Mostrando entradas con la etiqueta Juan Domingo Perón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Domingo Perón. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2018

Juan José Valle: el ícono de la "resistencia peronista" al que poco le importaba Perón...

 General Juan José Valle, el ícono de la Resistencia Peronista al que poco le importaba Perón...


Cuando todavía se escuchaba el eco de los feroces bombaredos a la Plaza de Mayo del 16 de Junio de 1955, cuando aún no se había terminado de secar la sangre derramada entre argentinos durante aquella fatídica jornada que dejó un luctuoso saldo de unos 200 muertos, cuando aún se levantaban los escombros de las calles y se apagaba el fuego en las Iglesias incendiadas, ya asomaban aquellos que no habían acusado recibo de los golpes propinados y que, lejos de escarmentar, planificaban los siguientes movimientos. Cuando el ruído de las botas retumbaba en los pasillos de la Casa Rosada, un Juan Domingo Perón acorralado y sin plan B para afrontar el vendaval que se venía, encomendó al General Juan José Valle la complicada tarea de negociar con los golpistas de la mal llamada "Revolución Libertadora" para que las consecuencias (para Perón) fueran lo más livianas posibles. 

Aquel "soldado" que al redactar las proclamas de la logia fascista G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) se despachaba diciendo que un gobierno era cosa de militares y que los civiles no estaban preparados para tales responsabilidades, aquel militar que tras los bombardeos rebeldes y criminales a Plaza de Mayo ordenó a la población civil que se retire y que deje pelear a los militares (que para eso estaban) se "olvidó" de luchar y mandó a unos cuantos subordinados (sin muchas convicciones de defenderlo) a pactar con el "enemigo". Eso mismo habían traído a la Argentina: una guerra. 

El 16 de Septiembre de 1955 cuando Perón envió a pactar a Valle con la vanguardia de la sublevación comandada por el General Eduardo Lonardi, se daba inicio no sólo a una nueva (y también lamentable) era en la Argentina. Valle, lejos de lo que podía llegar a pensar Perón, dio por sentado algo: según su particular manera de leer aquella situación, Perón estaba entregando el poder y entonces en lugar de "negociar" (vaya uno a saber qué cosa) con el enemigo, hizo saber que Perón se había rendido incondicionalmente. Dicho de otra forma: Valle se acababa de transformar de buenas a primeras en el máximo traidor de la causa peronista y su líder.

Luego, inmediatamente, la llegada de Lonardi al poder como primer presidente de la "Revolución Libertadora" y sin respiro una patada en su propio trasero tras haber deslizado públicamente que en la Argentina de entonces no habría "ni vencedores ni vencidos". Los más radicales militares que lo secundaban entendieron aquellas palabras como un débil gesto de comprensión y un vano e inútil intento de acercamiento y apaciguamiento entre argentinos y, por supuesto, no lo podían permitir. Tras el patadón a Lonardi, llegó de facto a la presidencia el General Pedro Eugenio Aramburu y entonces sí, la sangre llegaría al río y los peronistas sentirían el escarmiento...

Se prohibieron los símbolos peronistas y se declaró ilegal el movimiento fundado por el huidizo Perón, que en ese momento estaba exiliado escapado (los soldados no se exilian, huyen) hacia el Paraguay y el Peronismo desaparecía del mapa. Valle fue pasado a retiro y encarcelado junto a otros camaradas. Su detención se pasó luego a arresto domiciliario desde donde el 7 de Marzo de 1956 logró escapar extrañamente para planificar una nueva intentona "golpista contra los golpistas".
El golpe se daría el 9 de Junio de 1956 y tras una serie de copamientos y movimientos bastante ajustados, Valle leería su proclama en las radios, tras tomar diferentes emisoras radiales.
La proclama del General Juan José Valle decía lo siguiente:

Al pueblo de la Nación

Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes.

Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven-, declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.

Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente…

¡Viva la patria!

Movimiento de Recuperación Nacional
General de División Juan José Valle
General de División Raúl Tanco
Buenos Aires, 9 de junio de 1956.

Todo indica que Valle "se había olvidado" del Peronismo y de Perón. No había en su proclama ni una sola referencia al líder del Movimiento y mucho menos al Partido Peronista. Valle se autoproclamaba cabecilla del Movimiento de Recuperación Nacional. 
Por diferentes motivos, el golpe ideado por Valle fracasó y, el icónico General símbolo fraudulento de la resistencia peronista, traicionó una vez más. Anteriormente a Perón y en esta oportunidad a sus compañeros sublevados. Muchos militares fueron encarcelados por la mano dura de las fuerzas que respondían a Aramburu y a partir de entonces Valle "se mandó a guardar", desapareciendo de la escena mientras comenzaba la larga lista de fusilamientos. Aramburu se cargó más de una veintena de militares a quienes pasó por las armas en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires y en algunos destacamentos del Ejército, pero para Valle eso no significaba nada y seguía prófugo... Así demostraba sus convicciones, su sentido del compañerismo y su lealtad.
Sea como sea, el gobierno de Aramburu le hizo saber que los fusilamientos se detendrían una vez que Valle deje de profugarse y entonces Aramburu (que viajaba a Rosario) dejó firmados los decretos 10.362 y 10.363 por medio de los cuales autorizaba la Ley Marcial (en el primero de los decretos) y su efectiva implementación sin miramientos (en el segundo decreto). La suerte de Valle estaba sellada...

Valle hizo lo mínimo que podía hacer (entregarse) y fue nuevamente encarcelado. Tras un frío anuncio a su familia advirtiéndoles que sería ejecutado y pasaran a despedirse en la prisión, las balas pegaron en su pecho el 12 de Junio de 1956. Desde entonces la Resistencia Peronista enarboló la bandera de Valle, adoptándolo como su más indiscutido emblema, pero... muy lejos de allí Juan Domingo Perón le enviaba una carta a John William Cooke en la que le dejaba muy en claro su postura frente a aquel Valle (sin más vueltas) traidor. 

Decía Perón de puño y letra:

"Esos mismos militares que hoy se sienten azotados por la injusticia y la arbitrariedad de la canallada dictatorial, no tenían la misma decisión el 16 de Septiembre de 1955, cuando los ví titubear ante toda orden y toda medida de represión a sus camaradas que hoy los pasan por las armas. Si ellos  hacen ahora algo es porque están enconados con sus excamaradas que los expulsaron del Ejército, cosa que ellos no esperaban. Si yo no me  hubiera dado cuenta de la traición, y hubiera permanecido en Buenos Aires, ellos mismos me habrían asesinado, aunque sólo fuera para hacer mérito con los vencedores".

Pero claro, esta carta nunca fue considerada por las siguientes generaciones peronistas y Valle fue elevado a los altares de la lealtad eterna al líder del Justicialismo como mártir y emblema de la resistencia, aunque fuera el mismísimo Perón quien opinara todo lo contrario...







martes, 20 de marzo de 2018

La misión de Osmar Hellmuth, Perón y los nazis


El gobierno argentino desea saber si Alemania y Japón están preparados para defender con la presencia de U-Boots las costas de Argentina y Chile. (…) Como demostración de la sinceridad con la que se maneja el gobierno argentino, se ha comprometido ante nosotros a tomar medidas represivas únicamente contra agentes de los Aliados”.

