlín, grupos de residentes recorrieron con guías sus barrios, deteniéndose en sitios en los que alguna vez estuvieron tiendas, escuelas y otros edificios judíos destruidos por los nazis y sus partidarios. Varios berlineses se unieron para pulir algunas de las 5.000 Stolpersteine ——o piedras de tropiezo-, que identifican por su nombre a víctimas de los nazis frente a sus antiguas viviendas. Las placas de bronce del tamaño de una piedra están insertadas en aceras y su nombre se debe a que uno se topa con ellas cuando camina por Berlín.

"Piedras del tropiezo" en Berlín.


"Hemos organizado 16 grupos que han salido hoy a limpiar las placas, y esperamos convertir esto en un evento anual en el futuro", dijo la coordinadora de los recorridos, Silvija Kavcic. Pese a todas las actividades positivas, algunos oradores en la jornada emitieron una nota de cautela, al recordarles a los participantes que el antisemitismo sigue siendo un problema en Europa. Un sondeo de judíos europeos dado a conocer el viernes reveló que más de tres cuartas partes de los entrevistados piensan que el antisemitismo está aumentando en sus países y casi una tercera parte han considerado emigrar porque se sienten inseguros.


Nota original: http://www.elnuevoherald.com/2013/11/09/1610749/conmemoran-el-75mo-aniversario.html#storylink=cpy

domingo, 11 de agosto de 2013

Philippe Loret: "Soy el nieto de Adolf Hitler"

Philippe Loret, un plomero francés, un hombre común y corriente asegura ser el nieto de Adolf Hitler. Hijo de Jean-Marie Loret, quien en vida también asegurara (y prácticamente demostrara) ser hijo del dictador alemán, este hombre además de contar con un leve parecido físico con el Führer nazi, tiene los datos suficientes para demostrar y acreditar que su abuelo era en efecto el tirano Adolf Hitler. Lea su historia.

Philippe Loret y... los retratos de su abuelo.


Philippe Loret es un francés, plomero de profesión, cuya vida podría ser más o menos similar a la de cualquier mortal sobre la tierra. Loret sería uno más entre tantos seres anónimos que se ganan el pan a diario haciendo lo suyo pero, las vueltas de la vida, lo han convertido en alguien que tiene una interesante historia que contar. Este hombre de 56 años asegura, a quien quiera y sepa escucharlo, que es ni más ni menos que descendiente directo del mismísimo Adolf Hitler. Philippe Loret dice concretamente: "Soy el nieto de Adolf Hitler".
La historia de Philippe Loret comenzó a ocupar espacio en los medios recientemente tras conocerse un diario personal escrito por un tal Leonard Wilkes, uno de los primeros soldados aliados que desembarcó en Normandía durante el histórico "Día D". El diario personal de Wilkes fue encontrado por su hijo y algunos de los pasajes del mismo le resultaron lo suficientemente atractivos e intrigantes como para guardárselos sin darlos a conocer.
Leonard Wilkes escribió en su diario algunas cosas que vendrían a corroborar lo que en algún momento contó a los cuatro vientos Jean Marie Loret, padre de Phillipe.
Decía Wilkes en su diario:
"Hoy fue un día interesante. Visitamos la casa en la que Hitler permaneció como cabo en la última guerra, vi a la mujer que tenía un hijo de él. Ella nos dijo que su hijo estaba luchando en el ejército francés contra los alemanes".


 Leonard Wilkes en los días de la guerra y su hijo con el diario personal de su padre.


Leonard Wilkes estaba convencido de la historia que Jean Marie Loret se encargó de dar a conocer muchos años después. Cuando Adolf Hitler era un modesto y casi anónimo cabo alemán apostado en Francia en el verano de 1917 conoció y mantuvo relaciones con una mujer llamada Charlotte Lobjoie. Hitler tenía 28 años de edad y ella apenas 16 y de esos encuentros entre ambos nació, en 1918, Jean Marie Loret. Hitler no hablaba franés y Charlotte no hablaba alemán, la relación y la comunicación entre ellos rápidamente se esfumó pero había quedado como prueba irrefutable de sus encuentros el pequeño Jean Marie. Charlotte entregó en guarda al pequeño hijo a otra familia y el resto es historia, pero la vida los volvió a reunir en momentos en que los nazis ocupaban Francia y la Resistencia francesa comenzaba a hacerse notar. Jean Marie Loret se reencontró con su madre. Charlotte Lobjoie, de inmediato, confesó algo que marcó para siempre la vida de Jean Marie Loret: le contó sobre su encuentro con Hitler en Fournes-en-Weppe, cerca de Lille (Francia) en algún momento de 1917, le habló sobre sus relaciones con el por entonces ignoto cabo alemán y finalmente le dijo que él (Jean Marie) era fruto de aquella fugaz relación. Jean Marie Loret se enteraba por fin de la noticia de su vida: era el hijo no reconocido de Adolf Hitler.
Pasaron los años y cuando finalmente Charlotte Lobjoie falleció fue su hijo quien comenzó a descubrir cosas muy sugestivas entre las pertenencias de su difunta madre. Varios objetos personales de poca importancia y, fundamentalmente, un viejo cuadro pintado y firmado por el mismísimo Hitler colgado como si nada en una de las paredes del hogar. En el cuadro se veía a una campesina de aspecto idéntico al de Charlotte... (ver fotos)


Charlotte Lobjoie y el cuadro pintado y firmado por Adolf Hitler.


