Mostrando entradas con la etiqueta Juan Domingo Perón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Domingo Perón. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de octubre de 2017

El viejo hotel abandonado y una curiosa leyenda sobre Perón


Durante décadas, la relación de Juan Domingo Perón con los alemanes -muy en especial, los nazis- ha sido un tema tabú. Insistentemente negado por sus propios seguidores y la historia oficial, sin embargo, hay sobrada documentación que demuestra que los lazos entre el militar que llegó a ser tres veces Presidente de la Argentina y los nacionalsocialistas establecidos en el país, han sido más fuertes de lo que muchos pudieron llegar a pensar. Hasta que llegó la traición. 
En mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017), hablo sobre este tema tan sensible para muchos argentinos, basando la información en papers desclasificados de diferentes fuentes y orígenes. En este artículo, en cambio, cuento sobre un curioso testimonio verbal conseguido en el mismísimo lugar al que fue asignado Perón tras su regreso de Europa en 1940.


Llegando a las ruinas del "Hotel Termas El Sosneado".


Hace algunos años mientras visitaba la bella provincia de Mendoza, en la zona de Cuyo en Argentina, creí que valdría la pena recorrer el impresionante valle de El Sosneado. Nunca antes había estado allí y tras contactar con vaqueanos que conocían el mejor modo de transitar los complicados caminos de ripio y pedreguyo, luego de unas horas de largo e interesante viaje nos fuimos adentrando en un paisaje que parecía ser de otro planeta.
Los golpes de las enormes piedras a la vera del camino se hacían sentir en el piso de la vieja 4x4 Land Rover alquilada para llegar hasta allí, confirmando que hasta ese lugar no podía acceder cualquiera, de cualquier modo, circulando por serpenteantes caminos no exentos de algún peligro. Las horas de viaje se acortaron dramáticamente ante la belleza del entorno y casi hacia el final de la jornada comenzamos a divisar la derruída silueta de una extraña construcción en la lejanía.
Cuando nuestra 4x4 se fue acercando pudimos ver los fantasmales restos de un viejo hotel que casi invadía la ruta. Una hermosa construcción de piedra lugareña, de tres plantas, escaleras que antaño lucirían majestuosas, termas naturales y los techos derrumbados eran los mudos testigos de otros tiempos, de días dorados en un paraje al que no muchos se atreverían a llegar.


"El Hotel de los alemanes y Perón", según la leyenda local, en el valle de El Sosneado.


Levantado a orillas del río Atuel, en el Departamento mendocino de San Rafael, el "Hotel Termas El Sosneado" había sido construído durante el año 1938 por la Compañía de Hoteles Sud Sudamericanos Ltda. - una subsidiaria de la empresa ferroviaria B.A.P.- e inaugurado en diciembre de aquel mismo año, contando con la presencia -inusual en tan remotos parajes- de muchas personalidades internacionales de entonces.
La extraña y particular  vida del hotel de El Sosneado culminó súbitamente en 1953, cuando por razones desconocidas, sus puertas cerraron definitivamente y muchos de los secretos de tantas historias interesantes durmieron para siempre en la soledad de alguna de sus habitaciones. Pero como tantas veces sucede, alguno de esos secretos indescifrables, encriptados en la soledad del lugar, salieron a la luz y durante aquella jornada de asombroso recorrido por un valle excepcional, pude finalmente enterarme de qué se trataba, por casualidad.

Parte de la fachada del Hotel.

 El viejo Hotel en la inmensidad del Valle de El Sosneado, circa 1938.


Frente a la destruída construcción, el chofer soltó su mano derecha del volante y como quien no quiere la cosa, señalando al hotel lanzó un comentario que no caería en saco roto:
"Acá es donde los alemanes le pagaban a Perón" - dijo como sin querer decirlo, al pasar, casi como se estuviera simplemente recordando las actividades habituales de viejos buenos vecinos del lugar.

Pocos metros más recorrimos de aquel pedregoso camino y cuando la 4x4 Land Rover se detuvo a un costado, una vez que el gentil conductor lograba "estirar" las entumecidas piernas, me acerqué para saber más...
"Hombre, ¿cómo es eso de que aquí le pagaban los alemanes a Perón?" - le dije.
"Y sí... cuando Perón volvió de Europa, mientras estaba destinado al regimiento de montaña en Mendoza, lo traían acá y le daban lo suyo" - sentenció sin anestecia el vaqueano, sin dudar.
"Eso es lo que siempre se supo por aquí" - remató con total seguridad.


Atravesando el valle hacia "el Hotel de los alemanes y Perón".

Las termas naturales del Hotel en El Sosneado.


La historia de Juan Domingo Perón, su más que notoria simpatía filo nazi y la afirmación de su ideario tras su regreso de Europa en 1940, es bien conocida. Tampoco es un secreto que una vez instalado en Mendoza, supo rodearse de instructores "alemanes" -traídos y recomendados por él mismo- y que la inteligencia clandestina nazi, bien organizada en la Argentina de entonces, lo había contactado con el legendario nazi Ludwig Freude, el representante de Hitler en Sudamérica, según profusa documentación. Todo era historia, más o menos conocida, pero historia al fin.
Sin embargo, una cosa me llamó poderosamente la atención aquella tarde en El Sosneado, mientras yo apoyaba la bota en el costado del neumático de la 4x4 y oteaba a la lejanía la belleza incomparable e imponente del lugar.

Juan Domingo Perón en Mendoza.


Para ese hombre, descendiente de viejos vecinos de la zona, inocente y ajeno de todas las conspiraciones y maquinaciones de la historia, aquel "secreto a voces" de los alemanes que le pagaban a Perón en el hotel, no era novedad, ni llamaba la atención para un indiferente habitante de la zona. No había por qué no decirlo, según su modo de ver.
Para mí, en cambio, aquel comentario dicho al pasar, era casi una confirmación, un relato desinteresado que se había transmitido de boca en boca durante más de 70 años, una espeluznante historia lado B, con inusitadas e insospechadas consecuencias que llegan, incluso, hasta nuestros días.


Marcelo García
Historias Lado B

Podés encontrar más sobre esta historia en:
"La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link:
http://www.megustaleer.com.ar/libro/la-agente-nazi-eva-peron-y-el-tesoro-de-hitler/AR18875

Fotografías (excepto la de 1938): Marcelo García / Historias Lado B



lunes, 16 de octubre de 2017

Las mentiras del 17 de octubre

“Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos”.
Artículo de Arnaldo Cortesi, 
“New York Times”, 11 de octubre de 1945.

Perón da inicio a una de las más grandes farsas de la historia argentina: el 17 de Octubre de 1945.


Por más de 70 años, un aura romántica y misteriosa envolvió a hechos y protagonistas del histórico 17 de Octubre de 1945. Presionada, y en un claro intento de presentar los hechos como una espontánea demostración popular en favor del supuestamente detenido coronel Juan Domingo Perón, la dictadura fascista filo nazi argentina, se verá obligada a reinventarse mediante una insospechada movida destinada a simular un cambio para que nada cambie en realidad. Desde las sombras, y con el aporte de millones ingresados clandestinamente al país por los nazis, el "Día de la Lealtad" peronista fue pacientemente orquestado y se transformó en una de las más grandes farsas de la historia argentina. Todos los detalles, en este fragmento de uno de los capítulos de mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017).