Comunicación de Hans Harnisch, agente de la Abwehr en Argentina, 
a Adolf Hitler y Joachim von Ribbentrop. Julio de 1943 
“Consultation among the american Republics with respect to the Argentine situation”
Memorandum of the United States Government Washington, D.C. – Publicado en Febrero de 1946.

Osmar Hellmuth, Siegfried Johannes Becker, Juan Domingo Perón y Walter Schellenberg.


Juan Domingo Perón y la misión secreta para que uno de sus enviados parlamentara en persona con Adolf Hitler.

En enero de 1943 el coronel Juan Domingo Perón sacó provecho de la inesperada muerte del General Agustín P. Justo neutralizando el accionar de oficiales proaliados del Ejército, movida con la que también desalentó un posible foco opositor en ámbitos castrenses que podrían obstruír su camino hacia el poder.
A ese estado de cosas se sumó el inoportuno pedido de renuncia que el presidente Castillo le cursó previamente al Ministro de Guerra Pedro Ramírez, quien se perfilaba como firme candidato de la Unión Cívica Radical de cara a las próximas elecciones que pronto se iban a celebrar, además de ser uno de los hombres fuertes del GOU.
Apremiados por las circunstancias, alemanes y argentinos advirtieron entonces que había llegado la hora de tomar definitivamente el control y colocaron de facto al General Arturo Franklin Rawson en la presidencia de la Nación el 4 de junio de 1943. Según los golpistas, la aparente ventaja que tenía esa movida se sostenía en las gestiones llevadas adelante por el propio Rawson tratando de plegar a la (tradicionalmente proaliada) Marina Argentina al bando “neutralista” del GOU.
Pero si el golpe tuvo un marcado perfil antialiado y conservador, Rawson sin embargo cometió un grave error desde el inicio mismo; ya que desconociendo el terreno por el que transitaba propuso a varios aliadófilos para sus más importantes ministerios. Farrell y Perón estaban en completo desacuerdo con los nombramientos por lo que luego de tres días de inconsistente gestión enviaron un emisario para obligarlo a renunciar sin darle siquiera la más mínima opción. El General Pedro Ramírez formó nuevo gobierno con gente de su confianza, entre ellos el General Edelmiro Farrell como Ministro de Guerra y el Coronel Juan Domingo Perón como su secretario. La oficialidad filonazi finalmente había llegado al poder. (…)

(...) Pero pese a que los lazos entre Alemania y la Argentina parecían ser muy fuertes, nada pudo evitar que las negociaciones para conseguir armamento de los nazis llegaran a un abrupto final (…)

(…) Dada la complicada coyuntura, el presidente Pedro Ramírez informó al embajador alemán sobre su firme decisión de retomar las negociaciones interrumpidas, proponiendo designar como nexo entre las partes al Coronel Servando Santillana (Agregado Militar en la embajada argentina en Berlín) quien ya coordinaba el envío de fondos nazis hacia la Argentina abusando de la inmunidad que le confería su fuero diplomático. Sin embargo, el gobierno argentino abrió de manera incomprensible una vía paralela de negociación a través de Hans Harnisch (agente de la Abwehr y gerente de la firma “Boker & Cía.”), un personaje que tenía entre sus amistades al Almirante Mario Fincati, el Capitán Eduardo A. Aumann y también a Perón, resultando invalorable su experiencia junto a Siegfried Johannes Becker en el Sicherheitsdienst (SD o Servicio de Seguridad), de quien hablaremos a continuación.
Pero Harnisch no estaba solo y contaba con un inesperado colaborador: su nombre era Osmar Alberto Hellmuth. (…)

(…) Hellmuth coordinó una reunión entre Harnisch y el Coronel Enrique P. González (vocero del Presidente Ramírez) a mediados de 1943 con el objetivo de reinicar las negociaciones previamente interrumpidas y conseguir un salvoconducto que liberara un buque retenido en Gotemburgo (cuyo dueño era Aristóteles Onassis que ya tenía nacionalidad argentina), en el cual podrían transportarse las armas en una hábil maniobra difícil de advertir.
El gobierno de Hitler fue informado del encuentro a través de un radiograma en donde se dijo que “…el gobierno argentino cree que la guerra con otros países americanos sería inevitable si no se apega a los acuerdos alcanzados tras la Conferencia de Rio de Janeiro de 1942. El eventual enfrentamiento armado con un Brasil mejor equipado, no tendría posibilidades de éxito de no contarse con el apoyo político, económico y militar de las potencias del Eje. El gobierno argentino desea saber si Alemania y Japón están preparados para defender con la presencia de U-Boots las costas de Argentina y Chile, como así también para la provisión de artillería antiaérea costera, municiones, gasolina, licencias para fabricar elementos indispensables para el esfuerzo bélico y las fórmulas para la manufactura de diferentes materiales también útiles en la guerra. Como demostración de la sinceridad con la que se maneja el gobierno argentino, se ha comprometido ante nosotros a tomar medidas represivas únicamente contra agentes de los Aliados” (1) 
Luego Ramírez mejoró la oferta de alineamiento autorizando a Harnisch a revelar la idea de Perón sobre la conformación de un bloque antinorteamericano continental en coincidencia con el inicio de tratativas paralelas entre el gobierno y los alemanes, de las que participaron el General Alberto Gilbert (Ministro del Interior), Edelmiro Farrell (Ministro de Guerra), Erich Otto Meynen (representante diplomático de Alemania) y el General Fiedrich Wolf  (Agregado Militar en reemplazo del “expulsado” Niebhur), quienes estuvieron de acuerdo en enviar otro emisario a Europa para acordar los detalles finos del plan.

Nota de Siegfried Johannes Becker a Walter Schellenberg en la cual Perón le informa sobre 
la detención de Hellmuth. 12 de noviembre de 1943. (Foto: N.A.R.A.)