A partir de allí la lucha de Jean Marie Loret por ser reconocido como el verdadero hijo de Hitler no tuvo descanso ni pausa. Llegó a contactarse con abogados e incluso se llegaron a realizar los estudios correspondientes con el fin de demostrar la veracidad de sus dichos. Nunca tuvo el "eco esperado", vaya uno a saber por qué extrañas motivaciones, pero Loret tenía el mismo grupo sanguíneo que Hitler (y como un dato pintoresco extra, pruebas caligráficas aseguran que hasta tenía los mismos trazos de escritura).

Los años pasaron, Jean Marie Loret logró hacer de la suya una vida más o menos normal, a pesar de la tremenda carga de "saberse" hijo de uno de los personajes más nefastos de todos los tiempos y así las cosas tuvo descendencia. Siete hijos lo escucharon atónitos hace muchos años cuando Jean Marie los reunió en la tranquilidad e intimidad de su hogar y les dijo: "Niños, tengo algo para decirles: su abuelo es Adolf Hitler".

Jean Marie Loret.

 Certificado de nacimiento de Jean Marie Loret. Francia, 1918.


Aquellos niños reaccionaron como pudieron, del mejor modo posible ante la estremecedora verdad que les había confesado su padre, pero uno de ellos, Philippe, sintió particularmente la tremenda necesidad de volver a hablar del tema. Philippe Loret pasó muchos años "mirando hacia otro lado", guardando silencio (a pesar de la conocida historia de Jean Marie Loret, su padre) e incluso llegó a guardar el secreto con parientes cercanos o familiares de su esposa. Pero para él, ese silencio se ha acabado y se ha animado a mostrarse públicamente asegurando lo que asegura.
Philippe Loret, más allá del silencio autoimpuesto, nunca se quedó quieto ni conforme y fue así que tras la muerte de su padre viajó a Alemania en 1985. Allí mantuvo encuentros con Gudrun Himmler (desde hace años conocida como Gudrun Burwitz, apellido de su esposo), hija del Jefe Supremo de las temibles SS, Heinrich Himmler. Gudrun, además de ser una de las responsables de "Stille Hilfe" ("Ayuda Silenciosa", una agrupación que desde los años '50 se dedica a ayudar y proteger a los nazis en fuga) se encargó de presentar a Philippe Loret con una amante de Hitler, desconocida por muchos hasta entonces.
"Ella creía que yo era el nieto de Hitler", afirmó Loret, "porque había oído hablar que él había engendrado un hijo en Francia. Esto significa que su círculo íntimo sabía de Hitler tenía un hijo secreto (…) Hitler tenía más de dos amantes. La mujer que conocí fue amante de Hitler. No voy a nombrarla, pero me dijo que Hitler era un amante tierno y bueno".

Philippe Loret, Jean Marie Loret (arr. der.) y Adolf Hitler en 1917 (ab. der.)




Nota relacionada:
http://historiasladob.blogspot.com.ar/2012/04/jean-marie-loret-soy-el-hijo-de-hitler.html

Fuentes de consulta:
- Perfil
- http://code.jc-mouse.net
- http://www.dailymail.co.uk
- http://historiasladob.blogspot.com.ar 
- http://mercek.tv

lunes, 22 de julio de 2013

Reinhard Gehlen: de abominable nazi a "honorable" colaborador de la OTAN

Reinhard Gehlen en sus dos versiones: el nazi "malo" y el "buen" oficial de la OTAN.


La historia de Reinhard Gehlen es una de las tantas que bien podrían quedar plasmadas en alguna película de intrigas y misterio. Pero claro, por lo general esas películas se hacen en Hollywwod y ahí es donde la historia se complica demasiado. ¿Cómo contar los hechos de la vida de Reinhard Gehlen sin tergiversar la realidad pasada y sin mancharse las manos con sangre al quedar expuestos como criminales socios protectores de sus atrocidades y excesos? Un dilema que Hollywood no pudo, no puede, ni podrá jamar dilucidar. Por eso la película de Gehlen y la contratación y protección de la que ha gozado de parte de los nefastos Estados Unidos de América, quedará para otra oportunidad...