(...) Apenas había pasado un día desde el quincuagésimo cumpleaños de Perón, cuando el 9 de octubre un grupo de camaradas de la guarnición de Campo de Mayo exigió su renuncia ante Farrell, dando inicio una de las mayores operaciones de engaño de la historia argentina con una movida magistral que pretendió simular un cambio para que nada cambiara en realidad. En la designación de Oscar Nicolini al frente del Ministerio de Correo y Telecomunicaciones (llegado por recomendación de Eva Duarte), cierto sector del ejército creyó ver el primer intento de Perón por lograrlo.
La idea era simple: desde su puesto Nicolini podía manipular el recuento de votos de un futuro proceso electoral que Perón ya comenzaba a planear en su propio beneficio, siendo ese el detonante para que oficiales del ejército representados por el General Eduardo Ávalos presionara a Farrell pidiendo la dimisión del cuestionado vicepresidente y super ministro de la Nación.
Claro que detrás de la movida había un plan perfectamente orquestado, ya que -pese a verse obligado a renunciar- el 10 de octubre Perón pudo despedirse de “sus” trabajadores frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión no sin antes anunciar un masivo aumento de sueldos y la implementación del salario mínimo vital y móvil, operación extrañamente coronada con el discurso del “renunciante” transmitido a través de la radio por el propio Nicolini en cadena a toda la Nación; para luego pasar por la Jefatura de la Policía Federal despidiéndose figuradamente del Coronel Filomeno Velazco y retirándose poco después con la más maravillosa música que hasta entonces habían escuchado sus oídos: no era la voz del pueblo argentino; sino la de los adictos agentes policiales que lo despidieron al grito de ¡viva Perón!.
Acto seguido, emisarios antiperonistas visitaron a Hortensio Quijano (Ministro del Interior) presionándolo para que relevara de la jefatura policial al filo nazi Velazco; sin advertir que –en otra hábil maniobra- se designaba en su reemplazo al Coronel Aristóbulo Mittelbach, otro fiel ladero de Perón.


Perón y Farrell activan la conspiración. Fieles seguidores de Perón.


Mientras el 11 de octubre el pueblo tomaba las calles reclamando por el mantenimiento de las conquistas sociales a punto de ser arrebatadas bajo la consigna de “fuera los nazis del gobierno” con el firme propósito de exigir la entrega del mismo a la Corte Suprema de Justicia; también había quienes estaban debidamente advertidos de la movida, entre ellos Arnaldo Cortesi (corresponsal del “New York Times” en Buenos Aires) encargado de hacer una acertada lectura de la situación al escribir “que el remedio -su forzada partida en manos del grupo de oficiales del ejército de quienes había derivado su poder- sea mejor o peor que la enfermedad peronista que él ha infligido al pueblo argentino, queda por verse. Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos” [1].
Su descripción de los hechos iba en perfecta  sintonía con lo expresado en un documento enviado por el Departamento de Estado norteamericano a funcionarios de la embajada y agentes del FBI apostados en Buenos Aires en el cual se informaba que “el fracaso en eliminar intereses e influencia de las potencias del Eje y una actitud benigna y simpatizante para con un reestablecimiento de la organización alemana y su influencia en las repúblicas americanas, son factores importantes en este análisis” –agregando que- “organizaciones argentinas y ciudadanos a título personal han expresado su condena a los abusos en contra de los derechos constitucionales y las libertades civiles. A importantes agentes nazis, de los cuales el Departamento (de Estado) posee abundante evidencia incriminatoria, se les ha permitido permanecer libres a pesar de las repetidas protestas hechas por este gobierno para que sean arrestados”.


¿Premonición? "Mañana llega Perón", avisan los simpatizantes peronistas durante el 16 de Octubre.


En esas complicadas circunstancias, el 12 de octubre nada pudo evitar la masiva protesta popular congregada frente al Círculo Militar; un hecho que inflamó los ánimos amalgamando a las Fuerzas Armadas contra los manifestantes mientras el variopinto espectro político se reunía con los representantes del régimen en busca de una salida consensuada tratando de evitar situaciones que luego se pudieran lamentar.
Mientras Vernego Lima vociferaba desde los balcones del Círculo Militar que “Todos los culpables de este estado de cosas serán castigados, empezando por Perón” y la jornada culminaba con refriegas generalizadas, heridos, detenidos y la muerte del Dr. Eugenio Ottolenghi a manos de la policía properonista; Perón y Eva encontraban refugio en una isla del Tigre, retirándose del centro mismo de la escena para mantener estratégicos encuentros con dirigentes gremiales con quienes acordaron la organización de un gran movimiento de agitación.
La casa [2] era propiedad de Rodolfo Freude, hijo de Ludwig Freude y cuñado del agente nazi Werner Koennecke (muy relacionado al Banco Germánico y testaferro de Himmler en la Argentina), integrantes de un tándem conocido por los más allegados como la “clique Freude-Perón”, cuyo principal objetivo en esa coyuntura fue el de construír la nueva imagen del militar y hacerlo más agradable para los votantes civiles” en una hábil jugada que estaban más que dispuestos a concretar.
Las primeras consecuencias de esas reuniones fueron el anuncio de la detención de Perón en la prisión militar de la Isla Martín García y la llegada de Juan Fentanes a la Secretaría de Trabajo y Previsión, cuyas posibles medidas presagiaban la pérdida de todas las conquistas sociales hasta entonces alcanzadas y la idea oculta de “hacer sentir la ausencia de Perón”, situación que llevó a que los dirigentes de la CGT (Confederación General del Trabajo) se reunieran determinando los próximos pasos a seguir dejando expuestas dos posturas claramente diferenciadas.
Si bien todos coincidían en la necesidad de reclamar por el mantenimiento de las conquistas sociales, la gran diferencia entre los sectores radicaba en que la postura oficial representada por el secretario general Silverio Pontieri no mencionaba -en ningún punto del documento- a Perón reclamando su regreso, mientras que los únicos que apoyaban al militar “desplazado” eran los sindicatos identificados como “autónomos” liderados por Cipriano Reyes; situación sanjada con el triunfo de la posición oficialista que convocó a un paro general para el día 18. Sin embargo Perón y sus adeptos en la central obrera acordaron por su lado una movilización para la jornada del 17.
El 16 de octubre se inició el “operativo retorno” cuando grupos organizados del gremio de la carne encabezados por Reyes marcharon desde Berisso y Ensenada a Buenos Aires pidiendo por el regreso del “detenido” Perón, mientras por su lado el gobierno orquestaba otra movida asegurando su presencia en el mismísimo lugar de los candentes acontecimientos trasladándolo entre gallos y medianoche desde el presidio de Martín García al Hospital Militar en la Capital Federal.


Primeras horas de la tarde del histórico 17 de Octubre de 1945.


A primera hora del 17 de octubre, el diario “Crítica” denunció desde su portada que “grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”[3] anticipando los primeros ataques violentos perpetrados por peronistas tal como luego fue replicado en las páginas del “New York Times” dejando claro que “el Coronel Perón, quien hace sólo ocho días fue echado del gobierno argentino por el ejército y fue enviado como prisionero a la Isla Martín García, protagonizó un sensacional regreso hoy y confirmó quién es el “hombre fuerte” en Argentina. (…) Un gran grupo atacó al Diario Crítica, cuyas sirenas se hicieron oír en toda la ciudad en un infructuoso esfuerzo por atraer la atención hacia sí y conseguir ayuda. La policía, sin embargo, no se veía por ningún lugar”.[3] 
Poco después fue Arnaldo Cortesi (corresponsal del diario norteamericano) quien hizo otra acertada pintura de los acontecimientos al asegurar que el avance de los grupos armados peronistas le hizo recordar la “Marcha sobre Roma” de los “Camisa Negra” de Benito Mussolini.
Como fuera, el momento tantas veces esperado, finalmente había llegado.
Arreglos de última hora y febriles reuniones llevaron a Farrell a salir al balcón de la sede de Gobierno para anunciar el glorioso regreso de Juan Domingo Perón. Cuando faltaban cinco minutos para que terminara la noche del 17 de octubre de 1945, el abrazo sentido entre el Presidente de facto y el “regresado” Coronel le puso broche de oro a la monumental farsa para tomar el control y perpetuarse solapadamente en lo más alto del poder.
Claro que si algo faltaba para dejar expuesto lo ingenioso del plan, allí estaban -por supuesto- las palabras del propio militar. “Ya para entonces” -dijo Perón-  teníamos preparada a la juventud. No podíamos perder ninguna elección, eso estaba clarísimo. Cuando la noche del 17 de octubre llegué a la Casa de Gobierno, le dije a Farrell: ¡Vamos, llame de una vez a elecciones, hombre! ¿O quiere que nos arruínen la revolución?” [4] 


La dictadura y sus "nuevas formas". Perón asume la Presidencia de La Nación en 1946.