El carácter paralelo de las negociaciones y el desconocimiento absoluto de los diplomáticos alemanes sobre los roles de Harnisch y Hellmuth tendrían indeseadas consecuencias poco después, como se verá.
En septiembre de 1943 Hellmuth fue informado de su inminente viaje a Europa esgrimiendo como cubierta su asignación en Barcelona al puesto de Cónsul Auxiliar, tras lo cual fue presentado ante el mencionado Becker quien le informó que su primer contacto en el Viejo Continente sería Walter Schellenberg, Jefe del servicio de información y contraespionaje alemán.
Luego Schellenberg llevaría a Hellmuth ante Himmler y Hitler para informarles en nombre de Perón que la Argentina no rompería relaciones con Alemania de no mediar una insostenible presión de los Aliados, tras lo cual la ruptura llegaría de manera ficticia como pantalla ante la opinión pública internacional.
Cuando la embajada alemana supo de la participación de Harnisch, el escarmiento empezó a tronar. Ludwig Freude se opuso al nombramiento de Hellmuth proponiendo a cambio que la misión fuera asignada al Coronel Carlos Vélez (Agregado Militar en la embajada argentina en España), pese a lo cual el gobierno argentino hizo oídos sordos habilitando a Hellmuth sin advertir que ponían en completo peligro el éxito de la operación. Cuando la orden de posponer la salida de Hellmuth llegó a Buenos Aires desde Berlín, éste ya se había embarcado en su peligrosa misión. (…)

(…) Gracias a informes pasados por los delatores, Hellmuth fue detenido en la isla caribeña de Trinidad por los ingleses (informados por la inteligencia estadounidense desde Buenos Aires) en la madrugada del 29 al 30 de octubre de 1943, siendo trasladado a una prisión en Inglaterra en noviembre donde se vio irremediablemente obligado a confesar.
Entre sus pertenencias, una extraña nota iba a complicarlo aún más: la palabra “baker” (panadero) escrita al final de la misma fue relacionada por los interrogadores británicos con un intento de disimular el apellido de Siegfried Johannes Becker, el jefe del SD en Buenos Aires y cerebro junto a al coronel Juan Domingo Perón del arriesgado plan de los militares filo nazis argentinos para que su enviado mantuviera una entrevista porivada con Adolf Hitler.
La misión de Hellmuth implicó -por otra parte- una abierta violación de la Argentina a su compromiso previo de mantener una política neutral durante la Segunda Guerra Mundial, en consecuencia nuevos inconvenientes no demoraron en llegar. Tal como informó la inteligencia norteamericana, todo se trataba de “un plan premeditado de los gobiernos del Eje para tomar el territorio de la República Argentina como centro de sus actividades ilícitas”. (2) 



Tomado de "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" 
(Marcelo García - Sudamericana - 2017)




(1) Blue book on Argentina - Consultation among the american Republics with respect to the Argentine situation – Memorandum of the United States Government – Washington, D.C. – Febrero de 1946.
(2) “La Argentina ante el Libro Azul” - Argentina. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto - Dirección de información al exterior, 1946.

viernes, 27 de octubre de 2017

El viejo hotel abandonado y una curiosa leyenda sobre Perón


Durante décadas, la relación de Juan Domingo Perón con los alemanes -muy en especial, los nazis- ha sido un tema tabú. Insistentemente negado por sus propios seguidores y la historia oficial, sin embargo, hay sobrada documentación que demuestra que los lazos entre el militar que llegó a ser tres veces Presidente de la Argentina y los nacionalsocialistas establecidos en el país, han sido más fuertes de lo que muchos pudieron llegar a pensar. Hasta que llegó la traición. 
En mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017), hablo sobre este tema tan sensible para muchos argentinos, basando la información en papers desclasificados de diferentes fuentes y orígenes. En este artículo, en cambio, cuento sobre un curioso testimonio verbal conseguido en el mismísimo lugar al que fue asignado Perón tras su regreso de Europa en 1940.


Llegando a las ruinas del "Hotel Termas El Sosneado".


Hace algunos años mientras visitaba la bella provincia de Mendoza, en la zona de Cuyo en Argentina, creí que valdría la pena recorrer el impresionante valle de El Sosneado. Nunca antes había estado allí y tras contactar con vaqueanos que conocían el mejor modo de transitar los complicados caminos de ripio y pedreguyo, luego de unas horas de largo e interesante viaje nos fuimos adentrando en un paisaje que parecía ser de otro planeta.
Los golpes de las enormes piedras a la vera del camino se hacían sentir en el piso de la vieja 4x4 Land Rover alquilada para llegar hasta allí, confirmando que hasta ese lugar no podía acceder cualquiera, de cualquier modo, circulando por serpenteantes caminos no exentos de algún peligro. Las horas de viaje se acortaron dramáticamente ante la belleza del entorno y casi hacia el final de la jornada comenzamos a divisar la derruída silueta de una extraña construcción en la lejanía.
Cuando nuestra 4x4 se fue acercando pudimos ver los fantasmales restos de un viejo hotel que casi invadía la ruta. Una hermosa construcción de piedra lugareña, de tres plantas, escaleras que antaño lucirían majestuosas, termas naturales y los techos derrumbados eran los mudos testigos de otros tiempos, de días dorados en un paraje al que no muchos se atreverían a llegar.


"El Hotel de los alemanes y Perón", según la leyenda local, en el valle de El Sosneado.


Levantado a orillas del río Atuel, en el Departamento mendocino de San Rafael, el "Hotel Termas El Sosneado" había sido construído durante el año 1938 por la Compañía de Hoteles Sud Sudamericanos Ltda. - una subsidiaria de la empresa ferroviaria B.A.P.- e inaugurado en diciembre de aquel mismo año, contando con la presencia -inusual en tan remotos parajes- de muchas personalidades internacionales de entonces.
La extraña y particular  vida del hotel de El Sosneado culminó súbitamente en 1953, cuando por razones desconocidas, sus puertas cerraron definitivamente y muchos de los secretos de tantas historias interesantes durmieron para siempre en la soledad de alguna de sus habitaciones. Pero como tantas veces sucede, alguno de esos secretos indescifrables, encriptados en la soledad del lugar, salieron a la luz y durante aquella jornada de asombroso recorrido por un valle excepcional, pude finalmente enterarme de qué se trataba, por casualidad.

Parte de la fachada del Hotel.

 El viejo Hotel en la inmensidad del Valle de El Sosneado, circa 1938.


Frente a la destruída construcción, el chofer soltó su mano derecha del volante y como quien no quiere la cosa, señalando al hotel lanzó un comentario que no caería en saco roto:
"Acá es donde los alemanes le pagaban a Perón" - dijo como sin querer decirlo, al pasar, casi como se estuviera simplemente recordando las actividades habituales de viejos buenos vecinos del lugar.

Pocos metros más recorrimos de aquel pedregoso camino y cuando la 4x4 Land Rover se detuvo a un costado, una vez que el gentil conductor lograba "estirar" las entumecidas piernas, me acerqué para saber más...
"Hombre, ¿cómo es eso de que aquí le pagaban los alemanes a Perón?" - le dije.
"Y sí... cuando Perón volvió de Europa, mientras estaba destinado al regimiento de montaña en Mendoza, lo traían acá y le daban lo suyo" - sentenció sin anestecia el vaqueano, sin dudar.
"Eso es lo que siempre se supo por aquí" - remató con total seguridad.


Atravesando el valle hacia "el Hotel de los alemanes y Perón".

Las termas naturales del Hotel en El Sosneado.