Reinhard Gehlen, nacido el 3 de abril de 1902 en la ciudad de Erfurt, Imperio Alemán, y fallecido el 8 de junio de 1979 en Starnberg, República Federal de Alemania (formal y encubierta continuadora de la Alemania del Tercer Reich), fue un militar alemán que llegó a encumbrarse como Mayor General de la Wehrmacht durante los oscuros y sangrientos días de la segunda guerra mundial. Gehlen no tenía un puesto de poca valía o de poca importancia: era ni más ni menos que el Jefe de Contra-Inteligencia en el Frente Oriental (sobre todo en lo referente a al Rusia comunista) y por lo tanto era poseedor y conocedor de valiosísima información (de un lado y otro de las líneas de batalla y espionaje). La segunda guerra mundial es dentro de su historia casi una anécdota más, ya que sus días y sus actividades no culminaron cuando el ejército Rojo tomó la ciudad de Berlín. Muy por el contrario, su vida estaba adquiriendo un nuevo sentido, una "nueva" dirección y en eso mucho tuvieron que ver los falaces e inescrupulosos Aliados vencedores de la contienda bélica mundial. 
Este militar que supo ser leal de manera indistinta a la vieja República de Weimar, al Tercer Reich y a la República Federal de Alemania tuvo su "segunda" oportunidad en la vida cuando los norteamericanos, siempre tan creativos y entregados a la lucha por los derechos y las libertades del ser humano, idearon la famosa Operación "Paperclip", mediante la cual  se encargaron de conseguir como si nada fuera los servicios de los diferentes y numerosos "especialistas" o "expertos" alemanes (como aún llaman a los criminales de guerra nazis por ellos mismos contratados). De este modo y sin necesidad de cambiar su identidad ni su aspecto físico (dicho sea de paso), Reinhard Gehlen pasó de ser un abominable nazi a comandar una vasta y letal red de espías "Stay-Behind" que accionaba sin escrúpulos contra el verdadero enemigo de los norteamericanos y los británicos (incluso durante los días de la segunda guerra mundial): la Unión Soviética.
Gehlen, viejo zorro como tantos otros, se movió rápido. En marzo de 1945 no necesitó demasiada información para advertir que el final de la guerra estaba a la vuelta de la esquina y fue entonces cuando decidió (junto a un reducido grupo de otros oficiales alemanes) microfilmar todos los datos sobre las "Fremde Heere Ost" (Fuerzas Foráneas del Este) de la Unión Soviética, conservando cuidadosamente toda esa valiosa información en envases herméticos. Gehlen sabía de la importancia de toda esa información sobre los "Rojo comunistas" y enterró esos envases en diferentes lugares de los Alpes en Austria. Aquellos envases eran su gran salvoconducto y fueron su pasaporte inmediato hacia las oficinas de las fuerzas norteamericanas para comenzar con su nueva tarea...

La "pantomima" norteamericana fue completa una vez finalizada la guerra. Gehlen se entregó sin resistencia al C.I.C. (Cuerpo de Contrainteligencia) de los Estados Unidos en la ciudad alemana de Baviera el 22 de mayo de 1945. Fue llevado al campo "Camp King" cerca de Oberursel e interrogado por el capitán John R. Boker. El miltar norteamericano de inmediato comprendió que estaba frente a un personaje más que interesante y necesario para los norteamericanos y de allí en más también se movió con suma rapidez. Como Gehlen le había ofrecido los envases herméticos con toda la información sobre los soviéticos que sólo él sabía donde estaban ocultos, Boker se encargó de quitar de la lista de los detenidos del campo a Gehlen y a varios de sus camaradas alemanes. Una delicadeza de su parte.
Aún el C.I.C. no estaba al tanto de todo ésto, pero no hizo falta mucho esfuerzo para lograr que la plana mayor de Inteligencia norteamericana decidiera "contratar", de algun modo, al nazi.
Todos los elementos de este rompecabezas llegaron a manos del General Walter Bedell Smith, jefe de equipo de Eisenhower. Todo se resolvió de la siguiente manera: el 20 de septiembre de 1945, sin más vueltas y borrando de un plumazo todo su prontuario, Reinhard Gehlen llegó junto a tres de sus camaradas en vuelo directo a los Estados Unidos para comenzar a trabajar para ese país, bajo una total protección y haciendo gala irreverente de una asquerosa impunidad (de ambos lados).

Gehlen supo ser tan efectivo como en sus días en el Este de Europa: ni bien llegó a Estados Unidos le reveló a las autoridades que varios integrantes del Office of Strategic Services (OSS) británico eran activos miembros del Partido Comunista (divide y reinarás...) y con esa información en mano Gehlen comenzó a resultar "mucho más simpático" a los ojos norteamericanos. Una vez más, olvidándolo todo, absolutamente todo, los norteamericanos liberaron a Gehlen de su "cautiverio" y de inmediato lo enviaron bajo su supervisión directamente al centro neurálgico de las operaciones en el comienzo de la Guerra Fría. Gehlen regresó a su querida Alemania en junio de 1946. Sin pausa estableció la "Organización de desarrollo industrial del sur de Alemania" que no era otra cosa más que una cubierta norteamericana para desplegar la red de espías del nazi ahora devenido empleado de los Estados Unidos. La "empresita" creció de manera asombrosa y así las cosas contó de inmediato con 350 exagentes de la Inteligencia nazi para que comenzaran a colaborar con Gehlen. Esos 350 agentes secretos, se transformaron en poco tiempo más en 4.000 efectivos encubiertos en su lucha contra el enemigo comunista. El grupo de Gehlen se hacía llamar los "Hombres-V" y eran los ojos y los oídos de la CIA en el escenario europeo de la Guerra Fría. Los "Hombres-V" luego pasaron a ser formalmente los cosnpícuos integrantes de la "Organización Gehlen". Corría el año 1952 y los "expertos" alemanes al servicio de la CIA evolucionaron amparados por tanta impunidad y (no sin algunas denuncias en su contra) llegando a ser conocidos luego como los "Bundesdeutscherjungend", un grupo de militantes de extrema derecha que, armados hasta los dientes por la OTAN (ni más ni menos) tenía como principal y casi excluyente misión asesinar a líderes de la izquierda europea.