La histórica jornada culminó –figuradamente- cinco días después cuando Perón y Eva Duarte estamparon su firma en un modesto registro civil de la ciudad de Junín convirtiéndose en matrimonio que selló su “lealtad” frente a Dios en la ciudad de La Plata pocos días después.


Fragmento del capítulo 9 "Lealtad a Perón", del libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link del libro:




[1]  Artículo publicado en “New York Times” – Arnaldo Cortesi – 11 de octubre de 1945.
[2]  El mismo lugar en donde previamente los agentes del FBI descubrieron una de las estaciones de radio clandestinas.
[3]  Diario Crítica  - 16 de Octubre de 1945.
[4] Las memorias del General” – Tomás Eloy Martínez – Planeta – Argentina – 1996.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Artículo sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en el Blog de la Historia


Publicado bajo el título "Eva Perón, considerada una agente nazi", el jueves 7 de septiembre de 2017 en El blog de la Historia. http://www.elblogdelahistoria.com




Eva Perón, considerada una agente nazi.

Bajo el título de “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler”, Marcelo García nos ofrece un libro que no tiene desperdicio.
Aunque el libro es bastante fuerte y directo, y también hay que tener presente que toca dos de los temas más icónicos de la historia del siglo XX. Por un lado, el mayor ícono femenino de Argentina y por otro, el nazismo y la figura de Hitler. Ofreciéndonos una interesante tesis, aunque también arriesgada. No obstante, este libro tiene más que fundamentos. El autor a recogido cientos de documentos desclasificados del FBI para poner en pie su teoría.

Tampoco hay que olvidar que en esta ocasión la temática de Eva Perón podría desconcertar incluso a sus más fieles seguidores. Tal como anuncia el autor, quizás debido fundamentalmente a la ambición desmedida hacia los tesoros nazis. También debemos mencionar que no es la primera vez que se habla de la perfecta connivencia del gobierno nazi y el peronista. Recordemos también, tal como menciona el autor en “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” que la formación académica militar de Perón era simpatizante del nacionalismo y de sus constantes viajes a ciudades europeas.

Resumen de la agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler.
El autor nos habla del supuesto encuentro entre Evita y Hitler, en un viaje donde la protagonista también aprovecho para visitar varias entidades bancarias suizas. Gracias a Marcelo García podremos vivir un momento histórico plagado de luces y sombras, con muchos intereses políticos entre medio. Este escritor nacido en 1970, también es ilustrador y diseñador. Actualmente trabaja en Diario26, un portal periodístico pero además puedes visitar su blog HistoriasLadoB.blogspot.com.ar.

Fundamentos de la alianza Argentina-nazi.
Conocida como Evita, Eva Perón había realizado su viaje a Europa, supuestamente para fortalecer lazos diplomáticos y empresariales. Según los registros de muchos de los archivos suizos y las investigaciones de los considerados cazadores nazis, Evita estaba en realidad coordinando una red para ayudar a nazis a trasladarse a Argentina.

Por ello este libro que habla sobre la leyenda de las relaciones entre ambos personajes puede estar más que probada, aunque todavía existe interrogantes que deben contestarse. No hay que olvidar que los archivos suizos también indican que Suiza tampoco hizo nada por parar a los secuaces de Hitler o ayudar a colapsar al Tercer Reich. Y que esa antigua conexión suizo-argentino-nazi llegaría incluso hasta el presente. No hay que olvidar que el juez español Baltasar Garzón también saco a la luz la existencia de cuentas bancarias controladas por oficiales militares argentinos que dirigieron la llamada “Guerra sucia” que mato a miles de argentinos entre1976-83. En 1946, la primera oleada de fascistas derrotados se instalaba en la nueva Argentina y empezaron a saltar los rumores que los agradecidos nazis pagarían a Perón en agradecimiento, la campaña presidencial.

La figura de Evita con el nazismo.
Nacida en 1919 como hija ilegítima, Evita tuvo que prostituirse para sobrevivir pero quizás nunca pensara que llegaría tan alto gracias a sus amantes que sin duda le ayudaron a subir la escalera social. Pronto entraría en su vida el apuesto militar Juan Perón con el que se caso en 1945. Evita como segunda esposa, se convirtió en la "reina de los pobres", y la protectora de los descamisados, creando una fundación para ayudar a los más pobres. Pero los intereses inesperados que empezaron a llenar también su vida, le hizo también empezar a ayudar a los nazis. Sobre todo, por apoyar a su marido. El propósito secreto de su gran viaje a Europa apunta a la reubicación nazi.

Se sabe que la primera parada de Evita en su gira europea fue España, donde el Generalísimo Francisco la recibió con los brazos abiertos. La España de Franco fue una importante tapa temprana para los nazis que necesitaban un lugar para quedarse provisionalmente antes de continuar su viaje permanente hacia a América Latina o Oriente Medio. Para saber más te animamos a que leas el maravilloso “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” de  Marcelo García.



Link a artículo original:
http://www.elblogdelahistoria.com/2017/09/eva-peron-libros-considerada-una-agente.html


lunes, 2 de mayo de 2016

Friedrich Bergius, del combustible sintético de Hitler al Plan Quinquenal de Perón

Friedrich Bergius. Detrás, Adolf Hitler y Juan Domingo Perón.


Friedrich Bergius nació el 11 de octubre de 1884 en la localidad de Breslau, ciudad que por aquel entonces momentos formaba parte de Alemania, pero que hoy en día pertenece a Polonia bajo el nombre de Wrocław. En su familia abundaban científicos, teólogos, oficiales de las fuerzas armadas y hombres de negocios. Su abuelo fue profesor de Economía en la ciudad de Breslau y su padre dueño de una empresa química de su ciudad natal, algo que marcaría definitivamente su futuro. Antes de ingresar a la universidad, Bergius fue enviado por 6 meses al Ruhr (región minera e industrial de Alemania) para aprender todos los secretos y los aspectos prácticos de la industria metalúrgica pesada, otro hito en su vida posterior.
En 1903 inició sus estudios de química en la Universidad de Breslau donde, finalmente, se licenció el 1905, logrando dos años después el doctorado en la Universidad de Leipzig.
Bergius investigó junto a Fritz Haber (premio Nober de Química en 1918) el equilibrio químico en las relaciones de los gases y juntos realizaron innumerables experiencias para obtener el perfeccionamiento de la síntesis del amoniaco.
Entre 1912 y 1913 logró significativos resultados realizando experiencias de laboratorio para conseguir combustibles líquidos a partir de la hidrogenación del carbón y de aceites pesados. En este punto, bien vale mencionar que ya que al inicio de la Segunda Guerra Mundial Alemanía no disponía de petróleo, sus experiencias resultaron súmamente importantes y valiosas para su país de cara al conflicto.
Entre los años 1914 y 1921 Bergius vivió en Berlín, donde se dedicó a obtener combustibles líquidos a partir de carbón. Esta tarea la realizó en diferentes plantas industriales como, por ejemplo, la de Rheinau, cerca de la ciudad de Mannhein. En 1927 su trabajo se vio coronado con el éxito y comenzó a producir combustibles líquidos sintéticos a gran escala. Otro dato: Para el final de la segunda guerra mundial, el 90% de los combustibles utilizados por Alemania eran de origen sintético y eso había sido obra de Bergius. Sus trabajos y su talento le valieron recibir el premio Nobel de Química en 1931 compartido con el Carl Bosch "por sus contribuciones a la creación y desarrollo de los métodos químicos a alta presión".(1)
Entre tanto, en 1936 recibió el doctorado de la Universidad de Heildelberg, siendo nombrado Doctor Honoris Causa en la Universidad de Hannover y en la Universidad de Harvard durante ese mismo año. Así miso, fue destacado Director de muchas empresas de la industria química alemana de entonces.