La historia de Juan Domingo Perón, su más que notoria simpatía filo nazi y la afirmación de su ideario tras su regreso de Europa en 1940, es bien conocida. Tampoco es un secreto que una vez instalado en Mendoza, supo rodearse de instructores "alemanes" -traídos y recomendados por él mismo- y que la inteligencia clandestina nazi, bien organizada en la Argentina de entonces, lo había contactado con el legendario nazi Ludwig Freude, el representante de Hitler en Sudamérica, según profusa documentación. Todo era historia, más o menos conocida, pero historia al fin.
Sin embargo, una cosa me llamó poderosamente la atención aquella tarde en El Sosneado, mientras yo apoyaba la bota en el costado del neumático de la 4x4 y oteaba a la lejanía la belleza incomparable e imponente del lugar.

Juan Domingo Perón en Mendoza.


Para ese hombre, descendiente de viejos vecinos de la zona, inocente y ajeno de todas las conspiraciones y maquinaciones de la historia, aquel "secreto a voces" de los alemanes que le pagaban a Perón en el hotel, no era novedad, ni llamaba la atención para un indiferente habitante de la zona. No había por qué no decirlo, según su modo de ver.
Para mí, en cambio, aquel comentario dicho al pasar, era casi una confirmación, un relato desinteresado que se había transmitido de boca en boca durante más de 70 años, una espeluznante historia lado B, con inusitadas e insospechadas consecuencias que llegan, incluso, hasta nuestros días.


Marcelo García
Historias Lado B

Podés encontrar más sobre esta historia en:
"La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link:
http://www.megustaleer.com.ar/libro/la-agente-nazi-eva-peron-y-el-tesoro-de-hitler/AR18875

Fotografías (excepto la de 1938): Marcelo García / Historias Lado B



lunes, 16 de octubre de 2017

Las mentiras del 17 de octubre

“Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos”.
Artículo de Arnaldo Cortesi, 
“New York Times”, 11 de octubre de 1945.

Perón da inicio a una de las más grandes farsas de la historia argentina: el 17 de Octubre de 1945.


Por más de 70 años, un aura romántica y misteriosa envolvió a hechos y protagonistas del histórico 17 de Octubre de 1945. Presionada, y en un claro intento de presentar los hechos como una espontánea demostración popular en favor del supuestamente detenido coronel Juan Domingo Perón, la dictadura fascista filo nazi argentina, se verá obligada a reinventarse mediante una insospechada movida destinada a simular un cambio para que nada cambie en realidad. Desde las sombras, y con el aporte de millones ingresados clandestinamente al país por los nazis, el "Día de la Lealtad" peronista fue pacientemente orquestado y se transformó en una de las más grandes farsas de la historia argentina. Todos los detalles, en este fragmento de uno de los capítulos de mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017).


(...) Apenas había pasado un día desde el quincuagésimo cumpleaños de Perón, cuando el 9 de octubre un grupo de camaradas de la guarnición de Campo de Mayo exigió su renuncia ante Farrell, dando inicio una de las mayores operaciones de engaño de la historia argentina con una movida magistral que pretendió simular un cambio para que nada cambiara en realidad. En la designación de Oscar Nicolini al frente del Ministerio de Correo y Telecomunicaciones (llegado por recomendación de Eva Duarte), cierto sector del ejército creyó ver el primer intento de Perón por lograrlo.
La idea era simple: desde su puesto Nicolini podía manipular el recuento de votos de un futuro proceso electoral que Perón ya comenzaba a planear en su propio beneficio, siendo ese el detonante para que oficiales del ejército representados por el General Eduardo Ávalos presionara a Farrell pidiendo la dimisión del cuestionado vicepresidente y super ministro de la Nación.
Claro que detrás de la movida había un plan perfectamente orquestado, ya que -pese a verse obligado a renunciar- el 10 de octubre Perón pudo despedirse de “sus” trabajadores frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión no sin antes anunciar un masivo aumento de sueldos y la implementación del salario mínimo vital y móvil, operación extrañamente coronada con el discurso del “renunciante” transmitido a través de la radio por el propio Nicolini en cadena a toda la Nación; para luego pasar por la Jefatura de la Policía Federal despidiéndose figuradamente del Coronel Filomeno Velazco y retirándose poco después con la más maravillosa música que hasta entonces habían escuchado sus oídos: no era la voz del pueblo argentino; sino la de los adictos agentes policiales que lo despidieron al grito de ¡viva Perón!.
Acto seguido, emisarios antiperonistas visitaron a Hortensio Quijano (Ministro del Interior) presionándolo para que relevara de la jefatura policial al filo nazi Velazco; sin advertir que –en otra hábil maniobra- se designaba en su reemplazo al Coronel Aristóbulo Mittelbach, otro fiel ladero de Perón.


Perón y Farrell activan la conspiración. Fieles seguidores de Perón.


Mientras el 11 de octubre el pueblo tomaba las calles reclamando por el mantenimiento de las conquistas sociales a punto de ser arrebatadas bajo la consigna de “fuera los nazis del gobierno” con el firme propósito de exigir la entrega del mismo a la Corte Suprema de Justicia; también había quienes estaban debidamente advertidos de la movida, entre ellos Arnaldo Cortesi (corresponsal del “New York Times” en Buenos Aires) encargado de hacer una acertada lectura de la situación al escribir “que el remedio -su forzada partida en manos del grupo de oficiales del ejército de quienes había derivado su poder- sea mejor o peor que la enfermedad peronista que él ha infligido al pueblo argentino, queda por verse. Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos” [1].
Su descripción de los hechos iba en perfecta  sintonía con lo expresado en un documento enviado por el Departamento de Estado norteamericano a funcionarios de la embajada y agentes del FBI apostados en Buenos Aires en el cual se informaba que “el fracaso en eliminar intereses e influencia de las potencias del Eje y una actitud benigna y simpatizante para con un reestablecimiento de la organización alemana y su influencia en las repúblicas americanas, son factores importantes en este análisis” –agregando que- “organizaciones argentinas y ciudadanos a título personal han expresado su condena a los abusos en contra de los derechos constitucionales y las libertades civiles. A importantes agentes nazis, de los cuales el Departamento (de Estado) posee abundante evidencia incriminatoria, se les ha permitido permanecer libres a pesar de las repetidas protestas hechas por este gobierno para que sean arrestados”.


¿Premonición? "Mañana llega Perón", avisan los simpatizantes peronistas durante el 16 de Octubre.