Y finalmente llegó el "gran año" para el nazi Reinhard Gehlen: 1955. La nefasta "Organización Gehlen" fue transferida formalmente bajo el ala de la República Federal de Alemania, durante el gobierno del legendario Konrad Adenauer y de esa manera la Alemania Occidental (como ya se ha dicho: la continuadora real de la Alemania del Tercer Reich) oficializaba y "legalizaba" a la casi criminal organización liderada por el nazi. El 1° de abril de 1956 (a más de 10 años de la finalización de la segunda guerra mundial y sabiendo a las claras quién era quién...) se formó el BND ( Bundesnachrichtendienst), el Servicio de Inteligencia de Alemania Federal y el nazi no sólo fue parte importante y vital del mismo, sino que recibió el "premio" que le faltaba (con el amparo de los Aliados libertarios y de su amada Alemania que lo recompensaban...): Reinhard Gehlen se convertía sin más vueltas en el Presidente del BND. Poniéndolo blanco sobre negro. un nazi, empleado de la CIA, armado y entrenado por la OTAN y Presidente del Servicio de Inteligencia de la Alemania Federal...Bingo.
Como tantas otras veces ha sucedido, una vez que la presión (externa) se hacía insostenible, una vez que las apariencias comenzaban a importar y una vez que a los norteamericanos les dejó de resultar de utilidad, Reinhard Gehlen se vio forzado a renunciar a la presidencia del BND (sólo a renunciar y nunca llegando a ser juzgado por nada), cargo que ocupó sin interferencias ni inconvenientes hasta el año 1968. Murió tranquilamente en 1979 a los 77 años de edad. Como hemos dicho: una historia digna de un film que los norteamericanos nunca se atreverían a mostrar...



Bibliografía consultada:
- Peter Kross "Intelligence", Military Heritage, octubre de 2004. pp 26–30.
- E.H. Cookridge "Gehlen: Spy of the Century", 1971
- Burton Hersh "The Old Boys — The American Elite and the Origins of the CIA", 1992
- Heinz Hohne, Hermann Zolling "The General Was a Spy: The Truth About General Gehlen and His   Spy Ring", New York: Bantam Books, 1972.
- "Jagd Gruppen 101 A Clinical insight into West German Death Squad 1945–196"
- Mary Ellen Reese "Gehlen's Organisation"
- Tim Weiner "Legacy of Ashes: The History of the CIA". pp 10–190.
- Gehlen; spy of the century. Por E.H. Cookridge, 1971.
- "David Irving" The Memoirs of General Gehlen.
- La Organización Gehlen, Richard Gehlen, Presses de la Cité et Fayard, 1972.
- Relazione sulla vicenda « Gladio » presentatat dal Presidente del Consiglio dei Ministri (Andreotti) communicata alla Presidenza il 26 febbraio 1991, Senato della Repubblica, X Legislativa, Doc XXVII, n° 6.
- Informe de la Comisión de investigación Parlamentaria encargada de elucidar los hechos en gran parte acontecidos en el departamento militar federal, 1990.
- A. Müller, Gladio, Das Erbe des Kalten Kriesges, 1991 ; El caso Gladio, las redes secretas norteamericanas corazón del terrorismo en Europa, Jean-François Brozzu-Gentile, Albin Michel, 1994. - Ver también el remarcable documental de Allan Francovitch, Gladio, los que llevan el juego, Observer Film Company, 1992.
- John Loftus, The Belarus Secret, 1982. Versión francesa : Horrible secreto, cuando los norteamericanos reclutaban espías nazis. De Gehlen à Klaus Barbie. Plon, 1985.

- http://es.wikipedia.org/wiki/Reinhard_Gehlen


miércoles, 15 de mayo de 2013

Adolf Eichmann en Israel: la banalidad del mal y un final como cualquier otro...