A raíz de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial vivió enlugares como  Turquía, Italia, Suiza y Madrid, estableciéndose posteriormente en Buenos Aires; estimándose que su llegada a la Argentina se concretó en el año 1947 amparado por el gobierno de Juan Domingo Perón. Así como en la Alemania Nazi, Bergius fue determinante y funcional a los intereses de Hitler; en la Argentina Peronista tuvo también un peso significativo, ya que participó en la elaboración del famoso "Primer Plan Quinquenal" de Perón para el Ministerio de Industria, donde se mostraba a la hidrogenación de carbón como un pilar fundamental para el abastecimiento energético del país. Falleció el 30 de marzo de 1949 en Buenos Aires.
Bergius fue un personaje singular que contribuyó de manera trascendente al desarrollo de la industria química de síntesis alemana y que luego supo aportar lo suyo en la siempre amigable (con los viejos colaboradores del Führer nazi)  Argentina de Perón, desde donde pretendió llevar adelante la finalización de su tarera en esta Tierra. Bergius dio de comer a la maquinaria bélica nazi y al régimen filonazi-fascista de Perón en la Argentina con igual esfuerzo, dedicación y talento (que lo tenía y mucho) de su parte. Así, también supo ser el creador de un método de obtención de alimentos hidrocarbonados basado en el tratamiento del serrín con ácido clorhídrico; producto que fue muy utilizado como forraje en las granjas alemanas en épocas de gran misera y escasez y para alimentar a los miles y miles de prisioneros humanos en los diferentes campos de concentración nazis.

Tumba de Friedrich Bergius en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, Argentina. 
(Foto: Marcelo García / Historias Lado B)


Muchos, durante mucho tiempo y variadas razones, han tratado de negar sistemáticamente su llegada a la Argentina de Perón. Tal vez pretendiendo -una vez más y de manera infructuosa e inconducente- hacer creer que el régimen peronista no se valía de la (innegablemente) valiosa materia gris alemana para dar formas a su tan mentada "Tercera Posición" o vaya uno a saber por qué. Sin embargo, al recorrer los silenciosos pasillos del "Deutscher Friedhof" de Buenos Aires uno puede toparse con la tumba en la que reposan los restos de Fridrich Bergius, quien finalmente el 30 de marzo de 1949 respiró la última bocanada de aire en este mundo.



Marcelo García
Historias Lado B


Referencias:
(1) «The Nobel Prize in Chemistry 1931». Nobelprize.org. Consultado el 22 de octubre de 2010.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El gorila amigo de Perón



Mientras se encontraba viviendo los últimos tramos de su exilio madrileño en la Quinta "17 de Octubre" en Puerta de Hierro, el Teniente General Juan Domingo Perón  pasó largas horas hablando con el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez. Esas charlas terminaron dando forma a sus imperdibles memorias grabadas en las cuales Perón se abrió y se sinceró de un modo muy especial, poniendo sobre la mesa muchos de los temas de los que nunca antes se había animado a hablar.  No hubo tema que no tocara el viejo líder sentado frente a frente con el periodista que -café mediante- le hizo volver el tiempo atrás pasando por su formación militar, sus ideas, los inicios del Peronismo, Evita, los nazis, todo. Esas conversaciones amenas y relajadas lo mostraron tal como era en realidad, un trabajo excepcional de su interlocutor, sin dudas.
En uno de esos encuentros, Perón comenzó a hablar de su hermano y finalizó contando una anécdota curiosa en la que, entre sonrisas pero sin dejar de atender la cuestión con un cierto dejo de resentimiento, se dio el lujo de tomar a la "chacota" la -siempre incómoda- presencia de los "gorilas" que eran presentados como la viva expresión del antiperonismo de su tiempo.
Dijo Perón en esa oportunidad:
"Mi hermano Mario era un héroe para mí: un muchacho un tanto introvertido, demasiado serio para su edad, más estudioso que yo y hasta creo que más inteligente. Por lo menos aprendía más de prisa. No lo evidenciaba por su carácter un tanto retraído en sus cosas. (...) Mario murió a los sesenta años, cuando me eligieron Presidente, él conservaba su campo en la Patagonia, pero vivía en Buenos Aires. Un día lo llamé y le dije: "Mirá hermano, aquí trabajamos todos para mejorar el país. Vos vas a tener que trabajar en algo también". 
Me contestó: "No, yo ya estoy jubilado. Trabajá vos, que te has metido en ésto. A mí dejame tranquilo".
Resolví insistirle: "Tengo una cantidad de cosas que me interesan", le dije. "Pensá en qué podés ocuparte". Pensó un poco y, al cabo de un tiempo, me llamó. "Vos sabés que me he pasado la vida entre animales. Los que no me gustan son los hombres. El único puesto que te aceptaría es el de director del Zoológico. Y te aseguro que te lo convierto en el mejor del Mundo."
Lo nombré en seguida ad honorem. Se puso a estudiar el tema, hizo una clasificación rigurosa, separó a los felinos, analizó las costumbres y características de cada especie. No se qué pasó pero los animales estaban maravillosamente bien. Empezaron a parir en cautiverio: los leones, los tigres y hasta el hipopótamo tuvieron crías.
A mí me gustaba verlo entrar a la jaula del gorila: había allí un gorila negro y grandote, animal furioso al que todos temían. Sin embargo, se dejaba tocar por él y hasta se convirtió en su amigo.
Esa fue la única vez que los Perón tuvimos un amigo gorila".

Dicen por allí que la política es el arte de lo posible, Perón sabía mucho de eso. Sin embargo, la brecha insondable -que él mismo ha fomentado- (mantenida aún en nuestros días) entre peronistas y antiperonistas, entre el llamado gorilaje y los cabecitas negras de Perón, jamás pudo ser atravesada.
Y lo que es peor, tal vez nunca se logre cruzar.

Marcelo García
Historias Lado B



Fuente: "Las memorias del General" - Tomás Eloy Martínez - Planeta - Argentina - 1996.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cuando Perón hablaba a través de Descartes

Cuando Juan Domingo Perón quería decir lo que pensaba sin que la gente supiera que quien hablaba (en realidad) era él, se hacía llamar Descartes y publicaba sus artículos en el periódico oficialista "Democracia" (sí, "Democracia").
Así las cosas, este libro publicado en 1951 bajo el título de "30 artículos de Descartes - Política y Estrategia (no ataco, critico)" es fundamental para leer al "verdadero" Perón.
No faltan -en sus páginas- duras críticas al mundo capitalista de los norteamericanos y una inocultable animosidad contra los británicos, sin embargo, lo que más a menudo salta a la vista es su intratable oposición al comunismo.
Si alguna vez a alguien se le ocurrió la bendita idea de pensar que el hombre iba hacia las ideas de izquierda, tal vez leyendo este libro cambie de opinión el grueso de la tropa de los soldados (actuales) de Perón...



A continuación, la transcripción completa del primer artículo de Descartes:

"Tienen el mundo en sus manos y no saben qué hacer con él?
William Bradford Huie, director de la revista "The American Mercury", afirma que "el presidente Truman, Mac Arthur, Acheson y el Secretario de Defensa, George Marshall, han dado a este país la más triste dirección militar de su historia". Acusa a Marshall y a Mac Arthur de haber instado al señor Roosevelt a hacer a Rusia las mismas concesiones que Hiss (Alger Hiss, acusado ante la justicia norteamericana de servir a los rusos) y otros traidores del Departamento de Estado le urgían que hiciera.
Dos acusaciones que demuestran el estado actual de la dirección de la política y la guerra en Estados Unidos. Los países, como los pescados, comienzan a descomponerse por la cabeza.
La incapacidad y la traición han sido siempre las causas de las derrotas. Bastaría echar una mirada a la historia militar de todos los tiempos. La guerra es una materia difícil y su experiencia "en carne propia" es muy cara y llega tarde.
En la guerra no se aseguran los éxitos con una propaganda costosa, hecha a base de mentiras, de difamaciones y de caluminas. Son necesarios aciertos que sólo se acumulan a base de sabiduría y de prudencia.
¿Podemos decir que esas condiciones concurren en los personajes mencionados por Bradford Huie en su artículo?; ¿indican los acontecimientos de Extremo Oriente que algo de esas condiciones se puede encontrar en la dirección de la guerra y en la conducción de las operaciones? Evidentemente, las circunstancias y los hechos dan la razón a Bradford Huie.
China ha pasado a ser el "eje de Asia" después de la caída de Japón. Cuando Estados Unidos abandonó a su suerte a Chiang-Kai-shek, renunció a Asia y con ello entregó a China a los comunistas. Era de esperar que con ello entregaba también y sucesivamente a Indochina, Indonesia y tal vez Australia. Los que entienden algo de estas cosas supieron que ello lo haría Estados Unidos para dedicarse sólo a Europa y tener así, por lo menos, superioridad en un frente, sacrificando territorio en beneficio de la concentración de esfuerzos y evitando la dispersión de los mismos hacia teatros de guerra secundarios y remotos.
En ello los rusos vieron su posibilidad de lanzarse a la conquista de Corea como primer objetivo, pero tuvieron la prudencia de hacerlo con coreanos. La sorpresa ha de haber sido grande cuando conocieron que los americanos del Norte que abandonaron a China se decidían a defender a Corea. Se nos imagina este hecho como una persona que presencia impasible que a otra se le corte la cabeza y luego reacciona, se enoja y hasta pelea porque después de la decapitación se pretende cortarle el dedo meñique al cadáver.
De estas incongruencias políticas y militares está empedrado el camino que conduce al desastre en todos los hechos de la historia".