En esas complicadas circunstancias, el 12 de octubre nada pudo evitar la masiva protesta popular congregada frente al Círculo Militar; un hecho que inflamó los ánimos amalgamando a las Fuerzas Armadas contra los manifestantes mientras el variopinto espectro político se reunía con los representantes del régimen en busca de una salida consensuada tratando de evitar situaciones que luego se pudieran lamentar.
Mientras Vernego Lima vociferaba desde los balcones del Círculo Militar que “Todos los culpables de este estado de cosas serán castigados, empezando por Perón” y la jornada culminaba con refriegas generalizadas, heridos, detenidos y la muerte del Dr. Eugenio Ottolenghi a manos de la policía properonista; Perón y Eva encontraban refugio en una isla del Tigre, retirándose del centro mismo de la escena para mantener estratégicos encuentros con dirigentes gremiales con quienes acordaron la organización de un gran movimiento de agitación.
La casa [2] era propiedad de Rodolfo Freude, hijo de Ludwig Freude y cuñado del agente nazi Werner Koennecke (muy relacionado al Banco Germánico y testaferro de Himmler en la Argentina), integrantes de un tándem conocido por los más allegados como la “clique Freude-Perón”, cuyo principal objetivo en esa coyuntura fue el de construír la nueva imagen del militar y hacerlo más agradable para los votantes civiles” en una hábil jugada que estaban más que dispuestos a concretar.
Las primeras consecuencias de esas reuniones fueron el anuncio de la detención de Perón en la prisión militar de la Isla Martín García y la llegada de Juan Fentanes a la Secretaría de Trabajo y Previsión, cuyas posibles medidas presagiaban la pérdida de todas las conquistas sociales hasta entonces alcanzadas y la idea oculta de “hacer sentir la ausencia de Perón”, situación que llevó a que los dirigentes de la CGT (Confederación General del Trabajo) se reunieran determinando los próximos pasos a seguir dejando expuestas dos posturas claramente diferenciadas.
Si bien todos coincidían en la necesidad de reclamar por el mantenimiento de las conquistas sociales, la gran diferencia entre los sectores radicaba en que la postura oficial representada por el secretario general Silverio Pontieri no mencionaba -en ningún punto del documento- a Perón reclamando su regreso, mientras que los únicos que apoyaban al militar “desplazado” eran los sindicatos identificados como “autónomos” liderados por Cipriano Reyes; situación sanjada con el triunfo de la posición oficialista que convocó a un paro general para el día 18. Sin embargo Perón y sus adeptos en la central obrera acordaron por su lado una movilización para la jornada del 17.
El 16 de octubre se inició el “operativo retorno” cuando grupos organizados del gremio de la carne encabezados por Reyes marcharon desde Berisso y Ensenada a Buenos Aires pidiendo por el regreso del “detenido” Perón, mientras por su lado el gobierno orquestaba otra movida asegurando su presencia en el mismísimo lugar de los candentes acontecimientos trasladándolo entre gallos y medianoche desde el presidio de Martín García al Hospital Militar en la Capital Federal.


Primeras horas de la tarde del histórico 17 de Octubre de 1945.


A primera hora del 17 de octubre, el diario “Crítica” denunció desde su portada que “grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”[3] anticipando los primeros ataques violentos perpetrados por peronistas tal como luego fue replicado en las páginas del “New York Times” dejando claro que “el Coronel Perón, quien hace sólo ocho días fue echado del gobierno argentino por el ejército y fue enviado como prisionero a la Isla Martín García, protagonizó un sensacional regreso hoy y confirmó quién es el “hombre fuerte” en Argentina. (…) Un gran grupo atacó al Diario Crítica, cuyas sirenas se hicieron oír en toda la ciudad en un infructuoso esfuerzo por atraer la atención hacia sí y conseguir ayuda. La policía, sin embargo, no se veía por ningún lugar”.[3] 
Poco después fue Arnaldo Cortesi (corresponsal del diario norteamericano) quien hizo otra acertada pintura de los acontecimientos al asegurar que el avance de los grupos armados peronistas le hizo recordar la “Marcha sobre Roma” de los “Camisa Negra” de Benito Mussolini.
Como fuera, el momento tantas veces esperado, finalmente había llegado.
Arreglos de última hora y febriles reuniones llevaron a Farrell a salir al balcón de la sede de Gobierno para anunciar el glorioso regreso de Juan Domingo Perón. Cuando faltaban cinco minutos para que terminara la noche del 17 de octubre de 1945, el abrazo sentido entre el Presidente de facto y el “regresado” Coronel le puso broche de oro a la monumental farsa para tomar el control y perpetuarse solapadamente en lo más alto del poder.
Claro que si algo faltaba para dejar expuesto lo ingenioso del plan, allí estaban -por supuesto- las palabras del propio militar. “Ya para entonces” -dijo Perón-  teníamos preparada a la juventud. No podíamos perder ninguna elección, eso estaba clarísimo. Cuando la noche del 17 de octubre llegué a la Casa de Gobierno, le dije a Farrell: ¡Vamos, llame de una vez a elecciones, hombre! ¿O quiere que nos arruínen la revolución?” [4] 


La dictadura y sus "nuevas formas". Perón asume la Presidencia de La Nación en 1946.


La histórica jornada culminó –figuradamente- cinco días después cuando Perón y Eva Duarte estamparon su firma en un modesto registro civil de la ciudad de Junín convirtiéndose en matrimonio que selló su “lealtad” frente a Dios en la ciudad de La Plata pocos días después.


Fragmento del capítulo 9 "Lealtad a Perón", del libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link del libro:




[1]  Artículo publicado en “New York Times” – Arnaldo Cortesi – 11 de octubre de 1945.
[2]  El mismo lugar en donde previamente los agentes del FBI descubrieron una de las estaciones de radio clandestinas.
[3]  Diario Crítica  - 16 de Octubre de 1945.
[4] Las memorias del General” – Tomás Eloy Martínez – Planeta – Argentina – 1996.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Artículo sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en el Blog de la Historia


Publicado bajo el título "Eva Perón, considerada una agente nazi", el jueves 7 de septiembre de 2017 en El blog de la Historia. http://www.elblogdelahistoria.com




Eva Perón, considerada una agente nazi.

Bajo el título de “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler”, Marcelo García nos ofrece un libro que no tiene desperdicio.
Aunque el libro es bastante fuerte y directo, y también hay que tener presente que toca dos de los temas más icónicos de la historia del siglo XX. Por un lado, el mayor ícono femenino de Argentina y por otro, el nazismo y la figura de Hitler. Ofreciéndonos una interesante tesis, aunque también arriesgada. No obstante, este libro tiene más que fundamentos. El autor a recogido cientos de documentos desclasificados del FBI para poner en pie su teoría.

Tampoco hay que olvidar que en esta ocasión la temática de Eva Perón podría desconcertar incluso a sus más fieles seguidores. Tal como anuncia el autor, quizás debido fundamentalmente a la ambición desmedida hacia los tesoros nazis. También debemos mencionar que no es la primera vez que se habla de la perfecta connivencia del gobierno nazi y el peronista. Recordemos también, tal como menciona el autor en “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” que la formación académica militar de Perón era simpatizante del nacionalismo y de sus constantes viajes a ciudades europeas.

Resumen de la agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler.
El autor nos habla del supuesto encuentro entre Evita y Hitler, en un viaje donde la protagonista también aprovecho para visitar varias entidades bancarias suizas. Gracias a Marcelo García podremos vivir un momento histórico plagado de luces y sombras, con muchos intereses políticos entre medio. Este escritor nacido en 1970, también es ilustrador y diseñador. Actualmente trabaja en Diario26, un portal periodístico pero además puedes visitar su blog HistoriasLadoB.blogspot.com.ar.