 
Adolf Eichmann en Israel. (Foto: Revista "Life")


Para Adolf Eichmann, Obersturmbannführer de las sanguinarias y efectivas SS Nazis, los judíos eran simplemente una estadística. Este Teniente Coronel alemán tenía la (dudosa) cualidad de ser uno de los más efectivos a la hora de "cumplir" con esas estadísticas que se le pedían desde la plana mayor alemana durante los oscuros días de la Segunda Guerra Mundial. Eichmann "hacía bien los deberes", pero no sólo eso, sino que además fue uno de los arquitectos generadores del perfecto funcionamiento de la terrible maquinaria que hizo posible el Holocausto. Eichmann, mal que le haya pesado en algún momento decisivo y final de su lamentable vida, no sólo ha sido un eficaz ejecutor de las nefastas políticas de deportación y exterminio de millones de personas, sino que además disfrutó siendo uno de los más directos responsables por su concepción. Aportaba ideas, planificaba, proponía salvajada tras salvajada más allá de lo que le pedían. En eso fue uno de los "mejores".

Con la Guerra Mundial llegando a su fin (¿llegó?) los "inocentes" norteamericanos no advirtieron que Eichmann era en realidad uno de los criminales de guerra más peligrosos, un asesino serial que pretendió adquirir inmundos visos de legalidad, resguardándose en la insostenible y obscena "obediencia debida". Llegado el año 1946 escapó de la "custodia" (entre comillas...) del ejército de Estados Unidos y como quien no quiere la cosa, tras ocultarse (no sin protección aliada) en diferentes partes de Alemania, obtuvo un salvoconducto que le permitió escapar hacia Argentina, cosa que sucedió recién en 1950. Llegó desde Génova, Italia, con pasaporte provisto por la Cruz Roja Internacional (¿fue creada por un suizo, no?...) y así las cosas logró establecerse en Buenos Aires y ocuparse de varias cosas bajo el falso nombre de Ricardo Klement.
El 1° de mayo de 1960, tras largos años de incógnito y protección en Argentina, un comando israelí del Mossad comenzaba (por un lado) a violar la soberanía jurídica de Argentina y las normas internacionales y, de paso (por otro lado) comenzaba a cumplir con un acto de estricta justicia para muchos. Los "Nokmin" (Vengadores) israelíes comandados por Rafael Eitan finalmente lograron el cometido de capturar a uno de los nazis más buscados el 11 de mayo de 1960 en la localidad de San Fernando, Buenos Aires (Argentina). Lo demás es historia y tras un juicio con "veredicto cantado" Adolf Eichmann fue ahorcado en la prisión de Ramla, Jerusalen (Israel) durante la madrugada del 31 de mayo de 1962.

La historia lado B, que siempre la hay, nos muestra gracias a las sensacionales e impactantes fotografías de la Revista "Life" que todo el poder, toda la arrogancia, la altanería, la mentira, el crimer sistematizado y organizado, todo el salvajismo, la insensibilidad y las ansias de dominación eterna y total de otros tiempos, duraron lo que un suspiro dentro de una canasta... : la nada misma. Eichmann antes de sentir la soga al cuello, tuvo sin embargo tiempo para vomitarle al mundo unas cuantas palabras más. Dijo en aquella oprtunidad: "Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo."

Pero claro, antes había tenido que bajar la cabeza y calladito la boca, sumiso, fue un prisionero más. Lo mismo que le había exigido alguna vez a millones de víctimas. Eichmann, en esa cárcel, era casi una "estadística" más. Un de aquellas "estadísticas" que él, tan solícitamente, gustaba recopilar y engrosar...
Todo llega...

 Adolf Eichmann en la prisión de Ramla (Jerusalen). (Fotos: Revista "Life")



lunes, 25 de febrero de 2013

Novelesca búsqueda del oro nazi en un lago

Oro nazi.


Heridas que no cierran, cuentas que aún deben ser saldadas y la insistente búsqueda de un pasado que se resiste a quedar atrás. Te invito a leer el muy interesante artículo publicado el Domingo 24 de Febrero de 2013 en el Diario "La Nación" (Argentina), escrito por Laura Lucchini, sobre un nuevo intento en pos de encontrar parte del tesoro nazi mal habido durante la Segunda Guerra Mundial por el infame Hermann Goering, Jefe supremo de la Luftwaffe. El artículo completo a continuación:


Novelesca búsqueda del oro nazi en un lago
Con un costoso equipo, un historiador israelí trata de dar con la fortuna de Hermann Göring
Por Laura Lucchini  | Para LA NACION

BERLÍN.- Esta historia tiene los elementos para una novela.
Está protagonizada por un malvado sin escrúpulos, el lugarteniente de Adolf Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe, Hermann Göring. Incluye un tesoro desaparecido, 18 cajas de madera llenas de lingotes de oro y platino, y una circunstancia dramática: la fortuna fue robada en territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. Por último, está el personaje de un periodista e historiador decidido a cerrar cuentas con el pasado. Se trata, sin embargo, de los elementos de una noticia real, que se impuso esta semana en las crónicas alemanas. El historiador israelí Yaron Svoray anunció, a través de medios alemanes, que empezará una búsqueda "seria" del mítico tesoro del Stolpsee, un lago ubicado unos 80 kilómetros al norte de Berlín. Aun así, intentos previos fracasados y escasas evidencias históricas ponen en duda su real posibilidad de éxito. Con un equipo internacional de buceadores que cuentan con modernos escáneres submarinos valuados en 50.000 euros, el periodista buscará sacar a la luz, en un lago de unos 13 metros de profundidad, la fortuna que Hermann Göring ocultó, según la leyenda, poco antes de la entrada del Ejército Rojo en Berlín en 1945. Todo lo que encuentre será devuelto al gobierno alemán. "Lo que me interesa no es el dinero, sino los hombres a los que perteneció, y que al final encuentren algo de justicia", dijo al diario sensacionalista Bild.