Descartes
Enero 24 de 1951.



Este primer artículo fue escrito por Descartes (Perón) en pleno desarrollo de la Guerra de Corea, librada entre 1950 y 1953 enfrentando a Corea del Sur, apoyada por los Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas, contra Corea del Norte, apoyada por la República Popular China, con ayuda de la Unión Soviética. De sus palabras, advertimos que Descartes se mostraba contrariado por el avance comunista en Asia, posiblemente apañado por determinadas políticas norteamericanas para terminar de darle formas a un concreto y muy definido enemigo. Así, Descartes, advertía a quien quisera entenderlo sobre el peligro del avance bolchevique que -según sostenía- luego se daría a escala mundial.

Marcelo D. García
Historias Lado B

martes, 16 de junio de 2015

La expresión anti Argentina

A 60 años del bombardeo a Plaza de Mayo y Casa de Gobierno en la Argentina. ¿Peronistas? ¿Anti Peronistas? ¿Gorilas contra Descamisados? ¿Dejaremos de lado la antinomia algún día?


martes, 11 de noviembre de 2014

Un héroe de los nazis en el Mundial de 1978

Reportaje: El poder del balón - Marca.com

 Hans Rudel

Hermann Neuberger (1919-1992) fue el séptimo presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Nacido a pocos kilómetros de la frontera francesa en una zona afectadísima por los pactos que apabullaron a Alemania tras la Primera Guerra Mundial, Neuberger tuvo una activa participación en la Segunda. Combatió en África a las órdenes de Rommel y como capitán de la Wehrmacht estuvo destinado en Roma. Regresó a su país después de haber sido detenido por los británicos e inició una carrera ligada al deporte, primero como periodista y después como funcionario, que le llevó en 1975 a la presidencia de la DFB. Con él siempre viajó la sombra de su pasado cercano a los mandos nazis. En el Mundial de 1978 vivió una de las situaciones más polémicas.

Alemania eligió como cuartel general Ascochinga, un lugar reservado para la Fuerza Aérea argentina y en el que tres años antes estuvo refugiada Isabel Perón junto a las esposas de Videla y Massera, dos de los rostros principales de la sanguinaria dictadura que entre 1976 y 1983 hizo que Argentina recordara lo sucedido en Alemania 40 años atrás. Sabido es que los militares argentinos se apoyaron en antiguos nazis llegados a Sudamérica con identidades falsas y que vivieron durante décadas soñando con un nuevo Reich.

Selección alemana de fútbol en Ascochinga, Argentina.

Helmut Schön, entrenador de la selección de Alemania en el Mundial Argentina 1978.


A uno de ellos, Hans Ulrich Rudel, le abrió las puertas de la concentración alemana Neuberger a la par que las cerraba a Gunter Netzer. Mientras que al héroe nazi de guerra (piloto condecorado con la más alta condecoración, la Cruz de Hierro con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes del III Reich y que estuvo involucrado en cerca de 2.500 misiones de guerra) se le ponía alfombra roja, la DFB se la negaba a Gunter Netzer, campeón de Europa con Alemania en 1972 y del Mundo en 1974 y que estaba en Argentina como colaborador de un diario alemán. Esa situación generó un enorme escándalo.

Mientras el resto del equipo había elegidos hoteles, Alemania optó por una fortaleza militar rodeada de tropas armadas hasta los dientes. Allí se presentó Rudel, que había vuelto a su país para convertirse en héroe de los que a mediados de los 70 ya no ocultaban su nostalgia por el nazismo. Vinculado siempre al deporte a través de la figura de Guido von Mengden (Secretario para el Deporte de Hitler) y de profundas ideas antisemitas, Rudel ya estuvo en el Mundial de 1958 al lado de la selección alemana a causa de su amistad con el entonces seleccionador alemán, Sepp Herpberger. El nombre de Rudel aparece ligado a la Operación Odessa (la que llevó a América a muchos nazis al acabar la Segunda Guerra Mundial con el apoyo de vencedores, Iglesia Católica, neutrales…), quedó registrado en el Club Andino de Bariloche y coincidió en Sudamérica con el siniestro Mengele. Tras escapar del cerco soviético, el propio Stalin firmó una orden que fijaba una recompensa de 100.000 rublos por su cabeza, y perder la pierna derecha por las heridas sufridas en febrero de 1945, en Argentina forjó una estrecha relación con Juan Domingo Perón.

Hans Ulrich Rudel junto a Juan Domingo Perón en los '60 y en los '70.


La filtración de la visita a la selección alemana en pleno Mundial de Argentina provocó un enorme escándalo en la prensa germana. A las críticas respondieron presidente de la Federación y seleccionador Helmut Schön tenía amistad con Rudel) asegurando que no veían problema alguno en abrir las puertas a un ciudadano alemán de pleno derecho.

 Adolf Hitler condecora a Hans Rudel.


Antes del Mundial, los jugadores de la selección alemana habían sido advertidos ante la posibilidad de ser preguntados sobre la violación de derechos humanos en la dictadura argentina y para que evitaran cualquier acto de apoyo con las madres de la Plaza de Mayo durante el torneo. “¿Me haría esa pregunta si el Mundial se jugara en la Unión Soviética?”, respondió el capitán germano, Berti Vogts, al ser preguntado en la televisión WDR si creía que en Argentina se estaban vulnerando los derechos humanos.

 Berti Vogts enfrentando a Holanda en la provincia de Córdoba, Mundial Argentina 1978.

Neuberger nunca se arrepintió de su decisión ni sus palabras: “Supongo que no se critican sus acciones como piloto de guerra de nuestro país. No dejarle entrar hubiera sido un insulto a todos los soldados alemanes”. Esas palabras fueron aplaudidas y ampliamente difundidas por la prensa neonazi y duramente criticadas por la cercana a la izquierda.

Rudel murió el 18 de diciembre de 1982. La Cruz de Hierro con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes del III Reich del ‘cazatanques’ es un objeto habitual en la venta y subastas de internet de recuerdos de condecoraciones militares. Hay quien asegura tener certificados de una venta de 1947 y venderla por 99.000 euros.

Por Miguel Ángel Lara- Marca.com

Artículo original: http://www.marca.com/reportajes/2014/02/el_poder_del_balon/2014/11/03/seccion_01/1415035911.html

lunes, 3 de noviembre de 2014

La foto indiscreta: Juan Domingo Perón y el SS Otto Skorzeny reunidos en Buenos Aires

 Otto Skorzeny (izquierda) y Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 1954.


Negra, pretender mirar hacia otro lado, por lo general no lleva a nada bueno.
No se trata aquí de hacer “revisionismo” y pretender dar vuelta completamente la historia.Nunca, jamás, todos los que están de un lado son buenos y todos los demás, son malos. Todo pasa por dar otra mirada a la historia, entender que siempre, siempre, hay optra cara oculta, otro lado que no se ha querido mostrar.
Se trata de darle a la historia una mirada (digamos) inconformista y -definitivamente-crítica.
El que niega, oculta y, así las cosas, la historia argentina está plagada de negacionismo.
En la mayoría de los casos, la tan mentada “Lealtad” -mal entendida cuando se trata de cuestiones políticas- ha impedido sistemáticamente que se acepten determinados hechos históricos a los cuales se ha tildado como meras y simples habladurías. Lo que se dice: chapucería barata.
De cara a temas relacionados al peronismo, no nos encontramos justamente con ninguna excepción a esa regla y más de uno se habrá ganado el mote de “Gorila” en su intento por exponer otra realidad. Tal vez alguno, incluso, se lo haya merecido.
Sin embargo, no se puede tapar el Sol con un dedo y vale entonces una buena prueba de este peligroso juego de ilusiones, humo y espejos. Ahora lo ves y ahora no.