Fundamentos de la alianza Argentina-nazi.
Conocida como Evita, Eva Perón había realizado su viaje a Europa, supuestamente para fortalecer lazos diplomáticos y empresariales. Según los registros de muchos de los archivos suizos y las investigaciones de los considerados cazadores nazis, Evita estaba en realidad coordinando una red para ayudar a nazis a trasladarse a Argentina.

Por ello este libro que habla sobre la leyenda de las relaciones entre ambos personajes puede estar más que probada, aunque todavía existe interrogantes que deben contestarse. No hay que olvidar que los archivos suizos también indican que Suiza tampoco hizo nada por parar a los secuaces de Hitler o ayudar a colapsar al Tercer Reich. Y que esa antigua conexión suizo-argentino-nazi llegaría incluso hasta el presente. No hay que olvidar que el juez español Baltasar Garzón también saco a la luz la existencia de cuentas bancarias controladas por oficiales militares argentinos que dirigieron la llamada “Guerra sucia” que mato a miles de argentinos entre1976-83. En 1946, la primera oleada de fascistas derrotados se instalaba en la nueva Argentina y empezaron a saltar los rumores que los agradecidos nazis pagarían a Perón en agradecimiento, la campaña presidencial.

La figura de Evita con el nazismo.
Nacida en 1919 como hija ilegítima, Evita tuvo que prostituirse para sobrevivir pero quizás nunca pensara que llegaría tan alto gracias a sus amantes que sin duda le ayudaron a subir la escalera social. Pronto entraría en su vida el apuesto militar Juan Perón con el que se caso en 1945. Evita como segunda esposa, se convirtió en la "reina de los pobres", y la protectora de los descamisados, creando una fundación para ayudar a los más pobres. Pero los intereses inesperados que empezaron a llenar también su vida, le hizo también empezar a ayudar a los nazis. Sobre todo, por apoyar a su marido. El propósito secreto de su gran viaje a Europa apunta a la reubicación nazi.

Se sabe que la primera parada de Evita en su gira europea fue España, donde el Generalísimo Francisco la recibió con los brazos abiertos. La España de Franco fue una importante tapa temprana para los nazis que necesitaban un lugar para quedarse provisionalmente antes de continuar su viaje permanente hacia a América Latina o Oriente Medio. Para saber más te animamos a que leas el maravilloso “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” de  Marcelo García.



Link a artículo original:
http://www.elblogdelahistoria.com/2017/09/eva-peron-libros-considerada-una-agente.html


lunes, 2 de mayo de 2016

Friedrich Bergius, del combustible sintético de Hitler al Plan Quinquenal de Perón

Friedrich Bergius. Detrás, Adolf Hitler y Juan Domingo Perón.


Friedrich Bergius nació el 11 de octubre de 1884 en la localidad de Breslau, ciudad que por aquel entonces momentos formaba parte de Alemania, pero que hoy en día pertenece a Polonia bajo el nombre de Wrocław. En su familia abundaban científicos, teólogos, oficiales de las fuerzas armadas y hombres de negocios. Su abuelo fue profesor de Economía en la ciudad de Breslau y su padre dueño de una empresa química de su ciudad natal, algo que marcaría definitivamente su futuro. Antes de ingresar a la universidad, Bergius fue enviado por 6 meses al Ruhr (región minera e industrial de Alemania) para aprender todos los secretos y los aspectos prácticos de la industria metalúrgica pesada, otro hito en su vida posterior.
En 1903 inició sus estudios de química en la Universidad de Breslau donde, finalmente, se licenció el 1905, logrando dos años después el doctorado en la Universidad de Leipzig.
Bergius investigó junto a Fritz Haber (premio Nober de Química en 1918) el equilibrio químico en las relaciones de los gases y juntos realizaron innumerables experiencias para obtener el perfeccionamiento de la síntesis del amoniaco.
Entre 1912 y 1913 logró significativos resultados realizando experiencias de laboratorio para conseguir combustibles líquidos a partir de la hidrogenación del carbón y de aceites pesados. En este punto, bien vale mencionar que ya que al inicio de la Segunda Guerra Mundial Alemanía no disponía de petróleo, sus experiencias resultaron súmamente importantes y valiosas para su país de cara al conflicto.
Entre los años 1914 y 1921 Bergius vivió en Berlín, donde se dedicó a obtener combustibles líquidos a partir de carbón. Esta tarea la realizó en diferentes plantas industriales como, por ejemplo, la de Rheinau, cerca de la ciudad de Mannhein. En 1927 su trabajo se vio coronado con el éxito y comenzó a producir combustibles líquidos sintéticos a gran escala. Otro dato: Para el final de la segunda guerra mundial, el 90% de los combustibles utilizados por Alemania eran de origen sintético y eso había sido obra de Bergius. Sus trabajos y su talento le valieron recibir el premio Nobel de Química en 1931 compartido con el Carl Bosch "por sus contribuciones a la creación y desarrollo de los métodos químicos a alta presión".(1)
Entre tanto, en 1936 recibió el doctorado de la Universidad de Heildelberg, siendo nombrado Doctor Honoris Causa en la Universidad de Hannover y en la Universidad de Harvard durante ese mismo año. Así miso, fue destacado Director de muchas empresas de la industria química alemana de entonces.

A raíz de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial vivió enlugares como  Turquía, Italia, Suiza y Madrid, estableciéndose posteriormente en Buenos Aires; estimándose que su llegada a la Argentina se concretó en el año 1947 amparado por el gobierno de Juan Domingo Perón. Así como en la Alemania Nazi, Bergius fue determinante y funcional a los intereses de Hitler; en la Argentina Peronista tuvo también un peso significativo, ya que participó en la elaboración del famoso "Primer Plan Quinquenal" de Perón para el Ministerio de Industria, donde se mostraba a la hidrogenación de carbón como un pilar fundamental para el abastecimiento energético del país. Falleció el 30 de marzo de 1949 en Buenos Aires.
Bergius fue un personaje singular que contribuyó de manera trascendente al desarrollo de la industria química de síntesis alemana y que luego supo aportar lo suyo en la siempre amigable (con los viejos colaboradores del Führer nazi)  Argentina de Perón, desde donde pretendió llevar adelante la finalización de su tarera en esta Tierra. Bergius dio de comer a la maquinaria bélica nazi y al régimen filonazi-fascista de Perón en la Argentina con igual esfuerzo, dedicación y talento (que lo tenía y mucho) de su parte. Así, también supo ser el creador de un método de obtención de alimentos hidrocarbonados basado en el tratamiento del aserrín con ácido clorhídrico; producto que fue muy utilizado como forraje en las granjas alemanas en épocas de gran misera y escasez y para alimentar a los miles y miles de prisioneros humanos en los diferentes campos de concentración nazis.