Lago Stolpsee, a 80 kilómetros norte de Berlín (Alemania).



También le preocupa hacer justicia para los trabajadores forzosos que fueron obligados a cargar las 18 cajas para hundirlas en el lago; inmediatamente después fueron ejecutados en el mismo lugar por parte de las SS, según reza la leyenda. Thomas Kersting, director de la Oficina Regional para el Cuidado de Monumentos, dijo que "se trata de una expedición de interés histórico". La historia del tesoro desaparecido de Stolpsee se inserta en una tradición de narraciones aventureras de los últimos días del régimen nazi. Muchos jefes nazis, y Göring antes que todos, acumularon antes y durante la Segunda Guerra Mundial enormes fortunas. A menudo eran bienes robados en los territorios ocupados. Se sabe que Göring ocultó un botín en su célebre residencia de Carinhall. Según reconstrucciones del periodista e historiador Sven Felix Kellerhoff, escondió allí 1375 cuadros, 250 esculturas y 168 tapices. Otras versiones añaden además centenares de lingotes de oro secuestrados del Banco Nacional Polaco durante la invasión de 1939. Cuando el Ejército Rojo entró en Berlín, Göring dio la orden de vaciar su residencia de los botines de guerra. Buena parte de su fortuna fue recuperada; sin embargo, las circunstancias ofrecieron terreno fértil para todo tipo de leyenda.

Yaron Svoray, de 59 años es hijo de sobrevivientes del Holocausto. Fue policía y detective antes de comenzar a dedicarse a la historia del siglo XX y en particular a la búsqueda de los tesoros de los nazis. Su descubrimiento de diamantes perdidos en los primeros meses de 1945 cerca de Estrasburgo se convirtió en un documental - Blood from a Stone - y le dio cierta fama.

Hermann Goering detenido por los aliados. 22 de Junio de 1945.


Como periodista se dio a conocer por su infiltración durante seis meses en la escena neonazi alemana. Aun así, muchos creen que esta vez Svoray no tendrá éxito. En particular, el diario Die Welt desmontó, en un artículo muy crítico del propio Kellerhoff, la teoría del hundimiento. Argumentó que no hay evidencias de la existencia de las cajas de lingotes y que el lago se encuentra a 40 kilómetros de la residencia de Carinhall, es decir, mucho más lejos de otros lagos que Göring podría haber usado. Según el diario conservador, hay literalmente centenares de historias parecidas en todos los lagos y colinas de la Alemania que fue teatro de la Segunda Guerra Mundial. "De éstas, sólo dos se confirmaron hasta ahora verdaderas": una sería la del tesoro de la Catedral de Quedlinburg, que fue encontrado en las colinas de la ciudad de Altenburg. Otra, la del depósito del Banco del Reich, hallado en la mina de sal de Merkers, en Turingia.


Nota original:
http://www.lanacion.com.ar/1557452-novelesca-busqueda-del-oro-nazi-en-un-lago
Publicado en el Diario "La Nación" en sus versiones impresa y digital. Domingo 24 de Febrero de 2013.

viernes, 4 de enero de 2013

Una muestra de la protección que Francisco Franco le daba a los nazis: la historia de Leon Degrelle

Leon Degrelle junto a Hitler (izq.) y en España luciendo "orgulloso" su uniforme nazi (der.)


En este post he decidido compartir un texto escrito magistralmente por José Manuel García Bautista como fruto de una exhaustiva investigación que publicó en "Secretos Nazis: los documentos desclasificados". Mucho se ha dicho y escrito sobre la protección de la que se han beneficiado tantísimos criminales de guerra, entre ellos muchos nazis por supuesto, a lo largo de los años y al amparo de "colaboradores inesperados" por muchos. También es mucho lo que se niega y con ésto, una vez más, no hay peor ciego que quien no quiere ver...Son innumerables las pruebas de la ayuda que los nazis recibieron para llegar "sanos y salvos" a Sudamérica (a pesar de la intentona negativa de tantos...), pero esos no han sido los únicos casos. Europa hizo lo suyo y regímenes simpatizantes con el nazismo, como el de Francisco Franco en España, han ido al frente en estas cuestiones y por varios motivos. A continuación transcribo un completo  informe realizado por el autor anteriormente nombrado sobre la historia del nazi León Degrelle, quien vivió lo más campante en la España franquista (y no sólo la franquista ya que murió pácidamente en Málaga el 31 de Marzo de 1994 a los 87 años de edad...) que sirve como una muy pequeña muestra de la descomunal ayuda, colaboración y protección que tuvieron los nazis (también) en España durante tanto tiempo.