Otto Skorzeny y Adolf Hitler en la "Wolfschanze", 1943.


Aquí lo vemos en la primera foto: Año 1954, Buenos Aires, Argentina,Casa Rosada, sede del Gobierno. El Presidente argentino Teniente General Juan Domingo Perón posa sonriente junto al comando de las SS Nazis, Otto Skorzeny (a la izquierda en la foto).
El SS -que fue uno de los directos responsables, sino el gran protagonista, del rescate de Benito Mussolini del Gran Sasso utilizando planeadores y una avioneta Stork en una arriesgada misión encomendada personalmente por el Führer- vivía plácidamente y amparado por el régimen peronista en Buenos Aires y utilizaba un seudónimo.
Respecto de su paso por la Argentina, es bastante lo que se sabe: como tantos de sus camaradas llegó al país (de manera más o menos definitiva en 1953), entrenó a efectivos de la Policía Federal (Coordinación Federal), supo ser cabecilla ideológico de los grupos de choque peronsitas que salían a las calles, trabajó para la Krupp Deutschland -gran puntal del régimen de Hitler- vendiendo acería y planchas para tanques, fue Directivo de la Fundación Eva Perón y socio de la Financiera Securitas S.A. que estaba en el Edificio "Martens" de Av. Corrientes 311.

 Otto Skorzeny y Benito Mussolini, instantes después del rescate del líder fascista italiano.

Otto Skorzeny durante la Segunda Guerra Mundial y en el final de su vida.


Paró en la casa de Teodoro Malbranc, en la calle Arenales 2460 de la localidad bonaerense de Olivos, residencia, que curiosamente, fue durante mucho tiempo el centro de operaciones de la organización que recibía y ocultaba nazis en la Argentina, conocida como “Spinnewebe” (telaraña), un sitio en el que -entre otros- encontró refugio Josef Mengele.
Skorzeny luego se mudó a la localidad de Villa Ballester, también en provincia de Buenos Aires, en donde tenía como buen vecino a  Werner Von Oven (Secretario de Joseph Goebbels, que vivió durante 50 años en la Argentina). Años después, se despidió de su amigo Perón y encontró otro buen lugar para terminar sus días. Pasó al otro mundo en la España de Francisco Franco el 7 de julio de 1975.
¿Habrá extrañado mucho a su querida Alemania? Por los sitios en los que eestuvo... daría la sensación que no.





viernes, 17 de octubre de 2014

Recordando el 17 de Octubre de 1945: Fase 2 del Plan...

Las cosas y los acontecimientos históricos cambian de acuerdo al cristal con que se miren. Conmemoración por el 69º Aniversario del 17 de Octubre de 1945, el inicio de la Fase 2 del Plan.


miércoles, 2 de julio de 2014

Ruedas de metal para Perón


En la patria peronista, la de los albores del segundo gobierno de Juan Domingo Perón, todo parecía posible. A fuerza de una intencionada, machacada hasta el hartazgo y falaz bajada de línea que pretendía mostrar al "líder" como si fuera el primer trabajador, uno más entre los humildes trabajadores, no pocos sentían que su gran oportunidad había llegado y que en la Argentina industrializada estaba su verdadero lugar en el mundo. En algunas cosas no estaban tan equivocados, en otras no andaban tan en lo cierto. El inobjetable carisma de aquel Perón de 1953 colaboraba con todo eso. El mismo Perón que se empezaba a debilitar tras la muerte de la compañera Eva y que comenzaba a mostrar que su habitual pragmatismo no alcanzaba para salvarlo de una debacle anunciada, permitían -sin embargo- un inusitado acercamiento del conductor con su pueblo. Los tiempos de la desinteresada Eva receptora de cartas y pedidos ya habían quedado atrás, muy atrás, pero aún se daban cosas como las planteadas en esta carta. La gente creía -con motivos o sin ellos- en el proyecto de la patria peronista, en la tercera posición justicialista, en la quijotesca patriada de Perón frente a aquellos que pretendían torcerle el brazo. Había que ayudar a Perón y, entonces, a un tal Julio I. Calvo le hacía llegar una pintoresca propuesta al General... Ruedas de metal para hacer andar al pueblo peronista.
Decía en su carta...

Aldo Bonzi 7 de enero 1953
Exmo. Presidente Gral. Juan D. Perón
Molesto su atención a fin de solicitarle me conceda audiencia para exponerle un invento, se trata de una rueda metálica para tractores, camiones y jeep, con este invento se economizaría la totalidad de caucho que llevan dichos neumáticos y muchos beneficios mas que serían largo de enumerar, soy empleado y con el sueldo que gano no puedo realizar mi sueño, Sr. Presidente le rogaría me diera una oportunidad a lo solicitado y asi explicrle más detenidamente este proyecto.
Sin otro particular espero me sepa interpretar y disculpar el atrevimiento.

Julio I. Calvo
Darregueira 1894
Aldo Bonzi FCNGB



Carta de un ciudadano al presidente Perón, 7 de enero de 1953.
Documentos Escritos. Fondo Secretaría Técnica 1a. y 2a. presidencia del Tte. Gral. Juan Domingo Perón. 

Foto: Archivo General de la Nación

sábado, 26 de octubre de 2013

Juan Domingo Perón, socios de dudosa reputación y el buque ballenero más grande del mundo

Megalomanía, habilidad comercial y marcados deseos de conquista en su máxima expresión. Durante el primer gobierno Justicialista, Juan Domingo Perón se puso una idea fija entre ceja y ceja: acaparar, en el complicado y hambriento mundo de posguerra, el negocio de la pesca de ballenas y la manufactura de aceites en la mismísima Antártida con el buque ballenero/factoría más grande jamás construído hasta entonces. Para lograr su cometido se valió de no pocos contactos de dudosa reputación, en su gran mayoría cercanos al "desaparecido" Adolf Hitler, fondos estatales a discreción, los servicios de efectivos testaferros, una alta dosis de sigilo y el guante lanzado al rostro de grandes empresas multinacionales que tenían el mismo objetivo comercial y estratégico que el presidente argentino. Conflicto en puerta y una conspiración. Esta es la historia del "Juan Perón", el buque factoría más grande y ambicioso del mundo. Pulgares hacia abajo de las grandes potencias, que jamás le perdonarían a Perón semejante atrevimiento.

Por Marcelo D. García para Historias Lado B.

Buque "Juan Perón", el ballenero / factoría más grande del mundo.


Reflotar una vieja idea.
La Marina de Guerra de Argentina lo tenía entre sus planes de inmediata concreción desde principios del Siglo XX: la idea de avanzar sobre el continente Antártico y adueñarse de la caza y el comercio de ballenas en la zona más austral del planeta era algo que desde hacía rato se veía con muy buenos ojos. Por eso mismo no habrá sorprendido a muchos cuando una vez establecido con el poder real, total y absoluto de su primer gobierno, Juan Domingo Perón reflotó aquel viejo anhelo.
Perón recuperó la idea de la creación de una importante flota mercante en 1946, valiéndose de un argumento por demás contundente: la industria naval se encontraba en un pozo profundo por aquel entonces, tras los desastres de la Segunda Guerra Mundial y entonces dar nacimiento a una poderosa flota mercante argentina auspiciada por Perón resultaba más que viable e interesante.
El presidente argentino decide entonces convocar a conspícuos y efectivos hombres de negocios para que la flota mercante, ballenera concretamente, se pueda hacer realidad, al tiempo que las agencias de espionaje de Estados Unidos y Gran Bretaña comenzaban a mirar a Perón con una atención muy especial...