Tumba de Friedrich Bergius en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, Argentina. 
(Foto: Marcelo García / Historias Lado B)


Muchos, durante mucho tiempo y variadas razones, han tratado de negar su llegada a la Argentina de Perón. Tal vez pretendiendo hacer creer que el régimen peronista no se valía de la (innegablemente) valiosa materia gris alemana para dar formas a su tan mentada "Tercera Posición" o vaya uno a saber por qué. Sin embargo, al recorrer los silenciosos pasillos del "Deutscher Friedhof" de Buenos Aires uno puede toparse con la tumba en la que reposan los restos de Fridrich Bergius, quien finalmente el 30 de marzo de 1949 respiró la última bocanada de aire en este mundo.



Marcelo García
Historias Lado B


Referencias:
(1) «The Nobel Prize in Chemistry 1931». Nobelprize.org. Consultado el 22 de octubre de 2010.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El gorila amigo de Perón



Mientras se encontraba viviendo los últimos tramos de su exilio madrileño en la Quinta "17 de Octubre" en Puerta de Hierro, el Teniente General Juan Domingo Perón  pasó largas horas hablando con el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez. Esas charlas terminaron dando forma a sus imperdibles memorias grabadas en las cuales Perón se abrió y se sinceró de un modo muy especial, poniendo sobre la mesa muchos de los temas de los que nunca antes se había animado a hablar.  No hubo tema que no tocara el viejo líder sentado frente a frente con el periodista que -café mediante- le hizo volver el tiempo atrás pasando por su formación militar, sus ideas, los inicios del Peronismo, Evita, los nazis, todo. Esas conversaciones amenas y relajadas lo mostraron tal como era en realidad, un trabajo excepcional de su interlocutor, sin dudas.
En uno de esos encuentros, Perón comenzó a hablar de su hermano y finalizó contando una anécdota curiosa en la que, entre sonrisas pero sin dejar de atender la cuestión con un cierto dejo de resentimiento, se dio el lujo de tomar a la "chacota" la -siempre incómoda- presencia de los "gorilas" que eran presentados como la viva expresión del antiperonismo de su tiempo.
Dijo Perón en esa oportunidad:
"Mi hermano Mario era un héroe para mí: un muchacho un tanto introvertido, demasiado serio para su edad, más estudioso que yo y hasta creo que más inteligente. Por lo menos aprendía más de prisa. No lo evidenciaba por su carácter un tanto retraído en sus cosas. (...) Mario murió a los sesenta años, cuando me eligieron Presidente, él conservaba su campo en la Patagonia, pero vivía en Buenos Aires. Un día lo llamé y le dije: "Mirá hermano, aquí trabajamos todos para mejorar el país. Vos vas a tener que trabajar en algo también". 
Me contestó: "No, yo ya estoy jubilado. Trabajá vos, que te has metido en ésto. A mí dejame tranquilo".
Resolví insistirle: "Tengo una cantidad de cosas que me interesan", le dije. "Pensá en qué podés ocuparte". Pensó un poco y, al cabo de un tiempo, me llamó. "Vos sabés que me he pasado la vida entre animales. Los que no me gustan son los hombres. El único puesto que te aceptaría es el de director del Zoológico. Y te aseguro que te lo convierto en el mejor del Mundo."
Lo nombré en seguida ad honorem. Se puso a estudiar el tema, hizo una clasificación rigurosa, separó a los felinos, analizó las costumbres y características de cada especie. No se qué pasó pero los animales estaban maravillosamente bien. Empezaron a parir en cautiverio: los leones, los tigres y hasta el hipopótamo tuvieron crías.
A mí me gustaba verlo entrar a la jaula del gorila: había allí un gorila negro y grandote, animal furioso al que todos temían. Sin embargo, se dejaba tocar por él y hasta se convirtió en su amigo.
Esa fue la única vez que los Perón tuvimos un amigo gorila".

Dicen por allí que la política es el arte de lo posible, Perón sabía mucho de eso. Sin embargo, la brecha insondable -que él mismo ha fomentado- (mantenida aún en nuestros días) entre peronistas y antiperonistas, entre el llamado gorilaje y los cabecitas negras de Perón, jamás pudo ser atravesada.
Y lo que es peor, tal vez nunca se logre cruzar.

Marcelo García
Historias Lado B



Fuente: "Las memorias del General" - Tomás Eloy Martínez - Planeta - Argentina - 1996.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cuando Perón hablaba a través de Descartes

Cuando Juan Domingo Perón quería decir lo que pensaba sin que la gente supiera que quien hablaba (en realidad) era él, se hacía llamar Descartes y publicaba sus artículos en el periódico oficialista "Democracia" (sí, "Democracia").
Así las cosas, este libro publicado en 1951 bajo el título de "30 artículos de Descartes - Política y Estrategia (no ataco, critico)" es fundamental para leer al "verdadero" Perón.
No faltan -en sus páginas- duras críticas al mundo capitalista de los norteamericanos y una inocultable animosidad contra los británicos, sin embargo, lo que más a menudo salta a la vista es su intratable oposición al comunismo.
Si alguna vez a alguien se le ocurrió la bendita idea de pensar que el hombre iba hacia las ideas de izquierda, tal vez leyendo este libro cambie de opinión el grueso de la tropa de los soldados (actuales) de Perón...



A continuación, la transcripción completa del primer artículo de Descartes:

"Tienen el mundo en sus manos y no saben qué hacer con él?
William Bradford Huie, director de la revista "The American Mercury", afirma que "el presidente Truman, Mac Arthur, Acheson y el Secretario de Defensa, George Marshall, han dado a este país la más triste dirección militar de su historia". Acusa a Marshall y a Mac Arthur de haber instado al señor Roosevelt a hacer a Rusia las mismas concesiones que Hiss (Alger Hiss, acusado ante la justicia norteamericana de servir a los rusos) y otros traidores del Departamento de Estado le urgían que hiciera.
Dos acusaciones que demuestran el estado actual de la dirección de la política y la guerra en Estados Unidos. Los países, como los pescados, comienzan a descomponerse por la cabeza.
La incapacidad y la traición han sido siempre las causas de las derrotas. Bastaría echar una mirada a la historia militar de todos los tiempos. La guerra es una materia difícil y su experiencia "en carne propia" es muy cara y llega tarde.
En la guerra no se aseguran los éxitos con una propaganda costosa, hecha a base de mentiras, de difamaciones y de caluminas. Son necesarios aciertos que sólo se acumulan a base de sabiduría y de prudencia.
¿Podemos decir que esas condiciones concurren en los personajes mencionados por Bradford Huie en su artículo?; ¿indican los acontecimientos de Extremo Oriente que algo de esas condiciones se puede encontrar en la dirección de la guerra y en la conducción de las operaciones? Evidentemente, las circunstancias y los hechos dan la razón a Bradford Huie.
China ha pasado a ser el "eje de Asia" después de la caída de Japón. Cuando Estados Unidos abandonó a su suerte a Chiang-Kai-shek, renunció a Asia y con ello entregó a China a los comunistas. Era de esperar que con ello entregaba también y sucesivamente a Indochina, Indonesia y tal vez Australia. Los que entienden algo de estas cosas supieron que ello lo haría Estados Unidos para dedicarse sólo a Europa y tener así, por lo menos, superioridad en un frente, sacrificando territorio en beneficio de la concentración de esfuerzos y evitando la dispersión de los mismos hacia teatros de guerra secundarios y remotos.
En ello los rusos vieron su posibilidad de lanzarse a la conquista de Corea como primer objetivo, pero tuvieron la prudencia de hacerlo con coreanos. La sorpresa ha de haber sido grande cuando conocieron que los americanos del Norte que abandonaron a China se decidían a defender a Corea. Se nos imagina este hecho como una persona que presencia impasible que a otra se le corte la cabeza y luego reacciona, se enoja y hasta pelea porque después de la decapitación se pretende cortarle el dedo meñique al cadáver.
De estas incongruencias políticas y militares está empedrado el camino que conduce al desastre en todos los hechos de la historia".