La historia de León Degrelle no deja de ser paradójica y muy vinculada a  este Sevilla secreta nuestra. León Dregelle nació en Bélgica, en Bouillon el 15 de Junio de 1906, de él decía Hitler que: “si tuviera un hijo que gustaría que fuera como Degrelle”.  Al iniciarse el conflicto mundial en 1939 se alinea al lado del rey Leopoldo III, por su posición de neutralidad, pero cuando Alemania invade Bélgica el 10 de Mayo de 1940 y el partido Rexista es dividido por la resistencia a los nazis el idealista Degrelle es trasladado a Francia al campo de concentrarion de Vernet, no se sabe si por los horrores de la guerra o por iniciativa propia se produce una metamorfosis en León Dregelle y pronto comenzaría a publicar en el periódico colaboracionista “Le Pays Réel” . El 1 de Enero de 1941 une al movimiento rexista con el nacionalsocialismo y el fascismo, días después confiesa su admiración por la figura de Adolf Hitler: ”el hombre más grande de nuestra época” (León Degrelle). Funda la denominada Legión Valonia, que fue una suerte de División Azul a lo belga, para combatir junto a los nazis en la Unión Soviética, mil belgas que no corrieron demasiada suerte... Los supervivientes fueron integrados dentro de las Waffen-SS y Degrelle pasó de cabo en un inicio a teniente en Mayo de 1942 atendiendo a sus méritos en el combate y ser distinguido con la Cruz de Hierro, la más alta condecoración alemana concedida. Su unidad se convirtió en Brigada y él ascendido al grado de mayor y ser sucesivamente condecorado por su valor en el frente. La Legión Valonia fue transformada en la 28º División de Infantería de las Waffen-SS. En 1944 Degrelle fue condecorado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro y en Agosto del mismo año la Cruz de Caballero con Hojas de Roble, una distinción concedida sólo a 883 militares en toda la guerra.
La carrera militar de León Degrelle parecía meteórica y en Octubre de ese mismo año sería condecorado con la Cruz Alemana de Oro.

Leon Degrelle junto a Joachim Von Ribbentrop, Ministro de Asuntos Exteriores de la Alemania nazi (izq.) 
y en diferentes actos nazis (der.)


En 1945 las fuerzas de este belga nazi lucharían en la Batalla de las Ardenas y el 2 de Mayo de ese mismo año un depuesto Himmler nombra a León Degrelle general de las SS. Las rendiciones y derrotas del ejército alemán obligan a huir a Degrelle primero a Copenhague (Dinamarca) y posteriormente a Oslo (Noruega). Así pues el belga decide tomar un Heinkel cedido por Albert Speer (Ministro de Armamento y de Guerra de Hitler) que lo lleve a un país neutral amparado por un régimen fascista del que recibiera protección, ese país era España. Y así vuela hacia España con el objetivo de encontrar asilo al cobijo de Franco, la fortuna no se alía en esta ocasión con Degrelle, ¿o si?, y su avión se estrella en la bahía de San Sebastián... Cuando los aliados tienen noticias, por sus redes de espías, que el general nazi está en España solicita su repatriación para ser juzgado junto con Pierre Laval (colaborador en la Gestapo en Francia bajo el gobierno de Vichy y jefe de la “Milice” francesa). La presión internacional sobre el gobierno de España era asfixiante, en un primer momento con la entrega de Laval se suaviza la tensión diplomática del momento,  sin embargo Franco se escuda en la ley de amparo con Degrelle y las heridas sufridas en el accidente aéreo para no entregarlo. No obstante y “in absentia” es juzgado declarándosele culpable de los cargos de colaboracionismo con los nazis y traición. La condena era a muerte.

El "accidente" del Heinkel de Leon Degrelle en la Bahía de San Sebastián (España, 1945).


Quizás por amistad o por una deuda con Hitler el gobierno español no parecía dispuesto a entregar al fugitivo, fueron años de disputas entre los cuerpos diplomáticos de España y de aquellos que reclamaban su repatriación cuando finalmente se le concede  la nacionalidad española y el pasaporte español con el nombre de José León Ramírez Reina, constructor, y para Falange Española uno de sus valedores así como uno de los más activos empresarios al servicio del gobierno. Todos esos años estuvo viviendo como un ciudadano español más bajo la protección de José Finat y Escrivá de Romaní, embajador de España en Alemania entre 1940 y 1942 así como Director General de Seguridad del gobierno español. Con tal aval... ¿cómo no iba vivir tranquilo León Degrelle en España?