Los elegidos de Perón.
Uno de los empresarios elegidos por Perón fue Alberto Dodero, de una familia genovesa residente en Montevideo, Uruguay. Dodero se venía encargando, desde el final de la guerra, de adquirir viejos buques fuera de servicio a muy bajo costo, y lejos de comercializarlos como chatarras se encargó de dejarlos en condiciones para darle forma a una poderosa flota de transporte de pasajeros que cubría fundamentalmente el trayecto entre Europa (Génova, Italia más precisamente) y la Argentina. Dodero tendría vital importancia en la "Gira del Arco Iris" que en 1947 llevó a Eva Perón a Europa para un misterioso viaje que más allá de forzar cálidos recibimientos de autoridades europeas, tenía como principal finalidad la concreción de turbios negocios y asegurarse un buen pasar.
Dodero, una vez convocado por Perón, generó el interés de Aristóteles Onassis, el magnate naviero griego nacido en Turquía, que se había visto involucrado en un verdadero escándalo internacional durante la Segunda Guerra Mundial cuando fue detenido un agente nazi camino a Berlín, quien iba a conseguir el salvoconduto para que un buque de Onassis con bandera de Argentina fuera "liberado" en Suecia y pueda volver al país de bandera.

Fritz Mandl (izquierda) y Arsitóteles Onassis (derecha): dos de los socios de Perón.


Al "equipo de elegidos" se le uniría el controvertido Fritz Mandl, fabricante (y traficante) de municiones austríaco. Mandl era un caso (no tan) atípico: era judío y era además socio y protegido de los nazis (durante la Segunda Guerra Mundial y después de la misma). Mandl era maigo personal de Benito Mussolini y Francisco Franco, a quien le había suministrado armas para su bando durante la Guerra Civil Española.
Finalmente se conseguiría la participación de Alfredo Ryan, un empresario marítimo de los Talleres de Reparaciones del Río de la Plata, de familia irlandesa, nacido en Gibraltar. Ryan se encontraba en el momento de ser convocado por Perón, en la lista negra de los Estados Unidos por ser considerado colaboracionista nazi. Sin embargo en el Curículum Vitae de este tan particular y camaleónico empresario figuraba el traslado junto a sus equipos, obreros y colaboradores hasta Montevideo, Uruguay, para reparar los buques británicos Achiles, Exeter y Ajax, tras su feroz combate en aguas del Río de la Plata contra el acorazado alemán Graf Spee. Ryan era empleado del servicio secreto británico y los ferrocarriles británicos (en Argentina) le pagaban con acciones. Cuando Perón nacionalizó los ferrocarriles, Ryan vendió todas sus acciones y se lanzó a la especulación financiera en Wall Street, Londres y Rotterdam. Ryan además recibía desde finales de la Segunda Guerra Mundial, ayuda directa y colaboración técnica en sus talleres de parte de Siemens, Thyssen y Manesman, todos fuertes grupos industriales nazis. Un personaje "pintoresco" sin lugar a dudas. Lo dicho: camaleónico.

Mayo de 1949: estatización del Grupo Dodero. En la foto, Perón junto a Dodero (anteojos en mano).


Los elegidos de Perón, un verdadero "seleccionado de notables", reunían, todos ellos, más de una ventaja y unos cuantos denominadores comunes, a saber: tanto Dodero, como Mandl, Onassis y Ryan tenían y habían tenido muy estrechas y excelentes relaciones con la Alemania nazi y sus jerarcas y empresarios devotos. Los cuatro seguían manteniendo esas excelentes relaciones y trato aún después de la finalización de la guerra. Los cuatro tenían nacionalidad argentina desde antes de la Segunda Guerra Mundial y, como si fuera poco, los cuatro eran especialistas en negocios descomunales y en la "atención" (léase: manejo) de capitales nazis en la posguerra.
Con este equipo casi infalible y ultra influyente, con testaferros de importancia, con apoyos de cuestionable reputación, unas ansias de poder expansionista inigualables y, por supuesto, el uso y abuso de medios del Estado argentino a discreción, Perón se embarcó en esta empresa asombrosa: la conquista de la caza, el mercado y comercio de ballenas y todos sus importantes y valiosos derivados, en una de las zonas más requeridas por las grandes potencias y los conglomerados industriales multinacionales, con su flota de buques peronistas. A nadie le gusta que le "mojen la oreja". A las grandes potencias dominantes y a los intereses internacionales, menos... Y eso hizo Perón.

La construcción el buque "Juan Perón".
Ryan viajó a Inglaterra para supervisar personalmente la construcción del buque soñado por Perón. En 1948 la Compañía Argentina de Pesca (presidida por Ryan) entrega los planos del gigantesco buque factoría a los astilleros "Harland & Wolff" (los mismos en los que se había construído el famoso "Titanic"). Se trataba de un infernal buque de 25.000 toneladas brutas que estaría preparado para transportar petróleo cuando no se estuviese en temporada de caza de ballenas. En el buque se podría llegar a faenar la ballena completa. Se procesarían la carne y el aceite y todo (2.000 toneladas de carga) se acomodarían en sus bodegas frigoríficas. El buque estaba pensado para ser de lo más versátil que se haya visto, siendo apto también para el transporte de aceites comestibles de girasol y lino, como así también combustible líquido y otros.


Entrada a los astilleros "Harland & Wolff" en Irlanda.


El gobierno argentino (Perón) se comprometió con los astilleros "Harland & Wolff" y permitió que Ryan se instale en la ciudad irlandesa de Belfast. Desde allí se dedicó a la supervisión de la construcción del buque y a pasar toda la información requerida por Perón practicamente a diario. El costo de producción del buque "Juan Perón" fue de cerca de 3 millones de libras esterlinas.
Pero los planes y los sueños desmedidos no culminaban allí y así las cosas Perón le ordenó a Ryan que prometa la construcción de otras 15 embarcaciones pequeñas más, llamadas "catchers" destinadas a acompañar las tareas del enorme buque ballenero. La promesa fue realizada en simultáneo a astilleros de Alemania, Italia y Holanda. Quedar bien con varios a la vez, otra de las grandes habilidades de Perón.


Astilleros "Harland & Wolff".


La desgracia sobrevuela al buque "Juan Perón".
En el ambiente de la navegación y, principalmente, en el de la construcción de buques hay determinados signos, ciertas señales, que se asocian indefectiblemente a la desgracia y a la mala fortuna que puede llegar a tener un buque. En ese sentido el buque "Juan Perón" no logró escapar a esos fantasmas cuando un accidente durante la construcción provocó la trágica muerte de varios operarios del astillero. En la mitología naviera, eso se relaciona sin más vueltas con la mala fortuna, la mala suerte. El barco de Perón había nacido torcido y un tiempo más tarde, ya en 1951, esa mala fama se acrecentó cuando a punto de cargar unas 22.000 toneladas de combustible, se abrieron las compuertas del buque golpeando bruscamente el muelle. La desgracia seguía sobrevolando la cubierta del "Juan Perón".
Tras un interés inicial, Onassis, Dodero y Mandl no tomaron parte en el negocio y dejaron a Perón tan sólo acompañado por Ryan en esta complicada empresa. Fue el mismo Onassis quien le recomendó a Ryan que no lleve ese buque a la Argentina, pero finalmente el "Juan Perón" llegó a Buenos Aires en 1951, algo sobre lo que profundizaremos más adelante.


El ballenero "Juan Perón".