Descartes
Enero 24 de 1951.



Este primer artículo fue escrito por Descartes (Perón) en pleno desarrollo de la Guerra de Corea, librada entre 1950 y 1953 enfrentando a Corea del Sur, apoyada por los Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas, contra Corea del Norte, apoyada por la República Popular China, con ayuda de la Unión Soviética. De sus palabras, advertimos que Descartes se mostraba contrariado por el avance comunista en Asia, posiblemente apañado por determinadas políticas norteamericanas para terminar de darle formas a un concreto y muy definido enemigo. Así, Descartes, advertía a quien quisera entenderlo sobre el peligro del avance bolchevique que -según sostenía- luego se daría a escala mundial.

Marcelo D. García
Historias Lado B

martes, 16 de junio de 2015

La expresión anti Argentina

A 60 años del bombardeo a Plaza de Mayo y Casa de Gobierno en la Argentina. ¿Peronistas? ¿Anti Peronistas? ¿Gorilas contra Descamisados? ¿Dejaremos de lado la antinomia algún día?


martes, 11 de noviembre de 2014

Un héroe de los nazis en el Mundial de 1978

Reportaje: El poder del balón - Marca.com

 Hans Rudel

Hermann Neuberger (1919-1992) fue el séptimo presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Nacido a pocos kilómetros de la frontera francesa en una zona afectadísima por los pactos que apabullaron a Alemania tras la Primera Guerra Mundial, Neuberger tuvo una activa participación en la Segunda. Combatió en África a las órdenes de Rommel y como capitán de la Wehrmacht estuvo destinado en Roma. Regresó a su país después de haber sido detenido por los británicos e inició una carrera ligada al deporte, primero como periodista y después como funcionario, que le llevó en 1975 a la presidencia de la DFB. Con él siempre viajó la sombra de su pasado cercano a los mandos nazis. En el Mundial de 1978 vivió una de las situaciones más polémicas.

Alemania eligió como cuartel general Ascochinga, un lugar reservado para la Fuerza Aérea argentina y en el que tres años antes estuvo refugiada Isabel Perón junto a las esposas de Videla y Massera, dos de los rostros principales de la sanguinaria dictadura que entre 1976 y 1983 hizo que Argentina recordara lo sucedido en Alemania 40 años atrás. Sabido es que los militares argentinos se apoyaron en antiguos nazis llegados a Sudamérica con identidades falsas y que vivieron durante décadas soñando con un nuevo Reich.

Selección alemana de fútbol en Ascochinga, Argentina.

Helmut Schön, entrenador de la selección de Alemania en el Mundial Argentina 1978.


A uno de ellos, Hans Ulrich Rudel, le abrió las puertas de la concentración alemana Neuberger a la par que las cerraba a Gunter Netzer. Mientras que al héroe nazi de guerra (piloto condecorado con la más alta condecoración, la Cruz de Hierro con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes del III Reich y que estuvo involucrado en cerca de 2.500 misiones de guerra) se le ponía alfombra roja, la DFB se la negaba a Gunter Netzer, campeón de Europa con Alemania en 1972 y del Mundo en 1974 y que estaba en Argentina como colaborador de un diario alemán. Esa situación generó un enorme escándalo.

Mientras el resto del equipo había elegidos hoteles, Alemania optó por una fortaleza militar rodeada de tropas armadas hasta los dientes. Allí se presentó Rudel, que había vuelto a su país para convertirse en héroe de los que a mediados de los 70 ya no ocultaban su nostalgia por el nazismo. Vinculado siempre al deporte a través de la figura de Guido von Mengden (Secretario para el Deporte de Hitler) y de profundas ideas antisemitas, Rudel ya estuvo en el Mundial de 1958 al lado de la selección alemana a causa de su amistad con el entonces seleccionador alemán, Sepp Herpberger. El nombre de Rudel aparece ligado a la Operación Odessa (la que llevó a América a muchos nazis al acabar la Segunda Guerra Mundial con el apoyo de vencedores, Iglesia Católica, neutrales…), quedó registrado en el Club Andino de Bariloche y coincidió en Sudamérica con el siniestro Mengele. Tras escapar del cerco soviético, el propio Stalin firmó una orden que fijaba una recompensa de 100.000 rublos por su cabeza, y perder la pierna derecha por las heridas sufridas en febrero de 1945, en Argentina forjó una estrecha relación con Juan Domingo Perón.

Hans Ulrich Rudel junto a Juan Domingo Perón en los '60 y en los '70.


La filtración de la visita a la selección alemana en pleno Mundial de Argentina provocó un enorme escándalo en la prensa germana. A las críticas respondieron presidente de la Federación y seleccionador Helmut Schön tenía amistad con Rudel) asegurando que no veían problema alguno en abrir las puertas a un ciudadano alemán de pleno derecho.

 Adolf Hitler condecora a Hans Rudel.


Antes del Mundial, los jugadores de la selección alemana habían sido advertidos ante la posibilidad de ser preguntados sobre la violación de derechos humanos en la dictadura argentina y para que evitaran cualquier acto de apoyo con las madres de la Plaza de Mayo durante el torneo. “¿Me haría esa pregunta si el Mundial se jugara en la Unión Soviética?”, respondió el capitán germano, Berti Vogts, al ser preguntado en la televisión WDR si creía que en Argentina se estaban vulnerando los derechos humanos.

 Berti Vogts enfrentando a Holanda en la provincia de Córdoba, Mundial Argentina 1978.

Neuberger nunca se arrepintió de su decisión ni sus palabras: “Supongo que no se critican sus acciones como piloto de guerra de nuestro país. No dejarle entrar hubiera sido un insulto a todos los soldados alemanes”. Esas palabras fueron aplaudidas y ampliamente difundidas por la prensa neonazi y duramente criticadas por la cercana a la izquierda.

Rudel murió el 18 de diciembre de 1982. La Cruz de Hierro con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes del III Reich del ‘cazatanques’ es un objeto habitual en la venta y subastas de internet de recuerdos de condecoraciones militares. Hay quien asegura tener certificados de una venta de 1947 y venderla por 99.000 euros.

Por Miguel Ángel Lara- Marca.com

Artículo original: http://www.marca.com/reportajes/2014/02/el_poder_del_balon/2014/11/03/seccion_01/1415035911.html