¿Y donde podía vivir apaciblemente León Degrelle en España donde pasar inadvertido?
Pues en Sevilla, en su Sierra Norte, en una pequeña localidad llamada Constantina distante de la capital hispalense unos 86 kilómetros. Allí Degrelle era conocido como “Don Juan de La Carlina”, vivía bajo el nombre de Juan Sanchis siendo “propietario” de la “La Carlina” Manuel Amaya Ávila. Aquí el fundador del partido Rexista belga construye el denominado “Castillo Blanco” en su finca “La Carlina”, una maravilla arquitectónica donde gustaba pasar horas leyendo y escribiendo sus manifiestos. Persona de pocos amigos, y esos pocos afines ideológicamente, ocultaba perfectamente su identidad  aunque no su ideología a la vez que su figura siempre estuvo acompañada de leyendas sobre sus negocios o el destino de una parte de los tesoros alemanes productodel saqueo...

Leon Degrelle y su impresionante "Castillo Blanco" en Constantina, España.


Celebraba suntuosas fiestas en su palacete, Francisco García recuerda de aquella época:
“Eran grandes fiestas, y el palacio eran precioso, costeado y mucho... Decían que tenía incluso algunas salidas de escape en forma de pasadizos cuya idea le venía de la relación que tuvo don Juan con Himmler quién poseía un castillo en Alemania (se refiere al castillo de Welwelsburg, en Westfalia, santuario del nazismo) también con pasadizos de escape. Eran años donde era complicado vestir de esmoquin y sin embargo allí todo el mundo estaba de rigurosa etiqueta. Nosotros asistíamos con mi tío y padrino, Rafael Hazañas, hijo de Joaquín Hazañas y de la Rúa (Catedrático de Filosofía e Historia de la Universidad de Sevilla), además la familia poseía una finca cerca de “La Carlina”, se llamaba “Los Guaperales” en la linde de Guadalimar  donde está la Cruz. Aquella fue una época dura que desde luego en don Juan no se notaba, le gustaba rodearse de pocos pero de buenos amigos. Entre ellos mi padrino Rafael y el odontólogo del pueblo, don Servando Balaguer”.
Salvadora Bautista (nótese los apellidos de estos dos testimonios con los de uno de los autores de este libro) era una joven que por aquel entonces (años '50) trabajaba al servicio del prestigioso odontólogo local: “don Servando era muy agradable y nos quería mucho, recuerdo que en las fiestas que organizaba don Juan me decía: “Salvita tómate una copita de vino”. Era muy cariñoso. Don Juan era un hombre serio que difícilmente esbozaba una sonrisa pero que sin embargo estaba siempre rodeado de jefes de la Falange con sus uniformes y otras personalidades del régimen, era difícil verlo pero lucía en las grandes ocasiones una condecoración alemana que despertaba la admiración de todos (se trataba de la Cruz de Hierro). Las fiestas eran impresionantes y no le gustaba que faltara de nada y tampoco trataba al servicio de don Servando como a un servicio normal, nos trataba quizás con más afabilidad. Uno de los momentos más álgidos de aquella relación entre don Juan (Degrelle) y don Servando fue el motivo de casamiento de Ana en la década de los '60 si no recuerdo mal, la hija de don Juan y el hijo de don Servando, Juan Servando Balaguer Parreño, con lo que ambas familias quedaban emparentadas. Se casaron en la iglesia de La Concepción y el convite se celebró en “La Carlina”, luego el matrimonio se fue a vivir a Madrid, luego también casó a Godlieve, su otra hija”. En aquella primera boda las banderas con la esvástica ondearon al viento sevillano...
León Degrelle también vivió malos momentos en tierras sevillanas al vivir la muerte de su hijo en un accidente de motocicleta siendo enterrado en el panteón familia de Constantina. En la comarca de la Sierra Norte estableció amistad con una familia belga afincada en Lora del Río (Sevilla) que poseían una finca llamada “Molino Azul”. Además de escribir Degrelle dedicó un tiempo a la arqueología investigando los yacimientos calcolíticos de la Cueva de la Sima, estableciendo el periodo de ocupación prehistórico en la Sierra Morena hacía más de 45.000 años. Algunos lo tachan de expoliador y otros de estudioso, lo cierto es que bajo su supervisión se descubrieron ajuares funerarios , útiles y huesos humanos. Para unos dio cultura al pueblo y a la comarca y para otros no dejaba de ser un nazi huido de la justicia amparado por el régimen que gobernaba la España de la época.

Fotos de Leon Degrelle durante su plácida y protegida vida en España. Carta que le envió y dedicó a Hitler.


Degrelle se encontraba seguro y llega a escribir: “... Cuando ellos creían que estaban a punto de ganar la partida, cuando ya las líneas telefónicas de mi propiedad de Constantina la habían cortado los comunistas y todos los perros de la vecindad habían sido envenenados para que no hubiera señal de alerta, cuando mis raptores llegaron a la fase final, ¡catapún!, la policía española se les echó en lo alto. Una última tentativa de secuestro fue perpetrado por barbouzes del general De Gaulle. Los secuestradores del general no tuvieron más suerte que sus predecesores belgas o israelíes... Fueron detenidos por la policía española junto a la misma valla de mi propiedad”.



Extraído de: "Secretos Nazis: los documentos desclasificados"
Copyright: José Manuel García Bautista
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