Perón recurre a asesores e inversionsitas nazis.
Con la "salida" del tandem Onassis-Dodero-Mandl del mega proyecto del buque ballenero más grande del mundo, Perón se aseguró finalmente los "servicios" de Lars Andersen, un legendario cazador de ballenas noruego, el mejor harponero del mundo. Andersen, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, recaló en Buenos Aires, Argentina, se naturalizó argentino y se radicó en la capital de Argentina tras haber escapado de Noruega (mediante un suculento "pago" a las autoridades locales). Andersen era un colaboracionista nazi en Noruega y era intensamente buscado. Una vez instalado cómoda y plácidamente en la siempre receptiva Argentina de Perón, Andersen comenzó a "llenarle la cabeza" al presidente argentino sobre las bondades, ventajas y beneficios del negocio ballenero.
Demanda mundial de materias primas en un mundo de posguerra, buenas posibilidades de comercialización de aceite de ballena, derivaciones importantes hacia el mercado de las margarinas, carne de ballena congelada y enlatada por toneladas para ser ofrecida a un hambriento mundo que recién salía de la Segunda Guerra Mundial. Andersen le había aportado otro dato más a Perón para convencerlo de seguir adelante: en 1938, para citar un ejemplo, el ballenero nazi "Unitas" había capturado en la Antártida unas 1700 ballenas, produciendo 120.00 barriles e aceite y 20.000 secciones de carne para exportar.
Todos esos argumentos resultaron más que aceptables y tentadores para un Perón que por nada del mundo dejaba de lado sus intentonas expansionistas en todas las áreas y de todos los modos posibles.
Perón , lejos de amilanarse y retraerse tras la negativa de Dodero, Mandl y Onassis de participar en esta aventura, logró otro contacto sumamente importante. Ese contacto llegó de la mano de un amigo personal de Andersen.

Hjalmar Schacht, asesor de Perón y banquero de Adolf Hitler.


Se trataba ni más ni menos que de Hjalmar Schacht. Schacht había sido desde los años '30 y hasta llegado el final de la Segunda Guerra Mundial, financista y banquero de Adolf Hitler. Extrañamente "absuelto" por los Aliados tras los juicios a los nazis en 1946, Hjalmar Schacht era una de las cabezas visibles de la reconstrucción alemana de la posguerra (para darse una idea de quien era Schacht recordemos la Conferencia de Estrasburgo de 1943. http://historiasladob.blogspot.com.ar/2013/08/el-nacimiento-del-iv-reich-en.html). No resulta un dato menor el hecho de saber que Hjalmar Schacht basaba su plan de reconstrucción económica de Alemania precisamente en la industria naval y...la caza de ballenas. Para conocer un poco mejor a Hjalmar Schacht vale recordar que fue uno de los principales responsables de contactar personalmente a Adolf Hitler con un importante y fructífero grupo de industriales alemanes y que para 1936 ocupaba un cargo de ministro en el gabinete nazi. Schacht fue el impulsor directo de la organización de la flota ballenera de la Alemania nazi y el propulsor de las acciones y medidas que desbancaron del negocio ballenero y sus derivados al gigante conglomerado anglo-holandés Unilever (mayor comprador mundial de aceite de ballena por aquel entonces). Schacht bloqueó las ganancias de Unilever en Alemania y amenazó al gigante Unilever con reducir su cuota de importación de margarina si no financiaba (Unilever) la construcción de la flota ballenera nazi. Finalmente Schacht optó por quedarse con Onassis, quien en su buque factoría "Olimpic Challenger" tenía como capitán a un oficial de la Kriesgmarine, la Marina de Guerra de la Alemania nazi. De todos modos, Hjalmar Schacht, y a pesar de unirse a la flota de Aristóteles Onassis, no había dejado pasar la oportunidad para abrir "otro frente" y asesorar personalmente a Ryan y a Perón.
Y un dato más... fue el mismísimo Hjalmar Schacht quien se reunió con Eva Perón cuando ésta realizó su famosa y misteriosa "Gira del Arco Iris" por Europa en el año 1947. Casualidades. Meras casualidades.

Crónica de un final anunciado.
El buque "Juan Perón" rebautizado como "Cruz del Sur" en épocas de la Revolución Libertadora de 1955.


La historia del "Juan Perón", el buque ballenero / factoría más grande y ambicioso del mundo, símbolo de la desmesurada ambición de Juan Domingo Perón y consecuencia directa de los negocios sucios y poco claros y la participación de no pocos personajes de más que dudosa reputación, estaba llegando a un final anunciado. Había nacido mal y seguramente todo terminaría del mismo modo. En 1951 el buque es confiscado por el Banco Central de la República Argentina. El desenlace de esta trama es digno de una película de cine negro: el buque "Juan Perón" estaba inscripto a nombre del propio Ryan y así las cosas es "adquirido" por el Estado Argentino por órdenes de Perón (¿y el dinero quién lo puso y a qué cuenta ha ido a parar?) en 1952 y en 1953 es transferido finalmente a YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) para ser utilizado como buque de transporte de combustibles. Sin embargo en otra movida muy poco clara, Perón volvió a insistir sobre el tema pesquero y finalmente en 1955, sobre el final de su segundo gobierno, firma importantes acuerdos pesqueros con el Grupo Krupp (uno de los principales grupos ecónomicos sostenedores de Hitler en sus años de "gloria"). Los acuerdos incluían extrañamente la utilización del "Juan Perón" nuevamente cumpliendo funciones de buque factoría con miras a la temporada pesquera de 1956/1957. Pero la llamada "Revolución Libertadora", régimen (también) militar y dictatorial como el de Perón, se encargó de que el segundo mandato de Perón no llegue a buen térrmino y el derrocamiento del líder Justicialista hizo que muchos planes y proyectos, también el de la continuidad del "Juan Perón" como buque ballenero / factoría, queden truncos.
La "Revolución Libertadora" derrocadora de Perón, cambió el nombre del buque rebautizándolo como "Cruz del Sur" para comenzar a utilizarlo exclusivamente como transporte de combustible hacia los puertos argentinos.

El imponente buque ballenero "Juan Perón".


Tras pasar por varias manos, el buque culmina sus días en Argentina amarrado y fuera de servicio, cosa que sucedió en 1963. Fue vendido varias veces y enarboló repetidamente la bandera nacional de muchos países.
Veamos a continuación, en resumidas cuentas, la historia de principio a fin del buque "Juan Perón":
1951. Octubre. Construido para la Compañía Argentina de Pesca (Argentina) a un costo de ₤ 2,8 millones.
1952. Febrero. Transferido a la Flota Mercante del Estado (Argentina) y amarrado en Buenos Aires.
1953. 15 de Marzo. Vendido a YPF  (Argentina) en $ 70 millones.
1955. Re bautizado "Cruz del Sur".
1967. Rematado en U$S 810.000 a Fluor Corporation (Middle East Fluor S. A. de Panamá) (Liberiana).
1968. Vendido a Southern Cross Operating Co Ltd de Liberia (adm. Fluor Corporation de Los Angeles) para ser convertido en buque de perforaciones petroleras pero utilizado como buque tanque administrado por Hendy International Co.
1969. Cortado y convertido en 2 unidades en Yokohama. Con la proa se construyó en el astillero Mitsubishi H. I. una barcaza sin propulsión destinada a perforaciones (446 x 40 x 28) 9.457 TRG bautizada "Western Offshore VII".
1972. Registrada por Fluor Corp.
1989. Re bautizada "Ismaya" y utilizada como pontón.
1974. Con la sección de popa se construyó una unidad de perforaciones petroleras en un astillero de Taiwán. Bautizada "Western Offshore VIII".
1985. Transferido a la Western Offshore Drilling & Exploring Co. (Fluor Drilling Services Inc. mngr)
1988. Vendida  a Frigg Shipping Ltd (J. Lauritzen A/S, mngr) re bautizado "DeepSea Duchess".

El "Juan Perón", el más grande buque ballenero / factoría de aquellos años, el símbolo de la megalomanía galopante del presidente Perón, pasaba así sin pena ni gloria, sin haber sido útil a la Argentina casi en ninguno de los proyectos trazados, pero siendo un firme estandarte de los negocios sucios que involucran al poder. El buque "Juan Perón" ha sido el símbolo de una historia oscura, corrupta, ambiciosa y que nada tuvo que ver con los deseos de bienestar y progreso para la Nación Argentina, pero que sí fue la concreción de negocios que el gobierno nacional, Perón puntualmente, hizo no sólo usufructuando dinero que no le pertenecía, sino además rodeándose de personajes que lisa y llanamente deberían haber estado, por aquel entonces, en la cárcel, unos como delincuentes económicos y otros (los más) como socios y financistas de criminales de guerra.



Bibliografía y textos consultados:
- Clarin.com - Edición digital 18 de Junio de 2000
- "Últimas noticias de Perón y su tiempo" (Rogelio García Lupo - Vergara, Grupo Zeta - 2006)
- FlotaYPF.com.ar